jueves, 22 de junio de 2023

EL YO CON QUIEN CONVIVO



 

Busco tu invisible transparencia,

quiero romper la noche helada

que a mis ojos llena de espesura

y a mis sueños aplasta como losa.

Grito impaciente, mi garganta grita,

con silencioso grito que retumba por dentro,

grita mi corazón en mis entrañas.

Errante te imagino mientras mi ser te busca

y sueño con soñarme dormido en tu regazo.

Sé que te tengo, que nunca te has ido,

no me dejaste nunca en acequia sin agua,

pero a veces te quiero como yo querría

y me cuesta que tú seas como quieres.

De ti me visto y de ti me alimento,

tú eres libertad, pan y sonrisa,

lágrima y miedo, espero y desespero,

abrazo en el encuentro que conmigo provocas.

Eres mi yo más allá de mi yo,

el yo que quiero y el que a veces no alcanzo,

el que sueño dormido y el que, despierto,

me hace soñar caminos y tener miedos.

Eres caminar sembrado y en erial,

con bordes floridos y en las veredas cardos,

ese camino donde hubo primavera

y donde sigue encontrando calor

el nido que en la rama titubea.

Nunca hubo guerra que cien años dure,

pero hubo vida que emergió de suelo encenizado.

Seguiré buscando, lacerado en la ausencia

y gozoso en el encuentro

y en la esperanza de lograrlo.

 

José Luis Molina

19 de junio del 2023.


sábado, 17 de junio de 2023

DE OPCIONES Y ROLES

  


 

 

 

Os propongo una lectura vulgar del texto de Mateo 9, 36- 10, 8. Espero que pueda servirnos.

Jesús llevaba ya algún tiempo de su vida pública. En el Jordán asumió la misión que recibió del Padre y comenzó la tarea.

 

Así fue entrando en contacto con gente que fueron constituyendo el grupo de los seguidores entre los que estaban los discípulos y los apóstoles.

Sí, sí, creo que es necesario distinguir entre estos tres conceptos que a veces utilizamos como sinónimos.

Lógicamente empezamos por seguidores. Un seguidor es, simplemente, un entusiasta de algo o alguien y que puede quedarse simplemente ahí, en la admiración, o puede avanzar. En el primer caso venera, se exalta,  pero él permanece igual. Este entusiasmo, fuera de los momentos de exaltación, no repercute en sus opciones vitales pero si pueden dar forma a ciertas aspiraciones cuando se convierte en fanatismo, lo cual es muy peligroso. Su vida queda igual pero disfrazada por la devoción , casi siempre, hecha a medida. En como el fanático del futbol que ni juega, ni es deportista  

Pasamos al siguiente: discípulos.

Discípulo es una palabra latina que significa alumno, pupilo. Discípulo es  el que aprende. Pero este concepto va mucho más allá que el de seguidor. El discípulo aprende involucrándose en ello, en lo que aprende, haciéndolo suyo. Por ejemplo, los discípulos de Platón  formaron la escuela platónica. Estos filósofos ejercían sus propios razonamientos filosóficos pero enraizados en los de Platón.

El discípulo estaba allí, seguía a Jesús, aprendía de él los valores del Reino, el sentido de la vida, la construcción y concreción de la Nueva Humanidad, de la Buena Noticia. Por lo tanto aprendían pero no para organizar mítines, procesiones o convenciones, sino transformando sus vidas aceptando y asumiendo la propuesta de Jesús.

Y un paso más nos llevará a los  apóstoles.

Estos son a los que, de entre los discípulosse les encarga, se les encomienda, se les envía (porque en griego apostello significa enviar) para llevar a otros la misma propuesta de Jesús.

Pero volvamos a la neolectura del texto evangélico que habíamos comenzado.

Jesús, ya con sus discípulos, se movía entre la gente, observaba la vida y a la gente en ella, reflexionaba de qué manera, o hasta dónde, la realidad  daba sentido a la vida de la gente o no.

