martes, 10 de marzo de 2020

BELLEZAS DE EL BOSQUE





Molino de Abajo,
embrujo de fuentes,
cangilones de agua
que en melodía enmarcan
espacios para encuentros
de quienes habitándolos crecieron,
vieron salir las lunas,
por encima del nogal de los recuerdos.



Fuentes del Molino de Abajo,
agua que rumorea
y destierra el sudor
que en el verano hace perlar la frente,
sacramento del pan siempre ofrecido,
a la hora que llegues,
con la mesa dispuesta.
Canciones aprendidas a tu vera
para poner melodía a muchos sueños



                           José Luis Molina


domingo, 23 de febrero de 2020

ÉXTASIS




Espiral de colores
que subiendo va el aire
y por el aire sube,
como si fuera,
chimenea de colores
que quisiera alcanzar
la nube más altísima,
el cielo más azul,
la pluma que, de un águila,
se enreda entre su trama
para bajar con ella y,
afilada su punta,
ser pluma de escribir.



Y en todo este entorno
late mi corazón,
está latiendo ancho,
saltando mientras ríe,
vertiendo su sonrisa
que cae sobre la hierba
y brilla, brilla, relampaguea,
pues tus ojos la miran.
No sé qué será el éxtasis,
tal vez sea otra cosa,
pero el mío, el mío, mi éxtasis,
es así: rojo y luz,
sangre y abrazo,
sonrisa y carcajada,
vida bien colocada,
vida vivida
de mi brazo y de frente,
de tu abrazo y tu sombra
                José Luis Molina
                                            23 de febrero 2020

lunes, 17 de febrero de 2020

ESENCIALMENTE, SUEÑO





¿

¿Quién soñó alguna vez
que juntando las manos
podría retener el mar?
¿Quién, por soñar,
soñaba que el agua del mar,
que se iba entre los dedos,
regaba el edén también soñado?
¿Quién, tal vez desencantado,
pensó que era,  todo sueño,
globo de aire en nada contenido.?
¿Quién, alguna vez,
no se quedó dormido
siguiendo la estela de una estrella
que jamás volverá?

No sé. Pero, sí sé, que yo
soñando con el sueño vivo,
que el sueño da sentido a lo que busco
y se hace paleta de mis sueños
y música en mi oído
con la que, concretos acordes, ya vibrando,
me logran en libertad y me enamoran
de lo que soy, también de lo que eres,
de lo que juntos, y muchos,
seguiremos soñando que podemos.
Mi noche es sueño
porque lo es mi día,
y es sueño mi esperar,
y es sueño, maravilloso sueño,
cuando me siento amado
y cuando sueño
el momento del encuentro
                         José Luis Molina
                                         17 febrero 2020
         


domingo, 16 de febrero de 2020

XABIER PIKAZA DEFIENDE AL PAPA

El Papa Francisco siempre termina sus palabras pidiéndonos que recemos por él. Hagámoslo. Le va a hacer falta. Va a tener, probablemente, que soportar la presión de parte de la avanzadilla católica. Pero también de la parte más rancia y conservadora de la Iglesia si su NO es como nos comenta Pikaza. Por eso, ahí va su artículo. Que les guste, les aproveche y les haga crecer y madurar en la fe y como miembros de la Iglesia comunidad                      José Luis Molina
"El Papa ha dicho bien: no a sacerdotes casados ni mujeres sacerdotes. Ahora empieza todo"Pikaza: "Para 'sacerdotes' en el sentido tradicional católico, sobran los que tenemos"

Representantes llegados desde los diferentes puntos del vicariato de Puerto Maldonado
Representantes llegados desde los diferentes puntos del vicariato de Puerto Maldonado

"No se arregla nada con que algunos casados puedan ser sacerdotes, ni que se ordenen algunas mujeres, en la forma actual del sacerdocio clerical"

"En las circunstancias actuales, 'ordenar' algunas mujeres o casados para este sacerdocio clerical sería un engaño, una mentira, una equivocación"

"De esta manera, con este sacerdocio, no podemos transmitir de verdad el evangelio, ni crear comunidades autónomas, aunque se desertice la Amazonia, aunque se apague un tipo de luz del Vaticano"

Resultado de imagen de Sínodo de Amazonía
Sabrán los lectores lo que ha dicho el Papa en su documento sobre el Sínodo de la Amazonía: Ni casados sacerdotes, ni mujeres sacerdotes, y yo estoy de acuerdo:  Para “sacerdotes” en el sentido tradicional católico (¿sobran?) los que tenemos. No se arregla nada con que algunos casados puedan ser sacerdotes, ni que se ordenen algunas mujeres, en la forma actual del sacerdocio clerical.
No se trata de poner parches o tapar agujeros en la tela gastada de la jerarquía, sino de volver al principio del evangelio, retomando y recreando  el camino de Jesús, con “todos” los creyentes, sin laicos especiales (todos somos laicos, del laos de Dios, también el Papa y el obispo de mi ciudad), sin sacerdotes clericales (somos sacerdotes, presencia sagrada y secular de Dios).

