viernes, 20 de abril de 2012
martes, 10 de abril de 2012
CANTO PASCUAL
Contraste de un colibrí
-y hay miles-
en el espesor verde de Mindo:
en el espesor verde de Mindo:
setenta y cinco aleteos por segundo.
Yo inmesrso en las aguas mansas de un océano,
-quizás por eso los conquistadores españoles lo llamaron Pacífico-,
lentamente el mar se tragó el sol
y con el atardecer,
alguien me lo regaló
y nadie me lo cobró,
yo lo vi y doy fe de ello.
yo lo vi y doy fe de ello.
negras, blancas, anaranjadas...
miles de mariposas
en la boca rota de un volcán
y sus ínsulas extrañas
que un día me devolvieran la paz: Pasochoa.
Piedras de palestinos
contra cabezas nucleares israelitas
-Holocausto Palestino-
Quieren su tierra,
la que un día no tuvieron los judíos
-¿desmemoriados de la historia?-
y mueren, pero siguen gritando:
negro, blanco, verde y rojo
será el porvenir
o no lo será para nadie,
tampoco para los sionistas.
EEUU quiere su último juguete:
la Media Luna Fértil.
El Norte de África ya cayó,
pero resisten Siria e Irán.
Occidente
-cargado de armas nucleares-
no quiere que Irán
desarrolle energía nuclear,
y los moros los mandan al carajo.
América ya no es el patio trasero de los EEUU:
Las Malvinas son Argentinas.
Mercosur cerrará sus puertos a los barcos de las islas Malvinas.
Ecuador no asiste a la Cumbre de las Américas
y tu sombra de coherencia,
y tu amor memoria para siempre,
y tu sueldo compartido,
y tu servicio incansable,
y tu fusión en el abrazo,
y tu penar por el sufrido,
y tu enojo con el cerd
y tu grito al especulador,
y tu grito al especulador,
y tus manos encallecidas,
y tus arrugas cansadas,
y tu triste figura enarbolada,
y tus cantos de esperanza,
y, por esto y más,
mi fe en la Resurrección.
Miguel Á. Olmedo
¡FELICIDADES!.- Pascua 2012.- Miguel Á Olmedo y José Luis Molina
domingo, 8 de abril de 2012
VIERNES SANTO

La cruz que es grito,

denuncia y bofetada
al abuso, al escarnio,
a la opresión, al crimen,
a toda mezquindad,

y denuncia al engaño,
aparece brillando
con fulgores extraños.

Hemos hecho de ella
signo de distinción
y, domesticada
de toda fuerza de liberación,
se hace cómplice
callada, silenciosa,
ofensiva y solapada,
y tantas veces
convertida en espada.
Pero ésa está vacía
de contenido,
de vida,
de Cristo,
de esperanza.
Junto a esa no lloro.
Mis lágrimas
ni por ella ni desde ella
brotarán
sino desde sus víctimas
que en el crucificado
han puesto su esperanza.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)