Y concluyó que no. Observó que estaban extenuados y abandonados como ovejas sin pastor.

Y  no  se  quedó  indiferente.  No  se  puso  de    perfil,  sino  que  se   com-padeció, es decir asumió como propia su pasión, el paso de ellos por la historia siguiendo la intención del Padre.

Y por eso se dirigió a sus discípulos

·      Para que ellos cayeran en la cuenta, fueran realistas y miraran de frente la realidad.

·      Para que no se engañaran. Les indicó que la tarea es ardua, difícil, ingrata, riesgosa.

·      Que esa humanidad es “mies” de Dios y es con él, siguiendo su intención, como hay que ir a ella.

Y entonces, de entre sus discípulos, saca a 12 y los hace apóstoles (el texto aquí cambia la palabra de discípulo por la de apostol) y les encomienda la tarea, la misión.

Reciben su mandato, su envío, su “autoridad”.           

Y les da instrucciones para la tarea, para la misión: curad enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos, echad demonios, haced hombres libres, honestos y dignos, haced que el Reino de Dios esté cerca pero no por palabrerías y sermones, sino porque su “hacer” lo construya.

Por tanto tengamos clara una cosa: Hay que contar con nuestros fallos, nuestras incoherencias, pero no se puede asumir el envío de trabajar por la mies si nos mantenemos enraizados en un vivir desde la apariencia,  la falsedad, la falta de limpieza y transparencia, la mentira y el disimulo, convertidos en virtud al servicio de intenciones solapadas, etc.

Todo lo anterior debemos hacer por combatirlo y desterrarlo de entre el discipulado.

Se lo debemos a los demás gratuitamente, sin regatear  ni escamotear esfuerzos, porque gratis lo hemos recibido.

Un abrazo

José Luis Molina

18 de junio del 2023                                           

martes, 13 de junio de 2023

PRESENCIA Y ACCIÓN

 




 

 

Fiesta importante la del Corpus Christi. Una fiesta que incide en el mismo contenido del Jueves Santo. Es, casi, una repetición. Pero, litúrgicamente, se propone esta segunda fecha como fiesta eucarística por excelencia ya que tradicional, cultural y litúrgicamente  el Jueves Santo se enmarca en un clima de pasión , de persecución, y puede opacar la dimensión de gozosa y profunda trascendencia de nuestra fe que encierra, en su esencia, la Eucaristía.

Por eso es importante que este día del Corpus no lo desperdiciemos. Que reflexionar sobre ella y orar desde ella.

Yo, en primer lugar, invitaría a que hiciéramos un esfuerzo para dejar al margen, al menos de momento, toda la parafernalia con la que hemos revestido esta celebración, pues deforman su esencia y, me atrevería a decir que, en cierta manera, entra , o está muy cerca, de la idolatría.

Pues, sin más, voy a intentar compartiros mi reflexión. Para ello comenzaré llevándoos a que iniciemos retomando el siguiente párrafo del texto del evangelio de hoy:

                   Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de                                                                       

                   este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo os daré es mi 

                    carne  para la vida del mundo  .”  

Parece que esto, y el contenido de todo el capítulo 6 del evangelio de San Juan, trajo más de un dolor de cabeza, ya desde el principio, para el seguimiento de Cristo y más de una persecución a los cristianos. Leído sin profundizar en ello, sin entenderlo, interpretando en sentido literal, y llevado solo en una dimensión doctrinaria, fabricaba la imagen de los cristianos antropófagos que sacrificaban niños (u hombres)  y se comían su carne y se bebían su sangre. Y esto era utilizado, en muchos casos hipócritamente, para justificar atacarlos  y perseguirlos.

Pero aún hoy día, especialmente hoy en día, podemos contribuir a la elaboración y mantenimiento de lecturas contrarias y opuestas a lo que significa lo que celebramos en el Corpus.

