lunes, 6 de septiembre de 2010

EN INTIRUNA LA FIESTA TIENE SABOR DE "NOSOTROS"

Y es que el domingo cinco de septiembre volvimos a tener una jornada festiva.
La causa el regreso de España de José Luis.

Por ello, después de la Eucaristía en el Centro Jesús de Nazaret del Rancho de Los Pinos nos fuimos al Parque Metropolitano del Sur para pasar juntos la jornada con este motivo.

Desde este lugar se contemplaba una hermosa panorámica del Valle de los Chillos.






Hubo dinámicas y juegos donde intervinieron grandes y pequeños y, también, los medianos lo que nos hizo sentirnos cercanos, juntos y









...dispuestos posteriormente a compartir entre todos la comida que cada uno llevó.









El regreso fue un poco precipitado porque nos visitó la lluvia, cosa nada rara, con aparato de rayos y truenos pero que no disminuyó en nada lo festivo del día

LES OFRECEMOS UNA MUESTRA CON ALGUNOS DE LOS TRABAJOS DEL TALLER DE PINTURA, TEJIDOS Y MANUALIDADES

























































sábado, 4 de septiembre de 2010

LOS VERANOS DE INTIRUNA. AGOSTO EN INTIRUNA. TALLERES DE VERANO


Ayer,en la Coordinadora de los Grupos de Fe, entre otras cosas, hacíamos revisión de los talleres realizados en agosto. Y entre las cosas que se dijeron estaban:

* Nuestra satisfacción por la consecución de su realización. Los de este agosto del 2010 ya son el quinto año consecutivo en el que se celebran. Se valoraba la capacidad para llevarlos a efecto gracias al esfuerzo de los componentes de Intiruna y a la gratuidad de quienes se ponen al frente de los mismos, sean mimebros de Intiruna o bien que, desde espacios exteriores, nos colaboran igualmente como voluntariado.

* Se valoraba que una institución como la nuestra, pequeña en si misma, sea capaz, ya durante cinco años consecutivos, de organizar a lo largo de todo un mes una serie de talleres de contenidos muy diversos que den respuesta a nuestros intereses y necesidades de formación y crecimiento.

* De ahí se estimó muy positivamente el contenido de los talleres, la asistencia de la gente y la realidad de que a ellos acudan personas ajenas que no son miembros de Intiruna. Igualmente se valoró todo lo que suponen de espacio de encuentro, de comunicación, etc.

Los talleres que se han realizado son:

* Los lunes Taller de Danza Indígena cuya ejecución corrió a cargo jóvenes miembros del Grupo de Derechos Humanos.








* Los martes y sábados Taller de Pintura siendo Marcia toca quien estuvo al frente del mismo























* Los jueves se ejecutó el taller Desentrañar un texto a cargo de Miguel Ángel Olmedo




































* Los viernes se celebraron los siguientes videoforums:


"El día de los cristales rotos" en torno al problema palestino-israelí, complementado con el power point Auschwitz-Gaza. Fue preparado y conducido por el Grupo de Valle del Sur

"Memorias de Quito", análisis crítico sobre la identidad quiteña y preparado y conducido por el Grupo de Derechos Humanos.


"La ceguera" basada en el libro de Saramago "Ensayo sobre la ceguera" a cargo del Grupo Nuevos Horizontes/San Blas


* Lós sábados un Taller sobre "Comunismo y Socialismo" a cargo de Mario Unda, Profesor de Sociaología de la Universidad Central.







*Los domingos:

Taller de plomería (fontanería) a cargo de Miguel Alquinga

Tejidos y bordados ejecutado por Carmen Castro

Manualidades asumida su realización por Lupe Vázquez.






Los miércoles se desarrolló un Taller sobre Liturgia a cargo de Miguel Ángel Olmedo. Este taller proponía la preparación de una Celebración. Esta se realizó el miércoles 1 de septiembre.

































Fue concebida desde nuestra experiencia comunitaria y como clausura de los talleres, enmarcando también la acogida de bienvenida a José Luis Molina que regresaba de España.






















Terminó con la interpretación de una danza de los componentes de este taller y un ratito de compartir lo que cada uno llevamos y embutidos y vino español que supo a poco.

jueves, 2 de septiembre de 2010

PERSONAS CON POSICIONAMIENTOS COMO ÉSTE NOS ALIENTAN A NOSOTROS COMO CREYENTES...



PIDO LA PALABRA JOSÉ ARREGI, j.arregi@euskalnet.net
GUIPÚZCOA.

