lunes, 11 de octubre de 2010

ME GUSTA ESTA GENTE


Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.

La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que tiene sentido de la justicia.

A esos los llamo mis amigos.


Mario Benedetti

sábado, 2 de octubre de 2010

ASÍ VIVÍ EL 30 DE SEPTIEMBRE





Cuando en la mañana comenzamos a tener conocimiento del levantamiento de un sector de la Policía Nacional, sentí dolor y repugnancia: Un estamento que se encuentra, en sus emolumentos, muy por encima de otros funcionarios públicos (700 $ frente a los doscientos y pico de los maestros, por ejemplo) y que organiza la que organizó porque una ley les puede arrebatar sus prebendas, chanchullos, sus privilegios, ..., poniendo en juego todo lo que en el país se ha avanzado no merecía otra cosa que el desprecio como mínimo. Éste aumentó cuando fueron llegando noticias de como sucedieron los hechos: El trato vejatorio e indigno que propinaron al Presidente que, en un alarde de categoría humana, se había desplazado al lugar del amotinamiento para dialogar y que terminó reteniéndolo como prisionero.



No podíamos mandar los niños a sus casa a media mañana. Así que tuve que permanecer en la Escuela, intentando asomarme a los noticieros cada vez que podía, hasta que terminamos el comedor.



Mientras había tenido conocimiento de que, respondiendo a las distintas llamadas y convocatorias, iban aumentando los quiteños que se plantaban en la Plaza de la Independencia (Plaza Grande) para manifestar su adhesión y respaldo a Rafael Correa, y otra multitud, al mismo tiempo, se dirigía por la Avd. Mariana de Jesús, por el sector de Las Casas, por la Occidental, al Hospital de la Policía donde mantenían secuestrado al Presidente.



















Yo y los que salimos juntos (profesores, cocinera, y albañiles - que están terminando las obras del cerramiento-) unas veces caminando y otras atrapando un autobús cuando era posible, optamos por el segundo destino.






Así llegamos a la zona de la Mariana de Jesús donde nos fuimos integrando con miembros de Intiruna. (Otros estaban en la Plaza Grande). Todo esto me hacía, dentro de la turbación del momento, sentir una cierta satisfacción: estábamos creciendo y descubriendo la dimensión política de nuestra fe y por ello Intiruna no podía estar ausente o mantenerse al margen.














Cuando llegué a la mencianada Mariana de Jesús, ante la multitud concentrada para exigir la liberación del Presidente, vinieron a mi memoria referencias concretas tales como "... había una muchedumbre inmensa que nadie podía contar, de toda clase y situaciones. ¿Quiénes eran? ¿De dónde había venido y a qué?. De todo Quito, respaldados por todo Ecuador, a defender, en medio de la gran tribulación, sus vestiduras nuevas de un futuro en marcha" (Apocalipsis 7, 9.13-14). Había paralíticos, mujeres cargando con sus bebés, embarazadas, ancianos,... toda una multitud. Y recordé: " los ciegos ven, los cojos andan y los pobres tienen una buena noticia por la que pelear" (Mt. 11, 5).






Y no fue sorpresa; sí constatación. Quito es una ciudad donde es sumamente frecuente encontrar hábitos y distintivos religiosos en personas que así se ubican en la sociedad y se distinguen perteneciendo a cierto status preferencial. Pues bien, no vi hábitos, ni cofias monjiles, ni alzacuellos, clegriman, bonetes, pectorales o mitras. Puede ser que hubiera ovejas, pero los pastores habían huido (Jn. 10, 12)


Había lágrimas: lágrimas de ira, de indignación y lágrimas por las bombas lacrimógenas lanzadas en verdadero despilfarro, junto con piedras y perdigones. (También balas que se cobraron la vida de algún civil). Y nuevamente surgió en mi una banda sonora: "Los que lloran por la justicia, tendrán consuelo" (Mt. 5, 5-6). Porque, yo al menos, lloraba de impotencia ante la violación de los Derechos Humanos de un pueblo que clamaba se respetara lo que él había elegido mientras era brutalmente reprimido por quienes tenían el deber y el compromiso de respaldarlo. ¿Hasta dónde podrá generar el ser humano situaciones de demencia?



Pero mi garganta se quebró y mis ojos se nublaron cuando el comando militar cruzó por entre la multitud y la multitud a una voz gritaba: ¡LIBEREN A CORREA! ¡LIBEREN A CORREA!.







Yo, antimilitarista, objetor de conciencia,... me situaba en el 23 F de Tejero en España, en esas escenas, tantas veces vistas en el cine, de la entrada de los aliados en Berlín, ...



Y cuando, ya en las postrimerías de los acontecimientos, protegido detrás de un muro, escuchaba la tremenda balacera con la que se liberaba al Presidente, recordaba mi enojo inicial ante la estúpida obcecación de estos infelices policías, me congratulaba con el pueblo de Quito que en esta respuesta cohesionada había sabido exigir sus derechos y colaborar a la liberacíón de su presidente.


