viernes, 10 de octubre de 2014

EL SÍNODO DE LOS OBISPOS SOBRE LA FAMILIA

Precisamente porque los grupos de fe de Intiruna participamos y enviamos nuestra respuesta a la encuesta propuesta para este Sínodo, nos interesa el mismo. De ahí que transcribamos esta entrevista al Papa Francisco con motivo de dicho Sínodo

En una entrevista con el diario La Nación, y en la previa del comienzo del Sínodo sobre la Familia, el papa Francisco se refirió a diversos temas, destacó que "el mundo me recibió bien, pero es un mundo difícil y complejo", y se mostró algo nostálgico:"extraño caminar, pero no tengo tiempo para eso".
Respecto del Sínodo que comenzará este domingo, el Sumo Pontífice adelantó que "será largo, durará un año probablemente. Yo sólo le doy el empujón inicial".
Francisco, quien fue criticado por algunas facciones más tradicionales de la Iglesia, además afirmó que "todos tienen algo que aportar. A mí me da hasta placer discutir con los obispos muy conservadores, pero bien formados intelectualmente".
"Yo fui relator del sínodo de 2001 y había un cardenal que nos decía qué debía tratarse y qué no. Eso no pasará ahora. Hasta les entregué a los obispos la facultad que tengo de elegir a los presidentes de las comisiones. Los elegirán ellos, como elegirán los secretarios y los relatores", destacó el Papa.
En la misma línea, Francisco admitió que "esa es la práctica sinodal que a mí me gusta, que todos puedan decir sus cosas con total libertad", aunque aclaró que "otra cosa es el gobierno de la Iglesia. Eso está en mis manos, después de las correspondientes consultas".
Respecto de los temas a tratar en el Sínodo, el Sumo Pontífice reiteró que "la familia es un tema valioso para la sociedad y para la Iglesia", y explicó que si bien "se ha puesto mucho énfasis sobre el tema de los divorciados, para mí un problema muy importante son las nuevas costumbres de la juventud".
"La juventud no se casa. Es una cultura de la época. Muchísimos jóvenes prefieren convivir sin casarse. ¿Qué debe hacer la Iglesia? ¿Expulsarlos de su seno? ¿O, en cambio, acercarse a ellos, contenerlos y tratar de llevarles la palabra de Dios? Yo estoy con esta última posición", destacó Francisco.
El Papa también llamó a la Iglesia a "no encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma", ya que "el mundo ha cambiado". "Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación", dijo.
Por último, el Sumo Pontífice reiteró su idea de que "hay una tercera guerra (Mundial) en partes. Europa está en guerra. (En) África hay más conflictos que los que se conocen, además de las graves tragedias sociales. Y Medio Oriente. ¿Hay algo que agregar sobre las varias guerras que suceden en esa región del mundo? Yo trato de llevar a cada lugar un mensaje de diálogo, de contención, de espíritu de negociación. Conozco los límites de todos, incluidos los míos. Pero jamás me perdonaría no haber hecho nada sólo porque no tengo el éxito asegurado. En cada uno de esos lugares se juega la vida y la muerte".
Jesús Bastante

