jueves, 20 de diciembre de 2018

REFLEXIÓN SOBRE LA NAVIDAD


Os recomiendo su lectura.

Hola, que ya es otra vez Navidad

por Blogger
Que digo yo que ya está llegando de nuevo la Navidad, como ocurre todos los años, mejor dicho, en tanto que la cosa del pasar años siga funcionando como lo hace ahora: con nosotros dentro, dando vueltas metidos en la rueda de este molino del año tras año, rueda a la que, dicho sea de paso, le tengo mucho apego, aunque ya sé que, a no tardar, se terminara parando (para cada uno a su debido momento), pero a lo que iba, que te quiero decir que opino que estas son unas fechas excelentes, además de para desearte lo mejor, que lo hago de todo corazón, para ponerme a charlar un poco contigo, que necesidad hay de ello, pues, siendo cosa muy conveniente, la practico poco, y para empezar te diré que, en cuanto me puse a escribirte, lo primero que se me vino a la cabeza fue que me veo cambiado, que observo que, de año en año, percibo las cosas, entre ellas la Navidad, de distinta manera y, aunque obviamente no soy muy original en esto, te lo quiero señalar pues me lleva a pensar que estoy llegando a ser alguien muy distinto del que era hace no muchos años y no digamos si me remonto a mi niñez, que me acuerdo de que la Navidad era, para el niño Juanito, ir a comprar el pavo con sus padres, los turrones y los Reyes Magos, que hojeaba yo los periódicos con gran avidez para encontrar en ellos a los Reyes Magos, que aparecían dibujados en bastantes anuncios y, en viéndolos, sentía una sensación de éxtasis indescriptible y, cuando me llevaban a misa y el cura hacía referencia a los Magos de Oriente, quedaba yo enormemente defraudado, que lo que él decía eran cosas sin importancia, que nada se comentaba de lo sustancial, de los juguetes que ellos traían, de aquella forma tan perturbadora, en la noche mágica del 5 al 6 de enero, y, volviendo a estos días de ahora, hoy ando yo, en lo tocante a la Navidad, como el que mira a una de esas personas que, para ganarse una perrillas, se ocupan en distraer a los chiquillos disfrazándose de peluches, que no se les ve a ellas sino a los peluches que las revisten, pues así me pasa a mí con la Navidad, que miro y lo que alcanzo a ver es bullicio, luces, mucho comer, regalos, que parece como si al nacimiento de Jesús se le hubiera recubierto con un disfraz de Papá Noel, que a este sí que se le ve por todas partes, pero, volviendo a lo que yo estaba, a ese cambiar mío del que te hablo, acontece que no necesito remontarme a la infancia para poder apreciarle, pues no hace mucho yo tenía por cierto que, aquello de que Jesús había venido a salvarnos del pecado, venía a significar que con su muerte se posibilitaba nuestro acceso a los cielos, permitiendo que nos pudiéremos librar de la condenación eterna, pero este cambiar mío, del que te estoy hablándote, me ha llevado a ver las cosas hoy de un modo muy diferente, me ha llevado a pensar que el fruto de la venida de Jesús es él de guiarnos a trabajar por el amor y la justicia, que eso, a buen seguro, sí que nos ha de librar del pecado y que también, además de esto, te quiero decir que, con el modo de pensar que ahora me traigo, la Navidad pasa a ser un espléndido acontecimiento que puede llevarnos a vivir de otra manera, con amor y con justicia, y ya acabo, que, con lo que va dicho, espero haber logrado transmitirte algo del como me encaro con esta nueva Navidad que nos llega, que a eso venía yo, y que, bueno, que un buen abrazo, con mis mejores deseos,
Juan de Burgos Román
jgudor@gmail.com

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