Dios mío, ¡cómo sentía que escuchabas nuestras plegarias y acogías mis lágrimas!


Corrimos: ¡La Plaza Grande! ¡El fin de la pesadilla!. Cantos, bailes, banderas y ... un regusto infinitamente amargo: La ambición política (pues vivimos convencidos que detrás de todo esto hay un intento de golpe de Estado de los que no se resignan a perder sus poderes fácticos y sus privilegios), la ambición económica, etc, ...se habían cobrado, una vez más, vidas humanas.




¿Hasta cuándo?



José Luis Molina












































































viernes, 1 de octubre de 2010

LO QUE PASÓ EN ECUADOR


Ayer, alrededor de las 8 y 30 de la mañana, tuvimos la noticia de que los policias se habian declarado en huelga.




Desde la oficina entrabamos y saliamos queriendo enterarnos de lo que sucedia por la TV. Vimos las imàgenes de la llegada del Presidente y de las agresiones verbales y fìsicas que recibio, aunque hoy hemos logrado ver más en detalle el ultraje del que fue vìctima.




En el transcurso del dìa los ànimos se fueron caldeando y los nervios se nos fueron poniendo de punta. Se daban datos de cómo la policia se iba acordonando en sectores e impidiendo el movimiento vehìcular y los asaltos en bancos y lugares comerciales en varias partes del paìs.




Ante esto, la gente se fue convocando a movilizarse para defender la DEMOCRACIA y a su Presidente Rafael Correa. Desde radio La Luna, radio emblemàtica de Quito, nos covocaban a la Plaza Grande, al Regimiento Quito (donde mantenian secuestrado al presidente), a la Asamblea del Ecuador (antes Congreso).




Muchos dejamos nuestros asientos de oficina y nos dirigimos convencidos de que debiamos defender lo hasta ahora construido con el Presidente mas digno que hemos tenido en la historia ecuatoriana.La agresión por el personal de policia no se hizo esperar. Mucha gente fue golpeada, un amigo mìo y gente que encontre en el camino fue herìda, algunos como dije por la policìa y otros por gente del MPD y UNE (los seudo representantes de la izquierda revolucionaria)




En la Plaza Grande la gente se iba concentrando poco a poco. Los ministros y alcalde de Quito organizaron a la gente para quedarse un grupo en la Plaza Grande resguardando el lugar sìmbolico de la democracia y otro para ir a rescatar a nuestro presidente.




Asì algunos marchamos desde el Centro hasta el sector del Regimiento Quito, la verdad es que me emocionó ver tanta gente convencida en su marcha. Habia jòvenes, mujeres, grupos de trabajadores, oficinas (de a terno y taco) todos con una sola consigna: lograr la libertad de nuestro presidente. Los medios dicen que eran simpatizantes del partido de gobierno, eso es tremendamente falso como todos lo que dicen estos medios perversos; fuimos ciudadanos libres y hasta muchos crìticos al gobierno pero estuvimos convencidos de que teniamos que defenderlo. Ayer vimos quien es quien, los seudo izquierdosos, los silencios còmplices del Pachacutik, de la CONAIE y de tantos otros que hoy mismo me decepcionan.





Ayer gritamos ¡QUITO NO SE AHUEVA CARAJO!





La gente desde las casas salia a dar ànimo y como la caminata era larga salian con valdes de agua para refrescar a los que caminábamos; fuimos muchos que no nos cansamos ni nos amedrentamos.Al llegar al sector de Las Casas, nos topamos con pelotones de policias que empezaron a bombardearnos con gas lacrimògeno. Corrimos y volvimos, buscamos otras formas de llegar al Regimiento Quito y lo logramos.Ahì fuimos reprimidos y vimos como agredieron al Canciller Patiño.Todos los alrededores del sector estaban inundados por ciudadanos que protestaban ante el evidente GOLPE DE ESTADO que se habia dado, aunque los medios de comunicación privados lo querian disfrazar de una simple protesta de reivindicaciones gremiales; igualmente todos los alrededores estaban acordonados con policias que bombardeaban a los manifestaban con bombas. Avanzabamos y retrocediamos; era como le dije a un amigo la canción de Piero en vivo, esa que dice "pasan los estudiantes porque les persiguen los policias, pasan los policias porque les persiguen los estudiantes".Pude ver como se disparo a mansalva, gente que recibio impactos de perdigones, gente asfixiada, pero sobretodo vi que la gente de Quito cada vez se manifestaba con más y más fuerza llegando a las inmediaciones de donde se tenia secuestrado a Rafael Correa. Así transcurrió el tiempo y la angustia. Las noticias que recibiamos de los medios eran conmovedoras unas veces, espeluznantes otras: sobretodo el intento de tomarse las instalaciones del canal y radio pùblica por parte de simpatizantes de Sociedad Patriotica.





Así llegaron las 8 de la noche y por fin llegaron los militares, que entre vitores fueron recibidos con el grito unànime ¡LIBEREN A CORREA! ¡LIBEREN A CORREA! No tardaron los minutos y empezaron los disparos, corrimos a resguardarnos y logramos ver ràfagas mientras alguno se tiraba al piso.