La homilía en la apertura del Sínodo
"Para satisfacer su codicia, los malos pastores cargan sobre las personas fardos insoportables que ellos ni siquiera tocan con los dedos". Palabras breves, y duras, las que el Papa Francisco ofreció a los obispos que participarán en el Sínodo de la Familia. Aldabonazos a la conciencia de quienes, en los próximos días, habrán de debatir el futuro de la pastoral, y a los que Bergoglio pidió "no frustrar el sueño de Dios".
Con toda la solemnidad propia de las grandes ocasiones, pero también con la esperanza de los que están viviendo un momento indispensable para el futuro. Así se presentaron los casi doscientos obispos y los miles de fieles que, dentro y fuera de la basílica de San Pedro, participaron esta mañana en la Eucaristía de apertura del Sínodo Extraordinario sobre la Familia, que a buen seguro marcará un antes y un después en la pastoral católica sobre las relaciones padres-hijos, el matrimonio, la defensa de la vida y la lucha contra las pobrezas del mundo.
El Evangelio de hoy, el de los viñadores, fue uno de los ejes de la homilía del Papa Francisco. Una homilía programática para un debate que Bergoglio quiere que sea abierto, sincero y constructivo. Y en el que se ofrezcan respuestas y no puertas cerradas. Pese a todo, la oposición será -ya lo está siendo- poderosa. Como en todo gran cambio. Y más en una institución como la Iglesia católica.
Comenzó Francisco señalando que la viña del Señor "es un sueño". "El sueño de Dios es su pueblo. Él lo ha plantado y lo cultiva con amor paciente y fiel, para que se convierta en un pueblo santo, que dé frutos de justicia". Un sueño que, en las lecturas, "queda frustrado". "En el Evangelio son los labradores los que impiden el sueño del Señor, no hacen su trabajo, piensan en sus propios intereses", señaló el Papa, quien recordó que Jesús se dirigía a los sacerdotes de su tiempo, "a la clase dirigente". También lo hizo él, hoy, a los padres sinodales.
"El cometido de los pastores es cultivar la vida con creatividad y laboriosidad", pero aquellos labradores se aprovecharon de la viña, "y quieren disponer de ella como quieran, quitando a Dios la posibilidad de realizar su sueño sobre el pueblo". "La tentación de la codicia es siempre presente", dijo el Papa mirando a los obispos. "Para satisfacer su codicia, los malos pastores cargan sobre las personas fardos insoportables que ellos ni siquiera tocan con los dedos".
También nosotros, en el Sínodo de los Obispos, "estamos llamados a trabajar por la viña del Señor". La asamblea "no sirve para discutir ideas brillantes o ver quién es más inteligente, sirve para cultivar y guardar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, su proyecto de amor por su pueblo". 
"El Señor nos pide que cuidemos de la familia", añadió Francisco. "Somos todos pecadores. Tenemos la tentación de apoderarnos de la viña, a causa de la codicia, que nunca falta en nosotros. El sueño de Dios siempre se enfrenta con la hipocresía de algunos servidores suyos. Podemos frustrar el sueño de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo", proclamó el papa, en una dura andanada contra los malos pastores, más preocupados por el poder que por el servicio.
"Hermanos, para guardar bien la viña es preciso que nuestro corazón y nuestra mente estén custodiados en Jesucristo, por la paz de Dios, que supera todo juicio", añadió. De este modo, dijo, "nuestros pensamientos y proyectos estarán conformes con el sueño de Dios: formar un pueblo santo que le pertenezca y produzca los frutos del Reino de Dios".
Jesús Bastante

Igualmente creo que es interesante lo que sobre el mismo nos aporta el teólogo José María Castillo



