viernes, 3 de abril de 2015

TEATRO EN LA ESCUELA INTI: LA LEYENDA DE ETSA


                                                               Escuela Fiscomisional Gratuita INTI
Fundación INTIRUNA

Club de Teatro














La leyenda de ETSA

Representación  miércoles 1 de abril del 2015




Resumen

La leyenda de Etsa es una leyenda ecuatoriana.
Esta leyenda nos cuenta, con personajes del pueblo shuar, y ubicada en la Amazonía, como la ambición de los fuertes puede destruir la belleza, la naturaleza, y esclavizar a las personas y  como la solución viene desde la solidaridad de los pequeños.

Algunas notas informativas

La realización de este club no ha consistido en ensayos aprendizaje de los papeles, etc, solamente. También se han hecho algunos estudios de investigación relacionados con la temática, preparación del decorado,  elaborar el guión a partir de la leyenda,etc.







Reparto

Alex Ramos……………….Jempe
Antony Rosa……………...Ave
Araceli Herrera……………Mama
Carolina Herrera…..……..Sunki (niña shuar)
Diana Lloacana…………...Nunkui (niña shuar)
Erick Llano………………...Etsa (niño shuar)
Jackson Sigcha…………...Iwia (demonio)
Jean Carlos Muyulema…. Ápa
Jhon Argudo……………….Mono
Karen Vargas………………Voz off.
Katherine Toaquiza……… Paloma Yapankan
Maycol Morales…………Mazhurca (niño shuar)
Ruth Suntaxig…………….. Mariposa
Tatiana Flores…………….. Voz off
Viqui Pozo………………… Antun (niña shuar)

Los personajes

 Mariposa (Ruth Suntaxig), Mono (Jhon Argudo) Nunki (Diana Lloacana), Antun  (Viqui Pozo)
 Demonio Iwia (Jackson Sigcha)

 Paloma Yapankam (Katherine Toaquiza)
 Voz en off ( Karen Vargas y Tatiana Flores)
 Ápa (Jean Carlos Muyulema)

 Mama (Araceli Herrera)
 Jempe (Alex Ramos)
 Sunki (Carolina Herrera)  con Diana Lloacana
Etsa (Erick Llano) y Mazhurca (Maycol Morales)

 Ave (Antony Rosa)


Para el atrezo colaboraron

Mercedes Cedillo
Carmen Ambuludí
Ana Troya


Maquillaje
Narcisa Regalado
Daniela Regalado
Ana Troya

Responsable del Club: José Luis Molina
Coordinador de los Clubes: Gonzalo Malatay

Música final: La primavera de Vivaldi

Significado de algunas palabras

Antun: Gloria
Apa:  Padre
Etsa: sol (lo mismo que Inti)
Jempe: colibrí
Mama:  Madre, mamá
Mazhurca: niño
Nunkui: Sembradora de plantas
Sunki: Niña
Capibara: El mayor de los roedores existentes
Cerbatana: Canuto para disparar flechas
Copal: Árbol amazónico muy apre4ciado en ebanistería
Danta:Tapir americano
Malitagua: Momentos de angustia y dificultad. En esos momentos se encontraba Yapankan
Matapalo: Árbol amazónico. Su nombre se debe a que en el origen nacen insertados en otro árbol (epifita) al que, al ir creciendo termina matándolo
Shigra: Bolso tejido a mano con fibra de chambira. Es el bolso que cargan los indígenas para llevar cosas

Antonio Vivaldi:- Fue un compositor de música italiano, de Venecia, de la época del Barroco. Compuso 770 obras musicales. De ellas, la más conocida son “Las cuatro estaciones” a la que pertenece “La primavera”



Nuestro agradecimiento a Juan Pablo Torres por facilitarnos la megafonía

 Esta fue la obra 

 LA LEYENDA DE ETSA





Se inicia con el escenario solo, representando la selva amazónica. (Puede hacerse con unas diapositiva de la Amazonía). Jempe está durmiendo en el suelo en el medio.
Se está oyendo ruidos de aves. .  Se despierta Jempe, (A la cuarta diapositiva) Se va incorporando como con cierto susto, mientras dice en voz alta

Jempe:_ ¿Quién es? ¡Quién anda por ahí?