La angustia y la oración pidiendo que el Presidente no fuera herìdo estaba en el corazòn de todos.





A pesar de que ya nos hallabamos a distancia del lugar las balas se oìan con fuerza y cada vez mas cerca.





Supimos por las radios portàtiles que llevaban algunos que el Presidente habia sido rescatado y que lo llevaban al Palacio de Gobierno. Nos abrazamos y corrimos a lugar seguro pues las balas seguian oyendose.





Al poco rato la gente se aglutinaba a las calles con pitos y aplausos, dirigiendo su camino a la Plaza Grande. Alcanzamos a llegar al lugar y en medio de cantar el Himno Nacional gritamos por la libertad y la democracia.





Este momento nadie nos lo arrebata.Son muchos los sentires ahora, yo me he puesto a llorar viendo la tele por la dimensiòn de lo vivido y lo que está por debajo, los intereses ocultos y el peligro en que se cierne nuestro proyecto de paìs.





Como le dije a una amiga ayer, GRACIAS POR QUE PODEMOS SONREÌR Y AUN CONTAMOS CON NUESTRO PRESIDENTE.





Y para terminar como dijo Rafael Correa ayer ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!





Gracias a todos por escribir y por su preocupaciòn.

Marcia Toca

lunes, 27 de septiembre de 2010

SEGUIMOS REFLEXIONANDO FRENTE A LA REALIDAD DEL CASO ARREGUI

Y esta vez nos ayuda, lo hacemos de la mano de Benjamín Forcano.





Benjamín Forcano , teólogo de la Liberación. Claretiano. Ha recibido bastantes "palos jerárquicos": Cerraron la revista "Misión abierta" que dirigía, metieron en el índice de libros prohibidos su libro "Nueva ética sexual", etc. Pero no se cansa de luchar por los más pobres del Reino y se mantiene firme en la amistad de Sobrino, Boff o Casaldáliga.






Un franciscano de verdad

Querido José Arregi: sé que, en estos momentos, no te sientes solo, pero debes saberlo y muchos nos adentramos en tu drama para compartirlo contigo. El drama viene de lejos y su historia en estos momentos nos recuerda a otros que han vivido similares situaciones.
A mi no me corresponde juzgar sobre nadie, pero la historia eclesial me enseña que los afectados acaban las más de las veces siendo sometidos, en medio de estremecida impotencia. Quienes “victoriosamente” representan al sistema no parecen mostrar signos de mucho pesar, pero les toca registrar acaso contra su voluntad la tristeza infinita de quienes, “vencidos”, se resignan a no levantar cabeza. El sistema es el sistema, y sus guardianes son sus guardianes, y no dudan en actuar con inalterable gesto. Como decía un experto vaticanista, en los teólogos de la curia romana la ignorancia se muestra en perfecta adecuación con la arrogancia.

Es por donde quiero acompañarte arrimándome fraternalmente a tu íntima soledad y libertad, porque , como dices en tu carta, “todo ser humano es señor de toda ley religiosa por sagrada que fuere”.
No te escribo para criticar a la Jerarquía ni recrearme en sus atropellos y contradicciones, aunque tenga que aludir a ella. Es inútil y , tanto como tú, ellos creen que obran en conciencia pero con una diferencia: la verdad de tu conciencia está subordinada a la de ellos; sólo la suya es válida y conforme a la ortodoxia católica.
No sé si tú, buen conocedor de las Escrituras, me permitirías aplicar las palabras de Jesús: “Os dejo dicho esto para que no os vengáis abajo: os expulsarán de la sinagoga; es más, llegará el día en que os maten pensando que así dan culto a Dios. Harán eso con vosotros porque no nos reconocen ni al Padre ni a mí” (Jn 16,1-4).

No me extraña que este punto, a quienes lo analizan, les parezca indescifrable. ¿Por qué el sistema se cree con derecho a todo, a desoír la razón, la ciencia, el derecho, la fraternidad, el diálogo, la humildad y al mismo Nazareno?