FAMILIA Y MATRIMONIO. REFLEXIONES PARA EL SÍNODO

Escrito por  
Valora este artículo
(6 votos)
En vísperas de la celebración del Sínodo sobre la Familia, si es que, efectivamente, las cuestiones más apremiantes, que según parece se van a plantear en el mencionado Sínodo, serán principalmente de orden moral, es posible - más aún, probable - que sean de alguna utilidad las siguientes reflexiones.
1.
Una cuestión previa, que podría ser de enorme importancia, es que la Jerarquía de la Iglesia se pregunte por qué sus enseñanzas se sitúan en ámbitos tan distintos cuando afrontan problemas relacionados con el dinero o problemas relacionados con el amor entre los seres humanos.
Es demasiado frecuente que cuando la Jerarquía eclesiástica y la Teología católica se refieren a asuntos cuya temática determinante es el derecho de propiedad, el dinero, el capital, el lucro y la acumulación de bienes, las enseñanzas teológicas y magisteriales se suelen quedar en el ámbito de lo especulativo,  lo genérico y lo meramente exhortativo, mientras que cuando la Jerarquía y la Teología plantean y pretenden resolver los problemas y las situaciones que afectan a la relación amorosa entre las personas, la respuesta magisterial y teológica se va derechamente a las decisiones, es decir, no se limita a la especulación doctrinal, ni siquiera a la exhortación, sino que aterriza pronto en la decisión, que se traduce en norma, en ley, que prohíbe o impone, incluso con severos castigos a quienes no se atienen a un presunto "derecho natural", que, al presentarse como constitutivo de la misma naturaleza creada y querida por Dios, no admite discusión y, menos aún, cualquier forma de  rechazo.
Este desacuerdo - incluso esta incoherencia - entre el "magisterio sobre el dinero" y el "magisterio sobre el amor" es algo que resulta, ante todo, tan patente y, por otra parte, tan inexplicable, que el efecto de todo esto en la opinión pública, suele ser el escándalo. Y el consiguiente desprestigio para la Iglesia, que así pierde credibilidad y autoridad para hablar de dos asuntos tan determinantes, para la vida de los ciudadanos, como es el caso de las convicciones que éstos deben asumir ante los problemas que nos plantea la economía y los problemas que vivimos en la familia.
Porque, al enfrentarnos con dos problemas tan enormes, como son el dinero y el amor, nunca deberíamos olvidar que estos dos ámbitos de la vida, el de la economía y el de la familia, están tan íntimamente ligados el uno al otro, que, como enseguida vamos a ver, en la práctica son inseparables. Con lo cual quiero decir que: o se resuelven ambos a la vez, con la misma contundencia y el mismo lenguaje; o producen el efecto contrario, que consiste en que, al pretender (inconscientemente) separar dos ámbitos de la vida y de la sociedad, que no se pueden separar, lo que se consigue es perder la credibilidad, tanto en lo que la Iglesia dice (o se calla) sobre el dinero y el capital, como lo que la Iglesia dice (o se calla) sobre la experiencia determinante del amor entre los seres humanos.
Los ejemplos y las preguntas, sobre el problema que acabo de apuntar, se amontonan y se acentúan de día en día.
¿Por qué la Iglesia es tan exigente en lo que refiere al aborto (yo no soy abortista), defendiendo la vida del embrión y del feto, y no es igualmente comprometida y exigente en los interminables problemas que plantea el espantoso problema del tráfico de niños, el uso y abuso de los niños en trabajos forzados, en guerras, en la compra y venta de órganos, etc., etc.?
¿Por qué la Iglesia impone la excomunión "latae sententiae" para quienes procuran el aborto, y no echa mano de la misma censura para quienes obligan a los niños a ir a la guerra como soldados o a trabajar hasta doce horas diarias por un jornal de miseria?
¿Por qué la Iglesia (en la que hay tantos creyentes ejemplares) ve un peligro tan grave para la familia en el matrimonio homosexual y no ve un peligro tan grave - o mayor aún - en las condiciones económicas que tienen que soportar familias que se ven destrozadas por el paro, los jornales de hambre, la inseguridad sanitaria y laboral, las pésimas condiciones para la educación de los hijos, etc., etc.?
2.
En los problemas relativos a la familia, la Iglesia debería tener siempre presente que, por lo menos hasta el siglo IV, los cristianos siguieron los mismos condicionamientos y usos, por lo que concierne al casamiento, que el contorno pagano (J. DUSS-VON-WERDT, en Myst. Sal., vol. IV/2, 411). Lo cual quiere decir que los cristianos de los primeros siglos no tenían conciencia de que la revelación cristiana hubiera aportado algo nuevo y específico al hecho cultural del matrimonio en sí.
En cualquier caso, es seguro que el casamiento ante el sacerdote, como exigencia obligatoria, apareció por primera vez hacia el año 845, en los decretos pseudoisidorianos y se justificaba por razones de derecho civil, no por argumentos teológicos (J. G. LE BRAS, Histoire des collections canoniques en Occident depuis les Fausses Décrëtales jusqu'à Gratien, Paris 1931. Cf. J. DUSS-VON-WERDT, o. c., 414).
Es a finales del siglo XII, en 1184, cuando se habla formalmente y por primera vez del matrimonio como sacramento, en el concilio de Verona (DENZINGER-HÜNERMANN, El Magisterio de la Iglesia, nº 761).
Por lo demás, en todo este asunto es básico saber que, hasta los siglos XII y XIII, el tiempo en que se sistematizó la teología cristiana como saber organizado, cuando la Iglesia no sólo se rigió por el Derecho romano, sino que - como es bien sabido - la custodia de la tradición jurídica romana recayó fundamentalmente en la Iglesia. Como institución, el Derecho propio de la Iglesia en toda Europa fue el Derecho romano. Como se decía en la Ley ripuaria de los francos (61(58) 1), "la Iglesia vive conforme al Derecho romano".
