viernes, 12 de enero de 2018

Los inmigrantes que vienen

por Blogger
migrantes-viendo-a-la-cruzLOS INMIGRANTES QUE VIENEN
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).
ECLESALIA, 12/01/18.- Los inmigrantes se han convertido en tema de conversación y pasto de comentarios y sensaciones mayoritariamente negativas; del corazón y sus miedos habla la boca. Cada vez vienen en mayor número, a pesar de que el gobierno español no llega ni de lejos a la cuota de acogida que le ha fijado la UE. Y los católicos no somos ajenos a muchas descalificaciones.
Es fácil captar una actitud generalizada de miedo ante la llegada de los inmigrantes: turismo médico, delincuencia, menores oportunidades de trabajo para nuestros hijos, falta de integración social, costes suplementarios en ayudas básicas... y miedo también a la colonización islamista. Rechazo al diferente, en suma, por lo que pueda perjudicarme, sin pensar en mayores consideraciones. Pero la realidad no es tan simple ni tan negativa porque tiene su lado luminoso.
Trabajo. La mayoría viene a trabajar, con ganas de aportar a la sociedad lo que en sus países no les deja la miseria o las injusticias estructurales. Los inmigrantes suelen coger los trabajos que no queremos el resto. Si se comparan las estadísticas del tipo de ocupación, es evidente que en el reparto de empleos entre los trabajadores autóctonos y extranjeros, los inmigrantes copan las tareas no cualificadas.
Legalidad. Los que huyen de las guerras deberían tener estatus de refugiado según la Carta de Naciones Unidas que obliga a los Estados a acogerlos.  La Unión Europea comete una injusticia además de una ilegalidad flagrante. No pueden ser tratados como apestados, como ocurre en las vallas de Ceuta y Melilla y a espaldas de todos en pleno mar Mediterráneo. Pero aparte de que no se cumple la ley con los exiliados, (qué vergüenza el “centro de acogida” de Archidona), basta reflexionar sobre la cantidad de organizaciones solidarias que existen para atender sus necesidades más primarias, para entender que el colectivo se caracteriza porque sus miembros necesitan urgentemente un contexto humanitario básico como seres humanos que son.
Ayudas públicas. Las ayudas instauradas en Euskadi las disfrutan foráneos y autóctonos. Y el fraude en las prestaciones, es mayor en los de casa (Seguridad Social, IVA, IRPF, autónomos...). Un ejemplo más: a finales de 2015, los extranjeros empadronados en Euskadi aportaban más ingresos a las arcas públicas vascas que el gasto que suponen para el sistema de bienestar social: 631 frente a 593. Y sin la llegada de los inmigrantes, hubiésemos perdido 50.000 habitantes en los últimos años.  
Delitos violentos. Es una realidad que no es exclusiva de los foráneos: un informe realizado por la Fundación Aspacia alerta de los obstáculos a los que las mujeres en situación irregular se enfrentan a la hora de denunciar una agresión sexual, como son el miedo a ser expulsadas y la desatención sanitaria. Mujeres sin tarjeta sanitaria que no tienen nada y que son presa fácil para las mafias. Hay estudios que demuestran que no hay una correlación causal entre migración y criminalidad. Como ha denunciado la Cruz Roja, en algunos conjuntos de datos sobre criminalidad se mezclan delitos con simples faltas administrativas como carecer de documentación o entrada al país de manera irregular.
Tratamiento informativo. Cualquier noticia negativa de este colectivo, tiene una repercusión exponencialmente peor que la de uno de los nuestros.
Problema político. Algunos opinan que se les dé ayuda en sus países de origen y así no tendrían que emigrar. No es precisamente lo que hemos hecho los refinados europeos con el colonialismo, ni seguimos haciendo al disminuirles la ayuda a la cooperación internacional cuando más la necesitan. Fuimos a sus países a robarles de mala manera sus recursos naturales y ahora que el mundo está como está, con tantos millones de desplazados huyendo de la miseria y la guerra, se encuentran con las puertas del bienestar cerradas o con muchas dificultades para traspasarlas. Lo peor es que el problema alcanza unas magnitudes colosales.
No son pocos los que quisieran volver a sus países en el momento en que la situación que motivó su salida desapareciese. No vienen por gusto. Si han dejado todo -su casa, su familia-, y ponen en riesgo su vida y la de sus hijos, lo hacen porque el resto de opciones han estrepitosamente. Qué son las 600.000 peticiones de asilo en Europa si se comparan con los 60 millones desplazados internos en Asia y África. El caso de Líbano es tremendo: 1.200.000  refugiados a los que añadir medio millón de palestinos, en una población que tiene unos cuatro millones de habitantes. Es como si a España llegasen 12 millones de refugiados.
Efecto llamada. Lo de justificar el endurecimiento de normas y fronteras para evitar el "efecto llamada", se desmonta recordando que a las personas desesperadas no les las puede parar ni con vallas, ni con riesgo mortal para sus vidas, ni con la militarización de las fronteras. Lo curioso es que el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, dijo que la llegada de tres millones de inmigrantes no sería un caos para la UE; por el contrario, es un factor que elevaría el PIB de la economía europea.
Europa perderá su identidad y su cultura cristiana. Muchos piensan como el ultraderechista húngaro Viktor Orbán, cuando alerta de que podemos ser minoría en nuestro propio continente ante el riesgo de llegada masiva de refugiados musulmanes. La decadencia no nos deja ver que los pretendidos valores están desvalorizados hace tiempo, la ética expulsada de las aulas y la religión cristiana puesta en cuestión sine die, además del poco ejemplo de quienes nos decimos creyentes. Lo fundamental es preservar los valores de tolerancia, de respeto por la diversidad, de solidaridad, que es lo que nos va a propiciar las actitudes necesarias ante los retos a los que nos tendremos que enfrentar pronto. Discursos intolerantes como los de Orbán son la mejor propaganda para que grupos radicales capten a más gente.
Saturan la sanidad pública, que no la financian. Como explica Amnistía Internacional, el impacto fiscal de la inmigración en España, arroja un resultado positivo que representa medio punto del PIB, es decir, más de 5.000 millones de euros. En otras palabras, las personas migrantes obtienen menos de lo que aportan, y disfrutan de menos beneficios sociales que los autóctonos. En cuanto a la financiación, desde 1999 la Sanidad se paga a través de impuestos indirectos, como el IVA o el IRPF, y no mediante las cotizaciones a la Seguridad Social. Por lo tanto, los migrantes que consumen y pagan este tipo de impuestos, contribuyen a financiar los servicios sanitarios.
Acabo con una realidad que no puede soslayarse: no nos olvidemos que el exilio sigue siendo exilio aun estando en la ciudad más bonita del mundo (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Blogger | 12 enero, 2018 en 00:00 | Etiquetas: CristianosExcluidosMigraciónMundoSociedad | Categorías: DENUNCIA / ANUNCIO | URL: https://wp.me/pICCL-48l