No sé por qué me vienen a la mente las palabras del jesuita sin papeles Díez Alegría: “Por parte de la Iglesia el secuestro de Jesús ha consistido en quitarle de en medio para poner en su lugar a la Iglesia. A la operación han ido contribuyendo sobre todo los jerarcas y, en general, los “hombres de Iglesia”. Naturalmente el secuestro se ha realizado con guante blanco. Para poder llegar a Jesús hay que ir a ellos. (Que, luego, en el fondo casi no es llegar, porque los hombres de Iglesia están siempre al acecho para decirte que ellos dominan tu relación con Jesús y te lo quitan si tú no haces lo que a ellos les da la gana). En lugar de creer vitalmente en Jesús, lo que hay que hacer es “entrar en la iglesia”, sabiendo que los que allí se mueven son los hombres de iglesia. Ellos mandan. Con ellos hay que entenderse. A ellos hay que obedecer. De lo contrario, no hay Cristo que te valga, porque ellos son los amos y Cristo tiene que estar a lo que ellos digan”.( De su libro “Teología en broma y en serio, DDB, 1975, pp.50-51).
Me conmueve lo de que “contra tu intención primera”, tienes que abandonar la orden franciscana, hogar y familia tuyos durante 47 años. Pretenden –no sé si con algún temblor de corazón- anular lo que ha dado forma a tu vida, echarte al vacío, para que nadie, ni tú ni tus amigos, sepan lo que has vivido. ¿No habrán leído que por encima del dogma está la persona? “Id a aprender lo que significa corazón quiero y no sacrificio”.
Tú estas en una Orden, sin la cual tu vida sería otra, no te reconocerías. Y te empujan a salirte, desposeerte y aislarte, como a un leproso. “Agua sucia que contamina a los dentro y los de fuera”, subrayaba el obispo Munilla.
Está visto que a quien manda y es elegido para ello, se lo prepara para defender los privilegios de una iglesia clerical y asegurar la obediencia y no para anunciar el Evangelio y actuar libremente. A él le mandan y obedece, pero también él manda y es obedecido. Unos y otros, acaso frustrados por la despersonalización, se ven compensados por la erótica del poder. Una huida del yo íntimo que lo deja herido para siempre. Porque la persona está hecha para amar y ser amada y no para mandar y obedecer. Al fín y al cabo, nadie está sobre nadie y sobre todos está la norma del seguimiento del Nazareno, basada en el amor.

Obedecer sí, y también mandar, pero no mandar como quien ejerce dominio y dispone de otro con ciega voluntad. La autoridad cristiana es una mediación, una ayuda, que se nos da para llegar hasta Dios, mejor conocerle y amarle. La autoridad, comenzando por ella misma, no cierra ninguna puerta, sino que abre las antenas para percibir la voz de Dios, el Evangelio de Jesús que nos habla hoy de múltiples formas. Su misión es no acallar nada que pueda incluir o transmitir el Espíritu de Dios. Con los oídos y el corazón abiertos para escuchar, escuchar, aprender, y descubrir esa verdad divina que llega por el canal secreto de cada ser humano en la peculiaridad de cada época.
Ahí, en ese escuchar, todos somos hijos de obediencia y se nos acaban las ansias de erigirnos sobre los demás. Dios, no la voluntad de nadie, está presente en todos, nos ama y guía nuestros corazones para que evitemos el envanecimiento y dureza de corazón.

La coraza del sistema seca -¡cuántas veces!- las fibras del corazón, de modo que la humanidad , la amistad, la lealtad, la ternura, la compasión , la desgracia y el sufrimiento compartidos resultan extraños para quienes obrando así piensan “cumplir la voluntad de Dios, salvar la ortodoxia y asegurar el bien de la Iglesia”. “¿Quién de los tres se hizo prójimo del asaltado?, pregunta Jesús . Y el jurista : el que tuvo compasión con él. - Anda y haz tu lo mismo” (Lc 10, 25-37).
Tus entrañas de humano, tu proceder católico, es decir, universal, abierto, creativo, libre, fiel al Evangelio, les da en rostro y no lo toleran por no estar acreditado con sus sellos y autorizaciones. ¿Para qué si no están ellos?

En un sistema de poder, tan piramidal y absoluto como el de nuestra Iglesia, los funcionarios (del culto, de la teología, de la administración...) saben que, al ser elegidos, no pueden ser ellos ni obrar con autonomía. Entrar en el sistema y ser consagrados por él, equivale a dejar en manos de la autoridad la propia racionalidad y la libertad.
Intocable es el poder, no la dignidad y derechos de la persona.
Y donde rige el poder, rige la arbitrariedad; y donde rige el poder absoluto, rige la arbitrariedad absoluta.
Ibas como sintiendo que te llegaba irreversible el dilema: acatar el mandato o irte. Acatarlo, renegando de ti mismo, bendiciendo los dictados de la autoridad; o irte aguantando incluso que se haga oficial tu traición ( ineptitud) para el franciscanismo. Cualquiera de las dos opciones son crueles: ser fiel a tu conciencia y quedarte siguiendo la misma línea a lo mejor no lo ven incompatible con el franciscanismo, pero es desobedecer; irte, admitiendo de alguna manera que denuncias la traición de la Orden al franciscanismo, imposible de admitir por quienes de antemano se alistan con la Orden.
En todo caso, el traidor, hereje o inepto eres tú.
Pero, esta es una cuestión de poder, no de doctrina.
La conexión vertical de este poder cuenta para estos casos con el recurso al voto de obediencia. Sin mayor miramiento se desecha el espacio donde únicamente podría brotar la luz: el argumento, el diálogo, el discernimiento que llevarían a relativizar posturas y consolidar la convivencia fraterna. Pero, el poder en cuanto poder rehuye la razón, teme la crítica, odia al que lo cuestiona, no ama la verdad. Y, presintiendo la derrota, se escuda extrapolando el tema al terreno donde siempre vence: la obediencia.