Permanece un rato a la escucha, pero se sigue oyendo solo sonido de la selva.
Continúa diciendo



Jempe.-  ¡No hay nadie!
            Pero sí, sí veo  muchas cabezas de niños, de 
            personas mayores.
            Hola, ¿quiénes son?
            Yo soy Jempe y soy un niño shuar.
            Jempe significa colibrí. Con mi nombre se quiere  
            desear que sea ágil, experto y veloz como este
            pajarito.

Luego, dirigiéndose a la gente intenta dialogar con ellas.

             Y ustedes, ¿cómo se llaman?

A algún nombre de los que le digan les responde

                  ¿Qué significa ese nombre?

               Mirad, mientras dormía, he recordado una
               leyenda de mi pueblo shuar. ¿Quieren que la
               cuente?

Se supone que dirán que si.- Entonces comenzará a narrar la historia mientras va desapareciendo

                   Los shuars somos un pueblo que vivimos en la
               Amazonía…

Entonces se apaga la diapositiva y se enciende la luz clara y varios niños vestidos de shuar van  apareciendo y se quedan por allí jugando Les acompañarán algunos animalitos (amiposa, mono, pájaro).
Como Jempe habrá desaparecido se continuará con una voz en off

Off:- Pues bien , entre nosotros , existe una bonita
         leyenda: LA LEYENDA DE ETSA.
       
         Etsa, en el idioma de los Shuar, quiere decir sol, el
         generoso sol capaz de hacer brotar la vida y
         derretir los nevados.

Aparece Etsa  y se coloca debajo de un árbol haciendo algo

Sigue la voz en Off:

Etsa   vivía feliz con sus padres.
Aparecen sus padres. La madre se sienta en un tronco junto a unas bateas con frutas y se pone a pelar papas. El papá (apa) deja la lanza y se pone a machetear


Cuidaba las dantas y los capibaras, recogía  frutos de la selva y se los llevaba a su madre que los preparaba muy ricos,…

Etsa.- Mama, mira que ricas yucas te traigo.

Mamá:-  Más ricas estarán cuando te las prepare.

Etsa se va a jugar donde están los niños shuar

Off.-  Y jugaba con otros niños shuar: corrían tras las
         mariposas intentando imitarlas en sus vuelos o
       viendo como volaban los guacamayos o saltaban los
       monos.


Etsa.- ¿Han visto que lindas mariposas?

Sunki.- Vamos a ver quien imita mejor su vuelo


Nunkui.- Yo prefiero jugar con mi monito

Mazhurca.- A mi me gustan las aves. Miren que bonitos colores tiene la mía.

Etsa.- ¿Y por qué no jugamos al triquitraca? Es muy entretenido
Los demás dicen  Bien, de acuerdo. Vamos a jugar.


Antún.- Yo me quedaré aseando al mono.

Apa (Dirigiéndose a la mamá)  Mira lo feliz que está nuestro hijo con sus amigos

Mama.- Ojala siempre sea así

Off.-  Pero la vida de Etsa, ahora no es así porque en la  
         selva vivía también Iwia.

Entra Iwia gruñendo fuertemente y se sienta en un tronco. Carga con un saquillo en el que parezcan que van víctimas suyas

Off.-  Iwia era un demonio terrible que siempre tuvo la
        costumbre de atrapar a los shuars, meterlos en su
       enorme shigra, para después comérselos.



     

Una de esas víctimas, entre los miles  y miles fueron los padres de Etsa.

Iwia se levanta, va donde los padres de Etsa y los agrede. Lanza una tela sobre la madre y la mata. El padre quiere defenderla, pelean y también lo mata


Off.- Etsa era muy pequeño aún y no se acuerda. Iwia lo
        raptó para tenerlo bajo su dominio haciéndole creer
      que era hijo suyo.

Dirigiéndose a Etsa con voz de enojo y fuerte, que de miedo:

Iwia:_ Etsa, parece que estás dormido. No haces nada. ¿En qué piensas? Te pasas el día debajo de los matapalos y los copales y no me cuidas adecuadamente

Etsa.- (Se levanta nervioso de donde está y se acerca a Iwia atemorizado)
       Perdone, ápa (papá), ahora mismo me apresto


Iwia.- Cada día estás más holgazán. ¿Aún no tienes mi desayuno?
Etsa sale. Se supone que va a cazar

Jampe.- Aparece por un lado
             Y es que Etsa no tenía ya tiempo para jugar.
          Todos los días, al amanecer,  salía a cazar para el
           insaciable Iwia que siempre pedía pájaros como
           postre. Y así Iwia, este gran destructor de la vida, 
           abusaba del joven Etsa.
            Vuelve a esconderse y sigue la voz en off.  

