sábado, 10 de abril de 2021

PRIMER DÍA DE LA SEMANA, ESTAMOS EN PASCUA

 


Una vez más se va acercando el domingo. Preparo mis hojas en blanco y un bolígrafo porque, para poner en claro y en orden las ideas, sigo siendo artesano o como antes, aunque luego utilice los medios tecnológicos.

Pues bien, como digo, pongo las hojas de papel en la mesa y leo los textos de la semana: Hechos 4, 32-35

                                        1 Juan 5, 1-6

                                         Jn 20, 19-31

Miro las hojas de papel y el blanco del papel me evoca la idea arquetípica del Resucitado frente a mi. Y resulta que no soy yo el que estoy poniendo en el papel. Es desde el papel que están surgiendo frases esenciales, ideas fundamentales, pilares de la resurrección que estamos celebrando. Se parece a cuando, en una película empiezan a salir los títulos desde el fondo y se van acercando y agrandando hasta llegar donde uno.

 

 


 

 Pues así emergen del papel con  sabor a resurrección, se aproximan, se van agrandando y se estampan en mi frente, en mis manos, en mi corazón. Os transcribo algunos de estos titulares, de estas frases que me golpearon:

-         “Entre los creyentes lo importante no eran los títulos o las posesiones, sino las personas”.

-         “Cada uno era para el otro”.

-         “No había necesidad porque había solidaridad”

-         “Se vencía el temor porque había respaldo”.

-         “Los más mayores no tenían que preocuparse: siempre había brazos jóvenes en los que apoyarse”.

-         “Unos para otros y viceversa eran referentes, fuerza, impulso y soporte de esperanza.”

-         “Vivían con alegría porque sentían que Dios estaba en medio de ellos”.

-         “Mis dones adquieren sentido cuando son para los demás”.

-         “Enviados por él a lo mismo que él vino”

-         “Borramos el pecado actuando resucitados”.

-         “Dichoso quien ve la señales del resucitado en la vida”

-         “Creer es tener vida, no doctrina”.

 

Después de todo este bombardeo, quedé aturdido. Solo me salía: ¡“Señor mío y Dios mío”!. Y supe de mis incoherencias ante lo recibido y de mi tarea por asumirlo.

Y sentí me iba disminuyendo el miedo a las carcajadas sarcásticas y estridentes que me escupían: utópico, absurdo, iluminado, rigorista, exagerado,…

                           José Luis Molina

                                     11 de abril del 2021

 

 

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