Se somete la voluntad, pero no la inteligencia. El poder no compite en el terreno de la inteligencia: búsqueda, estudio, argumento, rigor, paciencia, moderación , humildad . Son otras sus armas.
El dilema se hace entonces contundente: dentro o fuera; si dentro, todo; si fuera, nada; si dentro: sumiso, fiel y franciscano con todos los derechos; si fuera: traidor, proscrito y sin derecho alguno. Toda una familia y un hogar tuyos, de años y años, anulados por mandato ejecutado subordinadamente.
¿O puede ocurrir querido Arregi que, aunque te nieguen las formalidades jurídicas del franciscanismo, (un franciscano sin hábito, un jesuita sin papeles, un... sin ...) te acogerán de por vida y con amor? ¿Cuáles serán los mecanismos secretos que moverán ahora los corazones de quienes han sido tus hermanos? ¿Aplicarán el amor o el anatema?
Mons. Munilla en reunión con el superior provincial y vicario de los franciscanos de Guipúzcoa, les dijo: “Debéis callar del todo a José Arregi. Yo no puedo, hasta dentro de dos años (hasta que haya tomado las riendas de la diócesis) adoptar directamente esta medida contra él. Pero ahora debéis actuar vosotros. Os exijo que los hagáis. Debéis destinarlo a América a trabajar con los pobres, como “medida de gracia”, como “ocasión de gracia”. Es agua sucia que contamina a todos , a los de fuera de la Iglesia al igual que a los de dentro”. A todos, también a los obispos, nos viene bien confrontarnos con las palabras de Jesús: “Vosotros os las dais de intachables ante la gente, pero Dios os conoce por dentro y ese encumbrarse entre los hombres le repugna a Dios” (Lc 16,15).
Arregi, antes que profesor de Sagrada Escritura, es persona y, en decir de todos los que lo conocen, se comporta dignamente como tal. No se considera por encima de nadie, tampoco por debajo; no desprecia a nadie y siente respeto por todo el mundo aunque no lo conozca.
A ese nivel, resulta incomprensible que otro hermano obispo acuda a su superior provincial y vicario para que lo reduzcan a silencio.
Arregui y Munilla muestran idéntico cuadro de dignidad personal. Entonces, ¿qué es lo que en su interior lleva a Munilla a ejercer su poder sobre Arregi como si de un objeto malvado se tratara?
Si Munilla piensa que está en la verdad obrando así, desatiende el principio de igualdad interpersonal. Si, además , se excusa de hacerlo él y exige a otros que lo hagan, elude su responsabilidad y, acaso, rehuye su propia conciencia. Si los superiores de Arregi acatan una intromisión episcopal arbitraria, demuestran plegarse al miedo y actuar sin libertad. La responsabilidad les exige ser leales con un miembro de su Orden, cuando otra autoridad lo quiere someter indebidamente. Ninguna persona tiene dominio sobre otra.

En esto son claras las palabras del Vaticano II: “La personal dignidad y libertad del hombre no encuentra en ninguna ley humana mayor seguridad que la que encuentra en el Evangelio de Cristo, confiado a la Iglesia. Pues este Evangelio proclama y enuncia la libertad de los hijos de Dios , rechaza toda esclavitud, respeta como santa la dignidad de la conciencia y la libertad de sus decisiones, amonesta continuamente a revalorizar todos los talentos humanos en el servicio de Dios y de los hombres. Y, así, la Iglesia proclama los derechos humanos y reconoce y estima en mucho el dinamismo de nuestro tiempo , con el que se promueve estos derechos por todas partes” (GS, 41).

Prosiguiendo en este nivel, Arregui es profesor de Escritura y, como tal lo acreditan sus estudios, títulos (Licenciado y Doctorado en Teología), clases (en Deusto, Vitoria, Pamplona) y escritos numerosos publicados. Munilla es licenciado en Teología y Espiritualidad y entró enseguida a ejercer de párroco hasta ser nombrado obispo en 2006. En principio, por el currículum, Arregi acredita enseñar y dominar mejor el mundo de la teología.
En las cuestiones debatidas, a uno y a otro les debe acompañar la competencia de otros teólogos con quienes tratarán de estudiar, dialogar y lograr acuerdos hasta donde se pueda. En ese ámbito, no hay más verdad o mentira (ortodoxia o heterodoxia) que la alcanzada por los métodos del saber exegético y teológico. Ningún teólogo tiene la verdad en exclusiva ni puede sentenciar declarando a otro como hereje .
En el nivel cristiano las cosas no aparecen tan difíciles si las tomamos del Evangelio y de los primero siglos. Casi hasta pasado el primer milenio, los cristianos tenían claro que la calidad de todos era la misma y se la medía por saber escuchar las palabras de Jesús, aprenderlas y cumplirlas.