ECLESALIA, 18/06/10.- Hace siete meses, en la víspera de Nochebuena, me quedé sin palabra como Zacarías. Y me vuelve a la memoria la historia de aquel sacerdote de Jerusalén temporalmente mudo, padre del profeta precursor de Jesús. Nació su hijo tan deseado y nadie sabía cómo llamarlo, salvo su madre Isabel, pues las madres saben siempre el nombre sagrado y único de cada hijo. “Se llamará Juan”, decía ella, es decir: “Dios consuela” (¿cómo podía llamarse si no?). Pero nadie le hacía caso. ¿Y qué decía el padre de la criatura? Poco podía decir estando como estaba transitoriamente mudo, pero quería ratificar la decisión de su sabia y resuelta mujer. Entonces, pidió por señas una tablilla, y en ella escribió: “Juan es su nombre. Dios es consuelo”. Y luego siguió hablando.
¡Bien por Zacarías! Yo no llego ni a los flecos de su túnica sacerdotal, pero es la hora de decidir. Ya pasó el invierno, pasó la flor cuaresmal del laurel, la blanca flor del espino blanco también pasó, y las golondrinas volvieron (¡qué pena que este año hayan venido tan pocas!). Todo está tan verde en Arantzazu que hasta la peña blanca parece verde. No es una hora fácil, pero está llena de Dios. Me siento en paz y sin rencor, pero he de resolverme.
Monseñor Munilla, obispo de San Sebastián desde hace seis meses, ya se ha resuelto. Hace diez días citó al superior provincial –junto con el vicario– de esta provincia franciscana a la que pertenezco, para transmitirles órdenes tajantes: “Debéis callar del todo a José Arregi. Yo no puedo, hasta dentro de dos años [hasta que haya tomado las riendas de la diócesis], adoptar directamente esta medida contra él. Pero ahora debéis actuar vosotros. Os exijo que lo hagáis”. Y pidió a mi provincial y vicario provincial que me destinen a América a trabajar con los pobres, y ello –les dijo– como “como medida de gracia”, como “ocasión de gracia”. Soy – les dijo también – “agua sucia que contamina a todos, a los de fuera de la Iglesia al igual que a los de dentro”. O irme a América o callar del todo: he ahí la alternativa.
Soy consciente de la gravedad de la hora y de la gravedad de mi decisión, pero me siento en el deber de decir: NO. No puedo acatar estas órdenes del obispo. Y creo que no debo acatarlas, en nombre de lo que más creo: en nombre de la dignidad y de la palabra, en nombre del evangelio y de la esperanza, en nombre de la Iglesia y de la humanidad que sueña. En nombre de Jesús de Nazaret, a quien amo, a quien oro, a quien quiero seguir. En nombre de Jesús, que nos enseñó a decir sí y a decir no. En nombre del Misterio de compasión y de libertad que el bendito Jesús anunció y practicó con riesgo de su vida. No callaré.
Me consta que el gobierno de mi provincia franciscana se opone en conciencia a ejecutar las órdenes del obispo, pero doy por seguro que tarde o temprano se verán forzados a hacerlo, pues los tentáculos de la jerarquía eclesiástica son extensos y poderosos. Pero quiero dejarlo muy claro: el gobierno de mi provincia franciscana no tendrá ninguna responsabilidad en las medidas que se vayan a tomar. El obispo y sus curias superiores serán los únicos responsables.
¿Y cuáles son las razones del obispo? Es muy probable que la razón de fondo sea aquel asunto de la carpeta, cuya existencia y cuyo nombre (“mafia”) ha reconocido Monseñor Munilla ante mí mismo y ante muchos sacerdotes de la diócesis, aunque, eso sí, explicando el contenido a su manera. Pero no es ésa, evidentemente, la razón que ahora aduce. El obispo me atribuye numerosos errores y herejías teológicas. He mantenido con él varias conversaciones que en realidad han sido severos interrogatorios con el Catecismo de la Iglesia Católica en la mano. No aprobé el examen, y no porque desconozca el Catecismo, sino porque no acepto que sea la única formulación válida y vinculante de la fe cristiana en nuestro tiempo. Si la fe de la Iglesia es el Catecismo tal como Monseñor Munilla lo entiende y explica, admito sin reservas que soy hereje. Pero, ¡Dios mío!, ¿qué es una “herejía”? ¿Existe acaso mayor herejía que el autoritarismo, el dogmatismo y el miedo? ¿Cómo es que no hemos aprendido todavía cuántas verdades han resultado luego mentiras y cuántas herejías del pasado son ahora opinión común? ¿Por qué, si no, Juan Pablo II pidió tantas veces perdón por condenas pronunciadas en el pasado? ¿Cómo es que en este siglo XXI, en esta era de la información acelerada y globalizada, seguimos empeñados en poseer la verdad y en impedir la expresión de las opiniones, incluso de aquellas que se consideran erradas? ¿Cómo es que aún confundimos la fe con creencias y la identificamos con formulaciones, y no hemos aprendido que sólo merece fe el Indecible más allá de la palabra? ¿Cómo es que creemos tan poco en la madurez de los hombres y de las mujeres de hoy para discernir lo que han de pensar y hacer? ¿Cómo es que confiamos tan poco en el Espíritu Santo que habita en todos los corazones? ¿Y cómo es que en la Iglesia, en nombre de la verdad, se persiguen más los errores teológicos que la mentira, el orgullo, la ambición y la avaricia, por no decir la pederastia?
Pero ésta es mi Iglesia. En ella he aprendido a respirar y a vivir. En ella he descubierto que no hay fronteras entre los de dentro y los de fuera, y que todos somos buscadores, peregrinos, hermanos, y que todos nos movemos, vivimos y somos en el corazón de Dios. En ella, también entre quienes piensan de otra manera, tengo infinidad de hermanas y de hermanos, cada uno con su error y sus heridas, cada uno con su fuente de agua limpia en el fondo de su ser. También Monseñor Munilla es mi hermano, aunque los dos hayamos de soportar este conflicto.
Esta es mi Iglesia y en ella me quedaré. Pero en ella quiero ser libre y, como antiguamente Zacarías, yo también pido una tablilla. No callaré sino ante el Misterio. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para orar


Guíame, dulce luz, en medio de las tinieblas que rodean,
guíame hacia adelante.
La noche es oscura y estoy lejos de mi casa.
¡Guíame hacia adelante!
Guarda mis pies.
No pido ver el horizonte lejano,
un paso me basta.
(John Henry Newman)