RECONOCIMIENTO DE UNA COBARDÍA






Simplemente quise conocerte.
Me acerqué, ¿por qué negarlo?
Mi corazón sonaba
en mis sienes,
en mi pulso
y en los repliegues de mi alma.
Simplemente quería conocerte.
Me acerqué.
No sé cómo, pero me decidí.
De pronto fui consciente
de que mis pasos
hacia ti me encaminaban.
Dude si detenerme
y marchar hacia atrás.
¡Pero seguí!
Cuando te tuve cerca,
cuando podía tocarte,
cuando mis manos
podían detenerse en tu pelo,
quedé paralizado.
Me miraste… y esperabas.
Seguías mirándome
y yo permanecí mirándote.
Se fue yendo la luz,
fue yéndose la tarde
y tras el sol tú te desvaneciste.
Hoy no contemplo el sol.
Tan solo me contemplo
con luz morada de luna derrotada.
Pudo ser y, sin serlo,
en mis pasos dejaste
polvo de estrellas y cenizas de sueños.
A la luz morada de la luna
te veo y no te tengo
y despierto te sueño.
Simplemente quise conocerte.
Me faltaron agallas.

José Luis Molina.
                     11 de enero 2018



martes, 2 de enero de 2018

Entrada nueva en ecleSALia.net

¡Un feliz 2018 desde otros valores!

por Blogger
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¡UN FELIZ 2018 DESDE OTROS VALORES!JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).
ECLESALIA, 01/01/18.- Tengo la plena certeza de que el deseo de un ¡Feliz año!, será una de las expresiones que más vamos a oír durante el primer día del 2018 y también durante algunos días después. Lo haremos de palabra o a través de los diferentes medios que las técnicas actuales nos ofrecen. Estoy seguro de que, a pesar de las dosis de rutina que dicha expresión pudiera llevar en más o menos medida, nuestro deseo de felicidad será sincero cuando se lo expresemos a nuestros familiares, amigos y conocidos. Los deseos hoy por hoy aún siguen siendo gratuitos; por tanto, no me cabe la menor duda de que no vamos a entrar en el regateo a la hora de decirles que queremos que sean de verdad felices. Otra cosa sería que, junto a la palabra, hubiera que aportar también obras; pero no es el caso.
Por tanto, como no cuesta nada, ¡sigamos haciéndolo tal y como lo hemos hecho hasta ahora!; ¿qué motivos hay para lo contrario? Permitidme, sin embargo, que me convierta un poco en portavoz de lo que pensarán la mayoría, por la sencilla razón de que yo también lo pienso, cuando oigan los deseos de felicidad que les lancemos. ¿Cómo y de qué manera conseguiré dicha felicidad? Yo supongo que sobre esto habrá tantas teorías como personas o como grupos y lobbies. De entrada, me gustaría augurar que quienes pretendan aportar soluciones, lo van a tener muy crudo, por la sencilla razón que se las van a tener que ver con unos medios cuyo poder e influencia pueden llegar a ser letales por naturaleza. Cuando hablo de estos medios no me refiero a otros que a los que conocemos como “Medios de Comunicación Social”. Los tenemos demasiado vistos y oídos, ¿verdad? Pues sí; pero no por ello dejan de ser igualmente de perniciosos y nocivos a como lo han sido hasta ahora. El instrumento que pretenden hacer servir es conocido por todas, o por lo menos, por la mayor parte de personas y no es otro que el de dejarnos dominar por los sentidos corporales que es por donde, según dichos medios, nos llegan las sensaciones que, en principio, son las que nos deben aportar la felicidad que tanto anhelamos. Las sensaciones propias y peculiares de cada uno de los sentidos que, para que puedan convertirse en realidad y aportarnos esa