Es verdad que la Iglesia iba construyendo su propio Derecho. Pero también es cierto que, a medida que los problemas a los que debía enfrentarse la Iglesia crecían en complejidad, las referencias al Derecho romano se incrementaban. El material romano relevante para la Iglesia se recopiló en colecciones específicas, tales como la Lex Romana canonice compta realizada en el siglo IX.
El hecho es que, como han dicho los especialistas en estas cuestiones, "la Iglesia no redujo sus enseñanzas al Evangelio" (PETER G. STEIN, El Derecho romano en la historia de Europa, Madrid, Siglo XXI, 2001, 57). Todo el sistema organizativo y legal de la Iglesia se fue gestando sobre la base, no tanto del Evangelio, sino del Derecho romano, la lex mundialis, como lo denominó el Concilio de Sevilla, del 619, presidido por san Isidoro (Conc. Hispalense II. Cth. 5. 5. 2. ENNIO CORTESE, Le Grandi linee della Storia Giuridica Medievale, Roma, 2008, 48).
Por tanto, si la Iglesia no vio dificultad alguna en adaptarse a las leyes civiles y laicas de los pueblos y culturas en los que fue creciendo y a los que se ajustó sin poner oposición o resistencia, ¿por qué ahora, cuando el cristianismo es una institución de ámbito, no ya europeo, sino global, vamos a rechazar que la Iglesia acepte e integre en su vida los usos y costumbres, las tradiciones y normas de conducta, que en cada momento y en cada país se vean más convenientes?
3.
Si a lo dicho, añadimos ahora el punto de vista de los más competentes sociólogos de nuestro tiempo, tendremos elementos de juicio suficientes para poder situarnos ante los problemas, que se le plantean, y las soluciones, que necesita, la familia en el momento actual, ya metidos en el tercer milenio.
Ante todo, conviene tener en cuenta que la familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La transmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio. Por otra parte, en la Europa medieval el matrimonio no se construía sobre la base del amor sexual, ni se consideraba un espacio donde el amor debía florecer. Y a todo esto hay que añadir la desigualdad entre hombres y mujeres como elemento constitutivo de la familia tradicional (cf. ANTHONY GIDDENS, Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas, Madrid, Taurus, 2000, 65-79).
Ahora bien, es evidente que la renovación de la familia y del matrimonio se tiene que construir sobre la base de un hecho fundamental, a saber: ni la familia es ya una unidad económica, sino que, en todo caso, se tiene que construir sobre el fundamento del amor sexual.
Y, sobre todo, resulta capital tener presente, en todo caso, que la igualdad de derechos entre hombre y mujer, y la libertad en la toma de decisiones de ambos, son los pilares sobre los que se pueden renovar y reconstruir la familia y el matrimonio en este momento.
Por tanto, las soluciones que se puedan aportar a los problemas planteados al Sínodo, concretamente la problemática  del divorcio, la aceptación por parte de la Iglesia de las uniones  entre personas del mismo sexo o el uso de anticonceptivos, son cuestiones de suma importancia, para cientos de miles de personas, que se pueden resolver sin atentar ni poner en cuestión para nada la teología cristiana del matrimonio. La Iglesia puede hoy resolver estos problemas modificando la legislación canónica actual y sin traicionar para nada su fe y su tradición.
4.
Desde el punto de vista de la teología dogmática, queda por responder una pregunta fundamental: ¿no es doctrina de fe la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre los sacramentos y, por tanto, también sobre el sacramento del matrimonio?
Prescindiendo de una serie de datos históricos, que no es posible resumir en este breve estudio, y si nos atenemos a la conclusión que podemos y debemos defender sobre este asunto capital, se puede y se debe afirmar que está fuera de duda que el concepto de lo que pertenece a la fe, y consiguientemente también el concepto de herejía, que utilizaron los teólogos y obispos de Trento, era algo muy distinto de lo que ahora se entiende bajo esos conceptos. Esto es seguro, al menos, por lo que se refiere a la Sesión VII del concilio tridentino (DENZINGER-HÜNERMANN, nn. 1600-1613).
Por lo tanto, se puede afirmar con toda certeza que la doctrina, que se definió en Trento sobre los sacramentos no es una doctrina de fe en el sentido de un conjunto de verdades de fe divina y católica. Ni, en consecuencia, la negación o la puesta en duda de las verdades, que se enuncian, en la mencionada Sesión VII, tal negación no comporta incurrir en herejía (JOSÉ M. CASTILLO, Símbolos de libertad. Teología de los sacramentos, Salamanca, Sígueme, 1981, 340-341; P. F. FRANSEN, Réflexions sur l'anathème au concile de Trente: ETL 29 (1953) 670; A. LANG, Der Bedeutungswandel der Begriffe "fides" und "haeresis" und die  dogmatische Wertung der Konzilsentscheidungen von Viene und Trient: MTZ 4 (1953) 133-146).
En consecuencia, es claro que las formulaciones clásicas de la teología sacramental pueden y deben ser replanteadas desde una nueva perspectiva. Y, por lo tanto, tales formulaciones clásicas pueden y deben ser pensadas y expresadas a partir de los problemas que hoy vemos y vivimos sobre los sacramentos. Y con vistas a dar la debida solución a tales problemas.
Así pues, una vez desbloqueado el "corsé dogmático", que nos podría impedir o dificultar la búsqueda en libertad de la respuesta que hoy necesitan tantos creyentes católicos (o simplemente cristianos), habida cuenta de que las cuestiones, que se plantean en el Sínodo, son, tanto científicamente como teológicamente, "quaestiones disputatae" ("cuestiones discutidas"), la respuesta evangélica y cristiana más coherente y certera será la respuesta que más nos humanice a todos en la bondad, el respeto, la tolerancia y la búsqueda de la felicidad para quienes se debaten en la duda, la búsqueda del bien y del amor a todos y para todos.