Nuevos y distintos sacerdotes

Por eso me alegro de que el papa haya dicho lo que ha dicho, pues, en las circunstancias actuales, “ordenar” algunas mujeres o casados para este sacerdocio clerical sería un engaño, una mentira, una equivocación. Lo que importa y hace falta no son más sacerdotes clericales, sino nuevos y distintos sacerdotes, en la línea de Hebreos, de 1 Pedro, del Apocalipsis de Juan.
No sé si el Papa tenía en su mente lo que digo, pero hoy por hoy no se podía decir otra cosa que aquello que él ha dicho: De esta manera, con este sacerdocio, no podemos transmitir de verdad el evangelio, ni crear comunidades autónomas, aunque se desertice la Amazonia, aunque se apague un tipo de luz del Vaticano.
Hay que ir más al fondo y renovar el sacerdocio originario y universal de la Iglesia, para recrear así los “ministerios” más cercanos a Jesús, más necesarios en nuestro tiempo, conforme a la palabra de Mt 5 (el evangelio del domingo pasado): Vosotros (¡todos, como Iglesia!) sois la luz del cosmos.
Muchos no se dan cuenta, pero este cambio se está dando ya en la Iglesia, en un enorme movimiento, que muchos descubrimos con gozo, pues ya se está dando, en cientos de lugares en miles de comunidades..., con nuevos ministros de evangelio, varones y/o mujeres.
Resultado de imagen de Pikaza, Todos somos sacerdotes
La inmensa mayoría de las mujeres cristianas que conozco no quieren ser “sacerdotes” al estilo clerical de esta iglesia pasada, aunque estén dispuestas a serlo de otra forma. Son ellas mismas, desde el evangelio, las que tienen que inventar (encontrar) nuevos ministerios pascuales de vida y convivencia, de amor y pan compartido (como quiso M. Magdalena).

En comunidades que dialoguen

Tampoco los hombres casados que conozco están deseosos y dispuestos a ser sacerdotes al estilo clerical, para llevar así en su vida la luz del evangelio.  El problema no es casados o no, mujeres o varones. El problema es enviados de Jesús, presencia de evangelio, no a lo loco  y a lo libre, sin más, sino en comunidades que dialogan y viven, creando desde su propia vida ministerios de evangelio, aceptando el pasado, pero renovándolo (pues lo que no se renueva está ya muerto).
Ése es el problema, no que haya mujeres o casados sacerdotes clericales, como los de ahora, sino que la iglesia sea iglesia hermana, amiga, pueblo vivo del Cristo vivo de Dios, que vive el evangelio en comunión, y que es capaz de suscitar y ratificar ministros cristianos radicales (no clericales…), mujeres o varones, con su estilo especial, no clerical, desde el sacerdocio común de todos los fieles, no para negarlo, sino para confirmarlo. Ésta es la tarea que propongo en mi libro Ciudad-Biblia, donde no hay sacerdotes-jerarcas para presidir la Ciudad-Iglesia, sino hermanos y hermanas, todos sacerdotes, conviviendo en ella:
Resultado de imagen de pikaza, ciudad biblia
 Sobre este tema vengo pensando y escribiendo desde hace treinta años. Me gustaría vivir 30 más para ver y celebrar el cambio que empieza a darse ya, en multitud de comunidades, que están generando ya nuevos ministerios.
No se trata de que mueran por decreto los ministerios que ahora existen, sino de que vayan dando paso (¡pero paso rápido!) a los que están viniendo, porque el evangelio impulsa… y de lo contrario.