Por eso es importante que reflexionemos. Y os lo propongo a partir del párrafo que os he propuesto ,y si es a partir  de todo el capítulo 6 de Juan, mejor.

En primer lugar vamos a comenzar con una idea clara, o aclarando una idea: El cuerpo es una manera clara y privilegiada de presencia y de actuación de la persona.

Por el cuerpo los demás nos descubren, nos reconocen, saben que somos nosotros. Pero ese descubrir a la persona es descubrir lo que “esa persona es esencialmente” porque eso es la verdadera persona.

Pero, además, con el cuerpo, también hacemos,  construimos y nos solidarizamos en comunión con otros, con el otro. Hacemos y construimos con nuestros brazos, pero también con nuestra mente, con nuestros sentimientos, con nuestras opciones.

La Eucaristía, Cuerpo y Sangre de Cristo, es forma de presencia y de actuación de Jesús en el mundo, en la vida .

A veces, la inmanencia del pan y del vino la sublimamos sin límites y sin que sea transparencia y concreción de la trascendencia.

Y sin embargo, en la frase propuesta está claro:

·      Jesús es pan,

·      Pan vivo, no teórico, no histórico, no rutinario.

·      Este pan, en lo que es, se transforma (transignificación)  haciéndose transparencia para descubrir la vida trascendente.

·      Este pan no es pan de cualquier clase de vida.

·      Comer de este pan, alimentarnos de él, construir desde él, nos lleva a participar de la vida de Dios, y por eso este pan es vida para el mundo,  esfuerzo para que la tengan los que no la tienen o por aquellos que quedaron despojados de ella.

 

Pensemos, aunque sea rápidamente, en algunos de los signos identitarios con los que hemos adornado la fiesta:

Me acuerdo de la reciente ceremonia de coronación de Carlos III de Inglaterra.  Un despropósito,  una ostentación para lucimiento de los ”magníficos” (no desde Dios precisamente), una ofensa para la humanidad de los excluidos, de los apaleados, de los desahuciados, de los exilados.

Pensemos en nuestros desfiles procesionales en esta fecha. Sin comentario. Jesús, eucaristía, que debe evidenciar que anda por las calles del mundo, de la vida, etc. Aquí lo hacemos pasear exaltado entre fusiles, etc.

Con tal de más esplendor y para mantener un sistema religioso (que no forzosamente es el reino de Dios), introducimos apariencias y falta de honestidad. Han terminado las primeras comuniones. Todos sabemos, (aunque no se deba decir) que se cubrió un trámite social y que, en la mayoría de los casos, será la primera y la última. Pero desde quienes tendrían que asumir la responsabilidad de hacer opciones de autenticidad, se invitará, se propondrá, se presionará, para que estos niños completen la puesta en escena. Deben ir con sus preciosos trajes, como el clero y el mundo de mayor altura irá con los suyos.

Se me ocurre, seguro que es una tontería, que quienes tendrían que procesionar por las calles son los logros alcanzados para que el mundo tenga vida. Y que deberíamos ir con el traje de faena con el que nos involucramos en este trabajar por la vida y la dignificación del ser humano.

Bueno, ya termino.

Perdonadme si a alguno molesto con esta reflexión que os comento. Me ha ido saliendo desde lo que siento.

Os abrazo en esta fiesta del Corpus Christi. Y os felicito en y con mi abrazo, porque ustedes sois Cuerpo de Cristo.

Sed felices, bienaventurados, siendo comida para que el mundo tenga vida porque estaremos haciendo de la vida una procesión por las calles del mundo en la que va Jesús y se descubre su presencia.

José Luis Molina

11 de junio del 2023.

lunes, 5 de junio de 2023

COMPETENCIA O COMUNIDAD

 

 

 



 

Creo que uno de los peores posicionamientos que podemos tomar en la vida es el de la competencia.

Sin embargo se dice que la competencia hace avanzar la realidad.

Puede ser, y no me queda más remedio que admitirlo.