José M. Castillo
Leer 218 veces



jueves, 9 de octubre de 2014

¿QUEDA ALGO DE ÉTICA SOCIAL, COLECTIVA, ...PÚBLICA, POLÍTICA?

¿Por qué empiezo con ese título en forma de pregunta?
Afortunadamente creo que sí, que no ha desaparecido la dimensión ética, incluso creo que es posible que eista con mayor profundidad y coherencia que en otros momentos. Creo que hoy se ha ganado en la conciencia ética de muchos colectivos que, desde ella, no se quedan de brazos cruzados. Pero son una minoría por muchos que sean.
Junto con este sentir ético, solidario, etc,  la inmensa mayoría vive sumergida en un "quemeimportismo" (que dirían en Ecuador) que lleva a hablar, comentar, etc, pero luego no pasa nada. Las redes sociales juegan, o podrían jugar, un papel importante, pero me parece, aún a riesgo de enojar a algunos, que vibran con el chisme y convierten en virales acontecimientos anecdóticos e irrelevantes.
Con todo esto por delante, paso a explicarme. Llevo unos cuantos días con una indignación progresiva: el caso de las tarjetas opacas de Bankia, por ejemplo, y no pasa nada. Eso si, todos os calificamos de sinvergüenzas y chorizos, pero no pasa nada en una sucesión de acontecimientos que se arrastran desde largo y donde no se salvan ni las personas de más alto rango jerárquico del país. Pero no pasa nada.!
Pero la indignación me ha subido por encima de los 38'6 de temperatura febril en el caso de Teresa, la enfermera infectada de ébola. Preocupante que haya ocurrido. Preocupante y vergonzoso como se ponen en escena personajes tan fundamentales como la Ministro de Sanidad, Ana Mato o el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Pero lo que ya llega al colmo es por donde están conduciendo el asunto.
No quería permanecer callado, estoy convencido que no debía hacerlo, pero mi indignación era tal que me bloqueaba.
Pero he encontrado el siguiente reportaje en yahoo que dice lo que yo querría decir.
Ahí se lo dejo.
Saquen sus consecuencias.

José Luis Molina 


La culpa es de la enfermera, o cómo usar el 'victim blaming' para lavarse las manos


Por  | Notas a pie de cámara – Hace 8 horas


Ante una tragedia, la mentalidad colectiva necesita un responsable. Alguien físico a quien echar la culpa. ¿Qué provocó el accidente de avión? Da igual que fueran una larga cadena de fallos técnicos encadenados, si en algún momento intervino el piloto, la culpa es suya. Nuestro cerebro racional y nuestra rabia emocional necesitan a alguien a quien señalar con el dedo.
En el caso del ébola, las autoridades ya han dictado sentencia: es Teresa, la enfermera contagiada. No somos nosotros. No es el protocolo. No es la falta de medios. No son los trajes que quedaban cortos o que no tenían el nivel suficiente de protección. No es esa ambulancia que estuvo horas recogiendo a otros enfermos. No es. No es. No es. No somos nosotros. Es la enfermera.
La maquinaria para acusarla se puso en marcha el miércoles, cuando se improvisaba una rueda de prensa en la calle, a las puertas del hospital Carlos III -¿quién puede pensar que no tuviera autorización de Sanidad?- en la que uno de los médicos que atiende a Teresa, contaba que "hemos estado revisado con ella toda la cadena de puesta del traje y su actividad dentro de la habitación y en uno de los momentos me ha transmitido la posibilidad de que hubiera un contacto con la cara al retirarse el traje".
Primera puntilla