La categoría que define a los cristianos es la de discípulos, bien en un sentido amplio (las multitudes que le seguían), bien en otro círculo más restringido (los llamados y enviados a prolongar su misión en todos los pueblos: todos los enviados= apóstoles ) y el grupo de los doce , que no representan a todos los que eran apóstoles. Los Doce existieron ciertamente en torno a Jesús y son plenamente identificables, pero su función histórica acabó con la cruz, dando paso a partir de la resurrección a una Iglesia que ponía en el centro a Jesús y no a la ley y que pasaba de un contexto judaico a otro más misionero.
El grupo de los siete recibió el encargo de organizar la Iglesia y, entre los que les rodeaban, -todos los enviados o mensajeros, llamados también apóstoles- hay obispos, suerte de inspectores laicos, que no necesariamente presidían la eucaristía. Lo que sí ejercían unos y otros eran diversos ministerios: de apóstoles, profetas, maestros o sabios, sanadores, organizadores, políglotas, etc.
Pablo no perteneció al grupo de los Doce, pero fue apóstol sin que fuera ordenado por nadie. Lo importante y común a todos los discípulos era el seguimiento de Jesús, en grado variable de cercanía e intensidad.
Prosiguiendo en este nivel cristiano nada más novedoso y radical que el pensamiento de Jesús acerca del adelantamiento de unos u otros en el Reino de Dios y la cuestión de considerarse mayores o menores. Debiera producirnos horror el solo intento de colocarnos por encima de los demás. Jesús es claro y terminante: “Yo, el Señor, estoy entre vosotros como quien sirve”, “El que quiera ser el primero, que sea esclavo de todos” .“Nadie entre vosotros permitirá que se le llame padre, maestro o preceptor”, “Vosotros sois todos, hermanos”.
La convivnecia fraternal entre unos y otros sólo es posible y se sustenta sobre la igualdad.
Te vas, querido Arregi, sin saber qué será de ti, seguro no obstante de que el Señor te cobijará y estará siempre contigo. Sobre ninguna otra piedra , en efecto, se ha edificado la comunidad eclesial y nadie sino El posee el señorío de nuestra vida.
El Señor nos hizo así: para ser sinceros , libres y coherentes. Y es lo que te permite dar el paso en paz. Otros pasos no ajustados a tu conciencia te hubieran roído el alma. Es donde hallo, sin pretenderlo, luz y fortaleza para decirte: ¡Bendito seas! La pérdida temida, se te convierte en ganancia: “El que pretenda poner su vida al seguro , la perderá; y, en cambio, el que la pierda, la recobrará” (Lc 17,33).
Paz, amigo y hermano. Pues el conflicto no alude a mayor o menor virtud, a más o menos fidelidad, a más o menor amor, sino a una disparidad en el modo de entender, formular y aplicar la doctrina del Nazareno en nuestro tiempo. Y, para tu consuelo, estás muy cimentado en las palabras del magisterio - el más solemne -, del Vaticano II:

- “Ante Cristo y la Iglesia no existe desigualdad alguna” (LG , 32).
- “Cada uno considere al prójimo sin exceptuar a nadie como “otro yo”, recordando las palabras de Jesús: Cuanto hiciereis a uno de estos mis mínimos hermanos , a Mi me lo hicisteis” (GS, 27).
- “Es absolutamente legítima la exigencia de autonomía, que no sólo reclaman los hombre se nuestro tiempo, sino que responde además a la voluntad del Creador”. (GS, 4).
- “Una nueva mentalidad científica modifica el ambiente cultural y las maneras de pensar, vinculadas al peso de las ciencias matemáticas, naturales, humanas y técnicas. Estamos pasando de una concepción más bien estática del orden cósmico a otra más dinámica y evolutiva, de donde surge una tan grande complejidad de problemas que están exigiendo la búsqueda de nuevos análisis y nuevas síntesis (Cfr. GS, 5 y 7).
- “Las recientes adquisiciones científicas, históricas o filosóficas plantean nuevos problemas que arrastran consecuencias para la vida y reclaman investigaciones nuevas por parte de los teólogos. Los teólogos pondrán empeño en colaborar con los hombres versados en otras disciplinas; poniendo en común sus energías y sus puntos de vista y respetando el método y exigencias propias de la ciencia teológica, deben buscar siempre el modo más adecuado para comunicar la doctrina con los hombres de su tiempo. En el cuidado pastoral deben conocerse suficientemente las conquistas de las ciencias profanas de modo que también los fieles sean conducidos a una vida de fe más genuina y más madura” (GS, 62).

PAZ. CONFIANZA. ESPERANZA.

¿Quién dentro de la Iglesia puede pronunciar anatema sobre otro por tratar de actuar según las pautas y espíritu del Vaticano II?
La paz del Señor, querido Arregui, es para ti el don y bendición del Señor. Has hecho, creo, lo que tenías que hacer, brilla en ti la bondad y la honestidad, y puedes estar seguro de que, aun “fuera” de la orden franciscana, tú eres franciscano de verdad y lo seguirás siendo para todos nosotros.
Recibe mi reconocimiento, ternura y estima fraternos.
Un fuerte abrazo

Benjamín Forcano


miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL LLANTO


Dedicado a todos aquellos que creen creerse que llorando solucionan algo y a aquellos que con el llanto no buscan solucionar nada: sólo es expresión de su compromiso esencial con la vida

Inútil lágrima
aquella derramada
sobre el cadáver que se dejó morir.
Caerá estéril
y la arena estéril
la dejará filtrarse
a estériles subsuelos
de donde hierba alguna,
buscando el sol,
jamás emergerá.