Off.- Etsa regresaba con su shigra llena de aves  de todas las especies. Pero el insaciable Iwia siempre pedía más
Iwia.- ¿No te digo que eres un vago? Con los poquitos pájaros que me traes me quedo con hambre.

Etsa.- Es que cada vez es más difícil cazarlos. Será que han aprendido a esconderse

Iwia se retira refunfuñando

Off.- Pero no era eso. Escuchen.
         Una mañana, Etsa, apenas salió a cazar (se hace silencio, cesa la música y los árboles comienzan a caerse) descubrió que la selva estaba en completo silencio. (Sería bueno cambiar de luz por una mortecina).Ya no había pájaros ni colorido por ninguna parte. Solo quedaba la paloma Yapankam recostada a los pies de una malitagua

    Etsa y Yapankam se vieron y se miraron largamente en medio de la soledad.


Yapankam.- ¿Me vas a matar a mi también?

Etsa.- No, ¿de qué me serviría?. Parece que he dejado toda la selva sin pájaros.
     ¡Este silencio es terrible!

Etsa se queda como abatido

Yapankan se acerca a Etsa y, despacio, le acaricia la cabeza.

Yapankam.- Mira, Etsa, estás contemplando como se puede destruir la vida, aniquilar lo bello.
                                             


Etsa.- ¡Es horrible! ¡He sido yo el que ha causado esta destrucción!

Yapankam:_  (Volviendo a acariciarlo)
                          ¡Pobre Etsa! No debes mortificarte. Es
                    verdad que tú cazabas los pájaros, pero el
                    verdadero destructor ha sido Iwia. Tú 
                     has sido también una víctima suya.

Etsa.- No entiendo lo que me dices

Yapankam.- A Iwia solo le importaba lo que a él le apetecía
                     y para conseguirlo no se detenía en nada.

Etsa.- Sigue, por favor.

Yapankan.-  Así fue acabando con el pueblo shuar. El
                     exterminó incluso a tus propios y verdaderos
                 padres.

Etsa.- ¡No es posible! Yo siempre he creído que él era mi
          ápa

Yapankam.-  Él te lo hizo creer para tenerte a su servicio,
                       tenerte dominado y que hicieras lo que él  
                 quisiera. ¿Comprendes por que también tú
                 eres una víctima?

                 Has estado a punto de destruirte haciéndote
                 cruel y destructor . No solo ha destruido a los
                 pájaros. Ha estado a punto de  destruirte a ti
                                  

Etsa, con rabia, llora y golpea el tronco de la malitagua. Mientras dice

Etsa.- Pero, ¿qué hacer?

Entonces Yapankan le dice


             Yapankam.- Etsa, muchacho, no puedes hacer nada para
                   devolver la vida a tus padres, pero aún puede
               devolvérsela a los pájaros.

Etsa.-  ¿Cómo?

Yapankam.- Introduce en la cerbatana  plumas de los
                    pájaros que has matado y sopla.


Etsa lo hace de inmediato. Empieza a soplar y empiezan a salir niños disfrazados de pájaros mientras se oye la primavera de Vivaldi

Vuelve a salir el relator:

Jampe.- De esta manera Etsa restableció todo lo dañado  y la selva, la naturaleza, la vida. volvió a llenarse de colores y de esperanza

Se comienza a oir la Primavera de Vivaldi mientras todos los personajes bailan, saludan y se despiden

Luego, alguien que no haya trabajado, se dirige a los espectadores y les hace preguntas para entablar un diálogo. Fundamentalmente:

En la realidad:



                                        