¿Habló el médico por iniciativa propia? Es difícil de creer.
¿Quién lo mandó ante los medios de comunicación?
Horas después, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid clavaba la estocada definitiva: no sólo es mala profesional, sino una mentirosa. Le cuesta "trabajo" creer, ha dicho, que la la auxiliar de enfermería no alcanzara la temperatura prescrita para activar la alerta sanitaria en casos de ébola.
* "Hay información que ha ocultado, ella no dijo nada cuando llamó (al Carlos III) de que podría haberse producido ese contacto porque si lo hubiera dicho el primer día se hubieran tomado otras medidas".
* “Parece que ha reconocido a su médico que probablemente tuvo un contacto con su guante. Durante este tiempo lo negó siempre. No informó a su médico".
* "Es mentira que ella se enteró por los periódicos. Se le informó a ella y a su marido a través del Director Geneneral de Atención al Paciente".
* "Esta paciente nunca superó esa cifra (de fiebre); también es verdad que a raíz de los resultadosnos pudo estar mintiendo, pero lo pongo yo de mi cosecha" Javier Rodríguez, consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid

Por cierto, ha sido Rodríguez el que ha contado que Teresa, cuando salió del médico de cabecera -¡oh, imprudente temeraria!- se fue a depilar a una peluquería –las dos mujeres que la atendieron están ingresadas en observación, en el hospital-.
Horas después, entrevistado en el programa de Ana Rosa, en Telecinco, volvía a cargar contra la enfermera:
  • “para aprender a ponerse un traje –de protección ante enfermedades infecciosas- no hace falta un máster”
  • “una persona puede tener una capacidad de aprendizaje –de los protocolos de protección- y otros no tanto”
  • “el traje se lo han puesto todo tipo de personal, conductores de ambulancia, médicos… y no ha habido ningún problema”.
Poniendo el foco en la enfermera, encontrando alguien a quien culpar, alguien con cara y ojos y voz, empieza a difuminarse toda la larga línea de errores en este contagio.
• El desmantelamiento del único centro español capaz de tratar este tipo de enfermedades contagiosas. En marzo de este año empieza a cerrarse el hospital Carlos III de Madrid. Se desmantelan las cinco salas de presión negativa, las habitaciones con doble puerta de aislamiento y las zonas limpias.
* El desmantelamiento y dispersión del personal del centro, que contaba con un equipo específico de personas formado y entrenado para tratar con enfermedades infecciosas.
• La preparación de urgencia y en un tiempo insuficiente del personal del hospital de la Paz que debía cruzar la calle para atender a los dos misioneros infectados con ébola. “El único protocolo que ha habido es un curso de 15 minutos para saber cómo ponerse y quitarse el mono (traje) de protección”, han denunciado.
• Algunos de los equipos de protección no tenían el nivel suficiente (eran de nivel 2 en vez de 4, el que se está usando en Estados Unidos), según han denunciado los sindicatos y los propios trabajadores.
• Nadie hace caso de la denuncia que trabajadores del personal de enfermería de urgencias de La Paz presentaron en julio ante el juez de guardia de los juzgados de plaza de Castilla, en Madrid. En la denuncia notifican la “falta de información y formación adecuada y desconocimiento de protocolos”, y solicitan la “apertura de diligencias oportunas para delimitar las responsabilidades” y la adopción de “las medidas cautelares para evitar la comisión de delitos o faltas de imprudencia”.
• Cuando la enfermera empieza a tener fiebre, lo comunica telefónicamente al hospital –tenía que llamar dos veces al día tras tomarse la temperatura- pero nadie activa ninguna alarma.