Sólo la lágrima
que brota del esfuerzo,
del dolor hecho angustia
más allá del estómago,
de la decisión firme
de no ser aplastado,
ni vencido,
por la iniquidad
o el sinsabor amargo,
será semen fecundo
que preñará,
de arco iris y futuro,
al cósmico útero de la vida


José Luis Molina

domingo, 12 de septiembre de 2010

PROBLEMAS CON LOS COMENTARIOS (Editado)

Parece que los duendes siguen haciendo de las suyas.

Aunque ayer publiqué este mismo post indicando que los comentarios ya estaban abiertos, parece ser que siguen existiendo dificultades.

Les explico:
Los comentarios ahora no tienen ningún tipo de restricción, sólo con pulsar en el enlace que aparece debajo de cada entrada, les aparecerán distintas opciones para registrar su comentario.

Pero para registrar los comentarios, deben introducir la palabra que aparece en la imagen de seguridad (esas palabras retorcidas que figuran justo encima de un campo de texto y que a su lado aparece un señor en silla de ruedas).

Si dicha imagen con la palabra de seguridad no les aparece (a veces el sistema renquea un poco), recarguen la página preferiblemente pulsando las teclas Control + F5 (Si tienen windows claro, si no cada cual que busque su tecla de "recargar página" según su sistema ;-)

La intención de dicho proceso es cargar de nuevo la página, forzando a que no utilice la versión que tenga cada cual guardada en su PC, sino que vuelva a "traerla" de internet.

Bueno, si esto suena un poco a jerga de robots, ustedes me sabrán perdonar, lo importante es pulsar CTRL + F5 en el caso de que no puedan postear comentarios.

Bueno, si siguen apareciendo dificultades, Miguel y J. Luis me lo harán saber.

Ciao!!

- El webmaster -

viernes, 10 de septiembre de 2010

SIGLO XXI: SE SIGUEN CAZANDO BRUJAS

Con dolor grande, pero con profundo sentimiento solidario, transcribimos a continuación las declaraciones de José Arregui (ya hemos publicado algo sobre él y su situación bajo esta misma etiqueta)



En Intiruna sabemos sobradamente por experiencia propia de similar situación, y es doloroso ver como se repiten hechos incalificables.



Por eso junto con Arregui y otros muchos de similares testimonios, levantamos nuestra voz y proclamamos nuestra fe en Jesús de Nazaret como único Señor y rechazamos las mordazas que utilizan en su nombre. Y precisamente por esta fe nos sentimos impulsados a este grito de solidaridad con Arregui y condenamos todo procedimiento que , bajo hábitos religiosos y taimadas espiritualidades, no respeten los valores del Evangelio.



Intiruna está en España y está en América y nos duele, y desde ese dolor lo denunciamos, que la jerarquía utilice a los pobres de América para quitarse las piedras que encuentran en "sus zapatos". De eso también sabemos por experiencia.



Y no obstante que bueno sería mucha gente como Arregui en América.



Pero desde América y sus pobres donde en la actualidad vivimos nuestra fe tratando de servir al Reino, rechazamos esa utilización y pedimos respeto







José Luis Molina y Miguel Ángel Olmedo







José Arregui: "Voy a dejar la Orden Franciscana"




Franciscano sin hábito





"A mi obispo y hermano José Ignacio Munilla le deseo lo mejor"




José Arregui, 01 de septiembre de 2010 a las 15:30

En la iglesia institucional que tenemos no hay lugar para insumisos, y yo lo sabía