En la actualidad, en la humanidad, ha crecido tanto la dimensión de la competencia, junto con el poder del dinero – al fin y al cabo son aliados  que se identifican, normalmente, por su confluencia en objetivos- que vienen a ser, si no idénticos, complementarios.

Llegar a estar, lo más posible, por encima de los más posibles. Es significativo el volumen adquirido, en la actualidad, por el fenómeno de los influences.

Una consecuencia inevitable  de ello es que se  irá escalando la pirámide de subida por encima de los cadáveres que caigan en la lucha.

Repito: Puede ser que no me quede más remedio que aceptar su evidencia en la realidad, pero, rotundamente, no estoy de acuerdo con ello. Este modelo se construye, y provoca, que  avance por encima de los demás.

Mi posicionamiento pretende ser distinto. Sé que, hoy por hoy, tiene algún mucho de utópico pero mi fe en Cristo resucitado y mi meta en la vida resucitada me llevan y me sitúan en la utopía, se empapa de ella.

Al respecto, creo que es mejor, que es Buena Noticia, la complementariedad, el equipo, la comunidad de verdad, la comunidad que nace de la comunión. Se avanza más con los demás para alcanzar una mayor plenitud para todos.

Ciertamente que todo ser humano necesita un estímulo. Pero el tema radica en con cuál nos quedamos: que cada uno “procure ser más” o  que seamos  más en el encuentro, en el avanzar colectivo

Pero, hoy por hoy, creo que va ganando la postura que rechazo.

Más que los logros colectivos se impone la apetencia y el deseo de alcanzar los logros que supongan beneficios individuales . Bien reciente tenemos la experiencia.

Pero lo malo, a mi juicio, es que los cristianos hemos llevado este pecado de la competencia hasta  el mismo terreno religioso.

Lo hemos hecho con los santos.

Primero hemos especializado a cada santo en un aspecto en el que lo hemos hecho dispensador especialistas (abogados) de lo que les pidimos.

-         Santa Rita, abogada de lo imposible.

-         Santa Lucía, protectora de la vista.

-         San Blas, de la garganta.

Después, al haber confluencias de terrenos, comenzó la competencia.: San Judas Tadeo , “esta virgen” es  “más milagrosa” “ que la otra. Se discutía quienes eran   los más eficaces en las intercesiones (obtener recomendaciones o respaldos) en una escala que empieza por María (Intercesora Universal) aparentemente frente a un Dios que regatea concesiones,” se deja querer”,  seguida de San José, Santos Patrones, hasta perderse en aquellos de los que no se acuerda nadie.

Al hilo de esto una anécdota verdadera.

Un día fui a visitar a una de las muchas abuelas que he tenido en mi vida. .Lo estaba pasando mal de salud y de otras cosillas. Estábamos charlando detrás de la ventana. Mi abuela era muy devota de Fray Leopoldo. Y, en esto, que pasa por la calle una furgoneta   de reparto de los dulces que llevan esta marca. Se vuelve hacia mí y me dice: Ya no voy a rezarle ni a pedirle nada a fray Leopoldo.

-         ¿Por qué? ¿Cómo así? – le pregunté yo.

-         Porque, -me contestó-   como se ha metido a negociante solo se preocupa de las ventas y ya no me atiende ni me echa cuenta.

Pero esta dimensión competitiva yo me atrevo a decir que casi, casi, la hemos hecho o aplicado al propio Dios.

Aunque algunos de ustedes puedan disentir de mis pensamientos, al Dios trinitarios, repito, lo hemos hecho competitivo. Esto me viene con motivo del Domingo de la Santísima Trinidad. Las tres Personas divinas las hemos concebido como en compartimentos estancos. Cada uno encargado de algo y, por consiguiente, nosotros recurriendo según convenga. Al Padre la última palabra, al Hijo, la acomodación por ser hombre y, el Espíritu Santo (para muchos el gran desconocido e ignorado), para encargarse, en alguna ocasión, de los gestos extraordinarios.