• La enfermera sigue notificando fiebre durante varios días, pero no sigue sin activarse ninguna alarma.
• Cuando lleva ya una semana con fiebre sostenida, se le envía a casa una ambulancia no preparadada. En vez de enviarle una ambulancia de clase B, equipada para enfermos contagiosos, se decide mandarle un modelo simple, con el equipo sanitario sin trajes de protección. Cuentan algunas fuentes que el equipo de la ambulancia recibió este mensaje “paciente febril pero se descarta ébola”. Se ¿descarta? ébola.
• Cuando el camillero entra en el domicilio, Teresa le indica que es enfermera, que ha atendido a los misioneros con ébola y que sospecha que puede estar contagiada. El camillero llama al servicio de coordinación de ambulancias, que, al parecer, le insiste en que lleve la paciente al Hospital de Alcorcón y no al Carlos III.
• Esa ambulancia, por cierto, estuvo después, según algunas informaciones, recogiendo a otros pacientes durante varias horas. Siete enfermos subieron a ese vehículo en las siguientes doce horas al traslado de Teresa.
 • Teresa no ingresa en el hospital Carlos III, sino que la llevan a un centro no preparado, a su hospital más cercano, el de Alcorcón, donde entra en contacto físico directo con varios miembros del personal. De hecho, el médico que la atendió durante todas esas horas acaba de entrar voluntariamente en cuarentena.
Pero, de toda esa cadena de errores, la culpable es la enfermera, igual que algunas mujeres violadas tienen la culpa de la agresión sexual por vestir demasiado provocativamente. Igual que también tienen la culpa las actrices por colgar fotografías pornográficas en la nube. Al igual que un negro tiene la culpa de que le dispare un policía estadounidense por ir con una sudadera con la capucha puesta. Al igual que un alumno habrá hecho algo para sufrir acoso escolar, porque es un empollón asocial.
Culpando a la enfermera, el Gobierno puede así también defender su actuación ante sus socios europeos, muy nerviosos por este caso de contagio, sobre todo los países con más tránsito de turistas hacia España. Una de las tragedias de esta historia de tragedias –que esperemos que no termine con ningún fallecimiento- es que la culpa es de una enfermera que se presentó voluntaria para atender a un hombre que agonizaba y que tenía una de las enfermedades más terribles que existen. Igual que las actrices fueron unas imbéciles inconscientes por subir a la nube sus fotografías desnudas.
La culpa es de la víctima y no del delincuente.





 

martes, 7 de octubre de 2014

ACTIVIDADES DESDE EL BOSQUE. (Cádiz)


El pasado sábado 4 de octubre se celebró, durante nueve horas, en El Bosque la I JORNADA COMARCAL DE ASOCIACIONISMO DE LA SIERRA DE CÁDIZ organizada por el Consejo Territorial de Participación Ciudadana de la sierra de Cádiz en colaboración con el Servicio de Participación Ciudadana de la Diputación Provincial de Cádiz.


La Asociación Inti-Ecuador desde la filosifía de hacerse presente en las realidades locales, d darse a conocer, etc, también estuvo presente en dicho evento con un pequeño stand de artesanías ecuatorianas, fotografías y folletos de inflormación

domingo, 5 de octubre de 2014

SOLO EL VIENTO

Cuando los momentos tienen sentido, cuando la realidad está llena de él, es fácil escribir porque entonces, hacerlo, solo es dejar que la mano se haga extensión de la mente y de las viviencias. Es lo que me ha pasado a mi en estas circunstancias. 

Solo el viento

Deja que e viento
se cuele por tus dedos.
No temas que ese viento
te haga cerrar los párpados
y, entreabiertos,
filtres la luz,
moldees los perfiles
y te posean las sombras,
sombras de luz,
y que nunca, ojalá,
lo sean de tinieblas.
Rostro al viento,
pecho al viento,
todo tú al viento
que enredará tu pelo:
ondeante bandera
hecha palabra
silenciosa y rotunda.
Te trajo el viento
y en él nos encontramos.
Con viento hemos hecho
historia y andadura.
Y en viento, hecho susurro,
seguiremos oyéndonos,
seguiremos tocándonos,
seguiremos sintiéndonos.
Viento, no más,
sacramento de Dios,
presencia que se palpa
de su estar con nosotros.
Que el viento esté contigo
y con nosotros.
El viento, siempre el viento,
todo el viento,
solo el viento.

José Luis