(José Arregui).-Hace un tiempo que corrían los rumores como vuelan las golondrinas, tan rápidas y libres, sin otra guía que el certero instinto de la vida (por cierto, ¡cómo se han multiplicado las golondrinas en Arantzazu, y aún siguen criando! Dios os bendice). Pero una vez desatados los rumores, a veces inocentes, a veces intencionados, es más difícil detenerlos que detener el vuelo de las aves.
Pues bien, la noticia ha estallado en todos los sentidos y, en contra de mi intención primera, no puedo menos de confirmarla ya: voy a dejar la Orden Franciscana. De paso, pido disculpas por alguna declaración mía ambigua que algunos pudieron entender como un desmentido. No quería serlo.
Voy a dejar la Orden franciscana. Lo he meditado mirando adentro entre mis luces y sombras, mirando afuera la montaña y el cielo, y las golondrinas. Lo he compartido con las personas que más me quieren y en las que más confío. Lo he hablado con los responsables de mi provincia franciscana que son también mis amigos. Dejaré este Arantzazu del alma, donde he vivido 17 años de los 57 que tengo; dejaré la Provincia franciscana que ha sido mi familia y mi hogar desde los 10 años; dejaré la Orden franciscana que ha dado enteramente forma a mi ser. No diré que la decisión no me produzca dolor y vértigo, pero doy el paso en paz.
Era previsible desde aquel 23 de diciembre en que me impusieron y yo prometí silencio para un año. Y era irreversible desde aquel 17 de junio en que rompí mi voto de silencio porque, previamente, mi obispo había derogado las condiciones que lo justificaban. Tomé la palabra, no porque tenga algún mensaje profético urgente que pregonar, sino simplemente porque ya pasaron los tiempos en que la libertad de palabra pudiera ser impedida en la Iglesia de Jesús con pretextos de dogmas y magisterios.
Los dogmas y el magisterio no los puso Jesús. Muy al contrario, enseñó que no se ha de identificar la palabra de Dios con tradiciones humanas (Marcos 7,7-13), y denunció a los maestros de la ley que se apoderan de la cátedra y del magisterio (Mateo 23,2), prohibió tajantemente que nadie se llamara maestro o padre (Mateo 23,8-9), declaró solemnemente que "todo ser humano es señor del sábado" (Marcos 2,28), es decir, señor de toda ley religiosa por sagrada que fuere, y al sordomudo le dijo en arameo: Effeta, "ábrete", "escucha y habla" (Marcos 7,34).
Es más, y la Iglesia debiera reconocerlo ya sin más dilación: aunque Jesús hubiera establecido dogmas y magisterios -que ciertamente no estableció-, éstos no serían de ningún modo inamovibles, pues Jesús no tuvo otra ley ni otro criterio que el Espíritu de Dios, y el Espíritu es como el aire y el agua, y siempre se mueve. Y por si hiciera falta, lo dijo San Pablo: "Donde está el Espíritu de Jesús, hay libertad" (2 Cor 3,17).
Claro que la Iglesia, como todo grupo humano, requiere estructuras y un lenguaje más o menos común, pero las estructuras habrían de ser flexible y móviles, como todo lo vivo, y los dogmas deberían poder ser comprendidos y expresados en palabras siempre nuevas, como todo misterio; y en primer lugar debiera cambiar una Iglesia autoritaria en una Iglesia democrática, como la quiso Jesús.
Y la Iglesia, que se ha tomado tantas libertades para contradecir a Jesús, con mucha más razón debiera ser libre para secundar el Espíritu de Jesús. Basta conocer la historia para saber cómo han cambiado las cosas, o basta gustar del Espíritu de Dios para saber cómo han de cambiar. Quien no conoce la historia, que guste al menos del Espíritu; quien no guste del Espíritu, que conozca al menos la historia. ¡Cuán anacrónica y contraria al evangelio es esta idolatría de la doctrina que nos tiene amordazados!
Simplemente por eso dije: "No callaré". Y eso equivalía a una insumisión, y en la iglesia institucional que tenemos no hay lugar para insumisos, y yo lo sabía. Tampoco hay lugar para insumisos en la Orden franciscana que tenemos, y también esto lo sabía: los responsables franciscanos, aun en contra de su voluntad, y como única forma de evitar un grave conflicto interno, se verían obligados a exigirme sumisión a las órdenes del obispo. No he necesitado, pues, de grandes discernimientos: o acataba o me iba. Pensé que no debía acatar, para ser fiel al seguro Jesús, a mi insegura conciencia, a mi humilde misión, pero no quería ser así motivo de conflicto para los franciscanos, que son mis amigos y hermanos. La opción no era fácil, pero resultaba forzosa y simple.
Dejaré la Orden, y con ello pierdo mucho, pero quién sabe si, al final, el perder no será una ganancia también esta vez. Quiero escoger la vida con todos sus riesgos, incluida la palabra. No sé qué será de mí (¿quién sabe qué será de sí?), pero allí donde vaya Dios vendrá conmigo, y si en el camino me pierdo Él me encontrará. Quiero seguir siendo discípulo de Jesús de Nazaret, el hombre bueno y libre. ¡Oh, cuán lejos me siento de él! Pero él está cerca de mí, de ti. Jesús es el prójimo y todo prójimo es Jesús. Con él, como él, quiero seguir siendo Iglesia sin esas torpes dicotomías de clérigos y laicos, religiosos y seglares, fieles y herejes, creyentes e increyentes.
A mi obispo y hermano José Ignacio Munilla le deseo lo mejor, y pienso que lo mejor pasa por escuchar, respetar, secundar la voz de la inmensa mayoría de su comunidad diocesana, de la que seguiré formando parte activa. La voz de la comunidad es la voz del Espíritu, mucho más que la voz de Madrid o de Roma.
Ah, y quiero seguir siendo franciscano, un simple franciscano sin hábito. ¡Paz y Bien!




José Arregi




Para orar
Esta mañana enderezo mi espalda,



abro mi rostro,



respiro la aurora,



escojo la vida.




Esta mañana acojo mis golpes,



acallo mis límites,



disuelvo mis miedo,



escojo la vida.




Esta mañana miro a los ojos,



abrazo una espalda,



doy una palabra,



escojo la vida.




Esta mañana remanso la paz,



alimento el futuro,



comparto alegría,



escojo la vida



(Benjamín González Buelta, SJ)