La especificidad de cada persona, pienso yo, no radica en aquello que es de su “especialidad”. Creo que Dios no es competitivo entre si. Dios es comunidad en su eternidad.     

Desde mi torpe experiencia del Dios trinitario quiero terminar proclamando mi fe en un solo Dios de cuya trinidad tomaré conciencia y experiencia según el momento de mi existencia en que     me encuentre.

Un Abrazo

José Luis Molina

4 de junio del 2023                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

sábado, 27 de mayo de 2023

GERUNDIO

 



 

 

Manos levantadas,

esperando.

Corazones rotos,

sangrando.

Vidas desoladas,

buscando.

Necesidad de amor,

soñando.

Necesidad de amar,

cantando.

Necesidad de ser amado.

anhelando.

Seres excluidos,

reclamando.

Estómagos hambrientos,

protestando.

Campos resecos,

ojos sin lágrimas

llorando en las acequias,

rebosando los pozos.

Brazos solidarios,

abrazando.

Espaldas fuertes,

pies incansables,

caminando.

 

 

Pentecostés de ayer,

de hoy, de siempre,

gerundio de la vida,

gerundio en movimiento,

bocanada de fuego

en la que me abraso.

 

José Luis Molina

28 de mayo del 2023.

PD.-  Este poema pretendo que pueda ser interactivo para orar. Por eso, antes del verso que empieza Pentecostés he dejado un espacio con objeto de que ahí puedas tú añadir más gerundios. Y, si quieres, compartirlos.

miércoles, 24 de mayo de 2023

LLAMARSE TEÓFILO

 







                                                              Sinodalidad

Querido Teófilo, es decir

Querido amigo de Dios (Teo = Dios; filo =  amigo, amado por Dios)

Así nos llama el autor del Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Así nos llama para empezar. Porque  no hay que buscar un Teófilo misterioso y arcano.

Nosotros somos Teófilo’s, los amados por Dios.  A esos se dirige Lucas , y lo hace con cariño (querido), en un tono donde se palpa que no es convencional la palabra sino cargada de sentido, de proximidad, de comunión.

Y en esta alocución inicial nos recuerda, va teniendo presente:

·      Lo que Jesús hizo y enseñó en su hacer histórico, en medio de la historia y de la historia también como propuesta para nosotros, para nuestro hacer y ser.

·      Que los que aceptan esto son los discípulos  elegidos desde el Espíritu.

·      Que prueba de su presencia viva entre nosotros son las realidades de Reino donde nos embarcamos (nos comprometemos)

·      Que en todo esto contaríamos con la fuerza, el respaldo, del Espíritu Santo.

Y aquí se produjo la Ascensión. Que no es subir a ninguna parte. Es estar  en la etapa nueva del Resucitado

Es dejar en nuestras manos las riendas de la carreta, el ala delta de la Buena Noticia para la humanidad.

·      Y este poner las manos en el arado no se circunscribe a nosotros en una concepción intimista de Dios, ni tan siquiera para-entre los nuestros, desde un concebir a Dios como un Dios clánico. Dios no es un Dios excluyente. Por ello nos dice, al encomendárnoslo, hacerlo desde Jerusalén, Judea, Samaría, hasta los confines del mundo

·      Y se nos llama la atención cuando permanecemos de brazos cruzados  y ojos cerrados. Empieza, estamos, en el tiempo de nuestro actuar según el Espíritu, de discernir en la vida desde el Espíritu, lo que supone una fuerte dimensión eclesial.

Y se me ocurre que tenemos la siguiente semana para tomar conciencia de que asumir todo esto es lo que da contenido a Pentecostés, no la romería del Rocío, con todos los respetos al episcopado andaluz. Pentecostés es realidad de Dios para el pueblo, pero no populismo.

 

José Luis Molina

21 de mayo del 2023

¿CONOCES A JOAQUÍN SOROLLA?

