Ángeles que sonríen,
bocas que cantan,
manos que empujan
confabulado arpegio
con tensadas cuerdas,
ojos que te miran
y tú, embelesado,
devuelves abriendo
la portentosa puerta
por donde el arte comunica
la majestad de Dios
derramada en el aire
hecho color, serenidad, belleza.
Toro, 29 de abril 2026
José Luis Molina