felicidad tan anhelada, tanto nos van a exigir a nivel material principalmente, llegando en muchos casos al frenesí y a un cierto grado de locura que pueden llegar a provocar unas ansias inusitadas de visualizar lo máximo posible, de gustar los productos más sofisticados y exóticos que se puede llegar a imaginar, y así podríamos ir nombrando lo propio de todos y de cada uno de los sentidos. No importa si para ello tenemos que pagar buenas dosis de estrés y de ansiedad; ya estamos dispuestos o, para ser más exactos, ya nos han sugestionados para que lo estemos. Sin caer en la cuenta también que la mayor parte de las veces son sensaciones momentáneas que acaban dejando con demasiada frecuencia un buen lastre de frustración, malestar y desasosiego.
Pues bien, hay quien no se conforma o no nos conformamos con que la felicidad tenga que venir por estos caminos y mucho menos de manera exclusiva. Creemos que existe en nuestro ser de personas otros medios muy eficaces que nos pueden hacer felices de verdad. Medios que no tienen que estar en contradicción con los anteriores, ni mucho menos, pero sí deben ocupar un papel prioritario, porque, a mi parecer, son los únicos que pueden marcar el equilibrio de los otros. De entre estos medios, me gustaría destacar uno de manera especial: la capacidad de pensar y de reflexionar, propia y exclusiva, por otra parte, de los seres humanos. Al llegar aquí, no puedo por menos de traer a colación las palabras que un día pronunció el Dalai Lama: “He hecho un compromiso: de trabajar hasta que muera para dar a conocer que la fuente de la felicidad se encuentra dentro de nosotros”. Porque es dentro de ti y de mí donde anidan: la capacidad de amar, de contagiar paz, de vivir con sencillez; el conocimiento que te ayuda y me ayuda a descubrir que la bondad y la humildad son capaces de tirar por tierra todas las mayores grandezas construidas a base de orgullo y de soberbia; la convicción de que el odio nunca puede ser la respuesta al mal que otra persona te haya o me haya podido hacer; el deseo de amar sin poner nunca límites, porque es precisamente del amor de lo único que nunca nadie se harta; la compasión hacia quien la vida le ha tratado de manera injusta, sin entrar ahora a pensar en las posibles causas que hayan podido provocar semejante situación; la certeza de que el mundo comenzará a convertirse un poco más en familia en la medida que vaya dejando de ser un poco menos mercado, etc.
Pero, como todo en la vida, también esto tiene un precio. Pero no precisamente el que te imaginas, concretamente, el que muchos ricos querrían pagar, porque pueden, para llegar a conseguir esa felicidad que les niegan tantas y tantas sensaciones de las que están hartos. Es el precio del pensar, del reflexionar, del buscar espacios de soledad, etc., con un poco, o para ser más exactos, con un “mucho” más de frecuencia. Un precio que, además, está al alcance, por suerte, de los que menos tienen o de los que se consideran o consideramos menos afortunados. Aquí reside, precisamente, la grandeza del secreto.
¡Feliz 2018 desde las sensaciones que es bueno que disfrutes; pero no las dejes huérfanas de los valores que pueden hacer que sean equilibradas y que, entre otros, está la capacidad de meterte dentro de ti mismo/a y escuchar el profundo mensaje que, con toda seguridad, te van a ofrecer el silencio y la reflexión interior! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