 


 

 


Imagínate que estás  visitando una exposición de Sorolla. (De paso, si no lo conoces o no lo conoces mucho, te recomiendo que navegues en Wikipedia por lo menos  Será una gozada).

Pues bien, vamos recorriendo la exposición, yo también, y llegamos al cuadro “Chicos en la playa”. Yo, al menos, m quedo como clavado frente a él, boquiabierto, contemplando el brillo del agua sobre la tostada piel mojada de los chicos, o el reflejo del cuerpo de esto  sobre la arena del rompeolas todavía con lo último del agua en retirada. El sol, sin verse, está allí, sintiendo que csi te tuesta.

Continuamos, pues, en la exposición y, por decir otro, nos detenemos frente al titulado “Comendo en la barca” y me siento metido en aquel espacio iluminado de ocre tras el filtro de la vela y se percibe hasta la brisa y el olor a Mediterráneo.

O frente al titulado “Madre” donde en un enorme espacio blanco todo el cuadro, y donde la luz apropiada define los pliegues de las sábanas y los planos de los muros, llama poderosamente  la atención dos puntos de color: la diminuta cabeza del recién nacido y el rostro de la madre, de perfil, fatigada, mirando al hijo  recién nacido y dejando intuir su brazo que llega hasta el hijo.

A mi, seguro que me entrarían ganas de pintar. Intentar hacer una reproducción Pensando un poco elegiría el de “Madre” pues creo que es menos complicado.

Empezaría a tener dificultades  y buscaría soluciones. Por ejemplo: me haría de una plantilla cuadriculada para luego ir aplicando los colores.

No quiero ni imaginarme el resultado. Si miro de lejos, a primera vista, etc,  se podría parecer. Pero al acercarme y mirarlo con detalle, vería la diferencia. A las sábanas les faltaría abrigar, y manifestar hacia fuera, el calor y la vida que se intuye recorre el espacio entre la madre y el hijo.

Posiblemente el niño no llegaría a ser ni muñeco y la madre no sé si se bajaría de la cama y se saldría del cuadro negánd  ose a ser tan burdamente instrumentalizada.

Y, todo esto, y más, ¿por qué?

Algo de técnica poseo, el uso del color no me es extraño, etc. Y, sin embargo, a mi cuadro, le faltaría vida . Le faltaría el espíritu de Sorolla, la fuerza de Sorolla, el “arte” de Sorolla. No soy Sorolla evidentemente.

Y todo esto que os comento viene a cuento de la lectura.

A  veces, creemos que tenemos la plantilla, la paleta, los colores y la referencia, y ya está. Y no nos sale un cuadro con vitalidad. Pintamos sin vida. Nos falta el Espíritu de Jesús. Sí. Pero no tenemos impotencia tras la que justificarnos, o tendremos que negar, poner en duda, que se nos da el Espíritu. La clave no es que nos falte: Sino en si estamos abiertos para recibirlo. Y la palabra clave, a mi juicio, está en el evangelio: “Si me amáis ( amar es adhesión a Jesús) haremos obras como las suyas” llenas de su espíritu.

Pero en algo no hemos confundido, nos hemos equivocado cuando nos hemos llenado de “obligaciones” (por obligación) y normas que nos hacen andar entre CUMPL – Y- MIENTOS.

Y este método, además de poco cristiano, es poco atractivo.

El camino es la “opción” (otra manera de llamar al amor) Y la oferta solo será aceptada por quien haya sido “evangelizado”, es decir haya descubierto a Jesús, a su Evangelio, no como una doctrina o un código de leyes, sino como una Buena Noticia.

A quien no le interese, dejémosle, no lo martiricemos. No lo manipulemos.

Y lo que es aplicable para “otros” lo es para todos.

Seamos felices con el Espíritu.

José Luis Molina

14 de mayo del 2023.

P.D.- El ejemplo es real. Lo que narro lo verifiqué en la Academia de San Fernando de Madrid observando a un pintor que intentaba reproducir el cuadro “Comiendo en la barca” de Sorolla.