                                                                              






jueves, 2 de abril de 2015

LA SEñAL DE OSCAR ROMERO

Seguimos insisitiendo en la figura de Romero pero, ante su próxima beatificación  el 23 de mayo, consideramos de necesidad hacerlo para reivindicar su vida y su opción por tanto tiempo silenciada. Este artículo aporta datos que serían vergonzantes para cualquier colectivo humano con identidad. Para la Iglesia Católica, más. Y como miembro de ella, me duele sobre manera pero creo que siempre es necesario y bueno el esclarimiento, no para escandalizar o escandalizarnos, sino como llamada a la conversión. Ojalá así sea.                                                                                        José Luis Molina
  “LA SEÑAL DE MONSEÑOR ROMERO”Un mártir incómodoBRAULIO HERNÁNDEZ., brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).
ECLESALIA, 30/03/15.- “A monseñor Romero le di la mano en dos ocasiones” dijo Rodolfo, un campesino salvadoreño que tuvo que refugiarse en Honduras durante la cruel guerra civil que asoló El Salvador en la década de los 80. Con aquella frase, pronunciada en una eucaristía comunitaria, el campesino, que era un hombre muy tímido como para atreverse a hablar en público, se sentía dignificado queriendo agradecer ante los presentes aquel gesto de tocar la mano a un arzobispo que había optado, arriesgando su vida, por defender a los sin voz ante la opresión de los poderosos. “En aquella noche memorable Rodolfo nos regaló una homilía preciosa en diez palabras llenas de sentimiento, verdad y significado”. Años después, en 1992, cuando terminó la guerra civil Rodolfo, acompañado de su hijo, visitó su tierra con el fin de reparar su casa, semi destruida y abandonada, y poder regresar a su antiguo hogar. Pero cuando intentaba desalojar un artefacto oculto entre las tejas del tejado hundido, el artefacto explotó y le segó la vida. Esta pequeña historia la recoge Thomas Greenan, en el Prólogo de su Tesis doctoral (editada como libro) El pensamiento teológico-pastoral en las homilías de Monseñor Romero, un homenaje al pueblo salvadoreño y a su arzobispo.
No es habitual que en la Jerarquía eclesial se den procesos de conversión tan impactantes como el experimentado por Monseñor Romero, apenas 20 días después de su toma de posesión como máximo ‘responsable’ de la Iglesia salvadoreña (el 22 de febrero de 1977), a raíz del asesinato de su amigo el sacerdote jesuita Rutilio Grande, producido el 12 de marzo, que había sido el maestro de ceremonias en su consagración como obispo (21/06/70). En la reciente Historia de la Iglesia, hablando de ‘conversiones’, son paradigmáticas las figuras de Juan XXIII, un anciano Papa, ‘de transición’, que convocó de sopetón un Concilio (para revisar) para volver a los orígenes. O el de Juan Pablo I que a los pocos días de ser nombrado Papa estaba decidido a cortar de una vez con los escandalosos negocios vaticanos, empezando por destituir de su cargo almayordomo de palacio (Is 22,15.19). En Romero, como en el caso del ‘ciego de nacimiento’ en la piscina de Siloé, también se produjo el milagro en su ‘ceguera’ cuando, consternado por el asesinato del Padre Rutilio, confesó (para escándalo de algunos): “Rutilio me ha abierto los ojos”.
En una carta de Monseñor Romero a Juan Pablo II le manifiesta: “Creo en conciencia que Dios pide una fuerza pastoral en contraste con las inclinaciones ‘conservadoras’ que me son tan propias, según mi temperamento”. Sacerdote y obispo de perfil ‘conservador’, y muy cercano a círculos del poder, Óscar Romero desconfiaba de los experimentos pastorales de la teología de la Liberación, especialmente de los curas más jóvenes, siendo los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA) el blanco de los ataques de su pluma. Pero su proceso de “conversión” le llevará a denunciar desde el púlpito que “Una religión de misa dominical pero de semanas injustas no agrada al Señor” (4/12/1977); o que “no es un prestigio para la Iglesia estar a bien con los poderosos”, frase pronunciada el 17 de febrero de 1980, mes y pico antes de ser asesinado por la ultraderecha católica.