domingo, 31 de diciembre de 2017

AÑO NUEVO

AÑO NUEVO
                              Tras de cada momento,
                              ¡ahora.!






Si es por querer,
yo quiero el infinito.
Si es por buscar,
yo busco levantando las piedras
hasta cuando la luna se ha ocultado
en esta noche que debía brillar.
Si es por soñar,
sueño cumbres altísimas
y llanuras inmensas
donde pace la vida
regada por el agua
de nieve diluida.
Si es por luchar,
mi brazo no se rinde
ni mi alma se achica
buscando la victoria
que silba entre la juncia
a la orilla del lago.




Y esto, ¿para qué?
¿Por qué buscar, soñar, luchar?
¿Querer qué y para qué?






Para seguir logrando
ser yo cada mañana,
para ofrecer mañana
lo que hoy ya conseguí,
para saberme, sí,
feliz en cada día
de estreno y año nuevo
sintiéndome pequeño
en el afán de mí
y grande en ti que abres
el por qué hacer camino

                 José Luis Molina

sábado, 30 de diciembre de 2017

DESPEDIR EL AÑO CON UNA SONRISA (O UNA CARCAJADA)

Se nos acaba el año y la verdad es que ha habido cosas, por lo menos en el área de mi experiencia personal, de pena.
Creo no debemos darnos por vencido. Para empezar, terminando, el año, os ofrezco la posibilidad  de reir.
!Qué así sea!









miércoles, 27 de diciembre de 2017

1VIGILIA NAVIDEÑA!






¡Te encontré!
¿Te encontré en esta noche
o fue ayer
cuando, entre mis dedos,
dibujabas, estremeciéndote,
estremeciéndome,
promesas de comunión y amor
buscado y encontrado
en el lugar de esencia
donde nace la vida?
Cierto que te busqué
y que te busco
en mi aliento de hoy,
mis sueños de mañana,
mis aromas de ayer.
Por eso te encontré
esta noche o ayer
para seguirte hallando
cuando en desnudez te comprendo
en ese estremecimiento que arrebola
a la vida que, como vida,
se hace villancico
al son de la quena y la zambomba
                               José Luis Molina