La conversión de Romero no está exenta de ‘señales’, y éstas pueden ser más reveladoras que algunos milagros,cocinados para devolver favores, ‘acreditados’ en algunas canonizaciones polémicas. Cuando el 1 de diciembre de 1979 sacerdotes y amigos de monseñor Romero le quisieron rendir un homenaje en su antigua diócesis, Santiago de María, le tenían preparado una sorpresa a su antiguo obispo: el acto consistía en una representación teatral en la que se escenificaba el martirio de santo Tomás Moro. A Romero, que sufrió humillaciones y silencios vaticanos y que fue cacheado por las Fuerzas de Seguridad en sus desplazamientos pastorales por su país como si fuera un delincuente, apenas le quedaban cuatro meses de vida. El 24 de marzo de 1980, día de su asesinato, Monseñor Romero se dirigió, a las cuatro y treinta, a Santa Tecla, a la casa de los jesuitas, para ver a su confesor: “Vengo, padre, porque quiero estar limpio delante de Dios”. Hora y media después, a las 6 de la tarde, tenía que celebrar una misa en el hospitalito de la Divina Providencia. Cuando las agujas del reloj marcaban las seis y veintiséis (“él cenaba habitualmente a las seis y media”), monseñor Romero caía abatido por el disparo de un francotirador en el altar, en el ofertorio de la misa. En la portada del diario ABC de Sevilla se leía este titular: “Monseñor Romero: un mártir del siglo XX. Asesinado por predicar el evangelio” (27/03/1980). Pero llama la atención que durante el largo pontificado de Juan Pablo II, el Papa que más santos y beatos ha elevado a los altares (tantos como en el conjunto de los últimos siglos), no lo tuviera tan claro con monseñor Romero. Juan Pablo II en el telegrama de condolencia condenó su asesinato como “un crimen execrable”, pero nunca lo elogiaba como mártir, sino como ‘celoso pastor’, escribe el sacerdote Jesús López Sáez, que recoge este detalle contado por el periodista Juan Arias (entonces corresponsal del diario El País en Roma), acaecido en el primer viaje de Juan Pablo II a América latina: cuando el periodista le mencionó lo del martirio de Romero, Juan Pablo II le respondió irritado. “Eso aún hay que probarlo” (El día de la cuenta, pág. 240).
Por fin, el Vaticano ha reconocido que hubo una campaña para denigrar a monseñor Romero y que el proceso de su beatificación estuvo bloqueado en la época de Juan Pablo II (Diario1). En febrero pasado, el arzobispo italiano Vincenzo Paglia, actual presidente del Consejo Pontificio de la Familia, y postulador de la causa de su beatificación, reconoció que el proceso había sufrido numerosas trabas, y que “De no haber sido por el papa latinoamericano Francisco, Romero no hubiera sido beatificado”. Durante largos años, los escritos y homilías de monseñor Romero tuvieron que pasar por sesudos análisis para al final dictaminarse que todo estaba en orden, requisito indispensable para poder iniciar el proceso de beatificación. Cosa que se hizo oficialmente por el Vaticano, en 1997. Pero sufriendo un rosario de obstáculos de todo tipo. Entre ellos se alegó el temor a que su beatificación podría dividir al País. Que es como decir que por encima de la verdad evangélica está la paz social. “Así surgió entre la gente una división por causa de Jesús (Jn 7, 40-53): esta lectura se leía en todas las Iglesias el sábado 24 de marzo de 2007, en el 27 aniversario del asesinato de Romero. Antes de abrirse formalmente su causa, quienes se oponían a la misma alegaban en su contra la proximidad de Óscar Romero con el teólogo jesuita Jon Sobrino, una de las grandes referencias de la Teología de la Liberación y censurado por el Vaticano en marzo de 2007, coincidiendo con el 30 aniversario del asesinato de Rutilio Grande. Jon Sobrino, gracias a un viaje providencial que le surgió, se libró de haber sido asesinado junto a sus seis compañeros jesuitas, entre ellos el padre Ellacuría, en la matanza perpetrada en 1989 por militares salvadoreños en la UCA.
Han tenido que transcurrir 35 años para que se declare oficialmente que Monseñor Romero murió como un mártir. Y, como mártir, a Óscar Romero ya no tendrán que ‘exigirle’ que acredite ningún ‘milagro’. Pero, como manifiesta en un escrito el sacerdote Jesús López Sáez en la Web de la Comunidad de Ayala de Madrid, La señal de monseñor Romero se ha hecho bien presente. Otra cosa es que en los palacios vaticanos la puedan percibir. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).