De lo contrario sólo tenemos cuatro salidas:

  1. Volvernos una iglesia del poder sin más, como cierto Islam. Quedará una forma de vieja imposición cristiana (no la originaria de Jesús), habrá muerto en evangelio.
  2. Convertirnos en grupúsculos de sectas, como las que están barriendo las cristiandades clásicas de América. No nos damos quizá cuenta, pero el huracán de un tipo de sectas (con apoyos políticos muy‒muy dudosos) está cambiando el panorama cristiano, no sólo de América, sino del mundo entero, en general con poco evangelio.
  3. Resignarnos a ser puro folklore, como están pasando en muchos lugares de vieja cristiandad como en Europa. Eso es lo que somos en nuestras ciudades… por ejemplo en Salamanca, la de las 84 iglesias, sobrantes muchas de ellas, cerradas las otras, museos las más bellas.
  4. O desaparecer del todo… a no ser que empecemos a remar de otra manera. Hay agua de evangelio, hay remeros/as. Es tiempo de empezar. No podemos seguir 30 años más de interregno.
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viernes, 24 de enero de 2020

RUPTURA










¡Rómpete!
¡Que se rompa el silencio
que te ha petrificado!
¡Qué se rompa la piedra
que te calla
y domeña los latidos
con los que tu corazón lucha!
¿Cansancio?
¡Más cansancio!
Cansancio hecho silencio,
silencio que te cansa
y te hace vomitar el tiempo,
el tiempo donde te sepultas
y te impide vivir,
te obliga a sucumbir
y te hace silencio.
¡Rómpete!
¡Grita!
¡Sueña!
y que te sea ligero soñar
porque en los sueños vueles
y aterrices con ellos,
                                           (me han interrumpido
                                           con un ruido extraño)
pero sueña
que se rompa el equilibrio
donde el sueño, programado,
se hace sopor que no levanta el vuelo
                                    José Luis Molina
                                              23 enero 2020

miércoles, 22 de enero de 2020

UN PULSO COMO LA VIDA MISMA

Un pulso como la vida misma

por Blogger
mirada-interior
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).
ECLESALIA, 20/01/20.- Somos humanos para lo bueno y para lo malo, dada nuestra condición, de la que no podemos sustraernos tampoco a la hora de vivir como verdaderos cristianos. Sin embargo y como en todo, algunos parecen más humanos que otros en el camino del crecimiento personal que se nos ofrece como una constante a lo largo de toda la existencia. Sin esfuerzo no hay avances; sin tensiones no hay crecimiento; todo lo que merece la pena lleva su tiempo entre inevitables incertidumbres.
El rumbo personal y pastoral que ha tomado el Papa Francisco ha hecho más evidente que esta lucha por ser la mejor posibilidad de uno mismo, esté polarizada entre la teología de los más necesitados como preferentes del evangelio (amarnos los unos a los otros como Cristo nos ama) y la defensa de una determinada manera de entender conceptualmente lo que llamamos Iglesia. La eterna dicotomía entre ortopraxis y ortodoxia, entre el qué y el cómo.
Lo cierto es que los cristianos nos jugamos nuestra credibilidad en el cómo hacemos las cosas. San Pablo se refirió a esto muy expresivamente cuando puso en valor la esencia radical humana y cristiana, es decir, el amor, en su primera Carta a los Corintios dejando claro que sin amor nada sirve, nada soy.
Sin embargo, en demasiadas ocasiones no se le presta atención a cómo actuamos cuando decimos defender el mensaje de Cristo. Dentro de la Iglesia católica, Francisco está dando una lección extraordinariamente profética de talante jesuánico. No podemos olvidar que Jesús se comportó de una determinada manera a la hora de actuar, bien entre los suyos, bien en público ante los fariseos, cuando curaba y consolaba, o revolucionando la manera de vivir la religión impregnada en el ADN judío.
No vale defender la ortodoxia ni la ortopraxis (con todos los acentos que puedan derivarse de una búsqueda sincera de nuestra vocación cristiana) dando el espectáculo lamentable que demasiadas veces ocurre tras el que se trasluce una lucha de poder en toda regla, marcada por vanidades y ocultaciones que buscan resultados poco dignos de llamarnos cristianos escandalizando sin pudor. Jesús señaló lo que tenemos que hacer en el mundo; lo dijo con mucha claridad. Pero si algo recalcó hasta en su último suspiro fue que todo pasa por trabajar la actitud de amor, quitar cruces y salvar a los desvalidos desde el amor; denunciar proféticamente las injusticias en el mundo y en la propia Iglesia desde la credibilidad y la mano tendida que tuvo Jesús a pesar de que repudiemos el mal. Y desde ahí construir todas las ortodoxias que necesitemos en torno al  evangelio; no al revés.
Credibilidad, y no otra cosa, es nuestro faro a la hora actuar defendiendo nuestras convicciones y fundamentos (ortodoxia) y haciendo evangelio a nuestro alrededor con el prójimo (ortopraxis). Tenemos el mejor mensaje posible con Cristo a la cabeza. No hay mejor ortodoxia que la Buena Noticia. Sin embargo, nos pierden las formas porque estamos desechando la escucha activa, la comprensión, la paciencia, la misericordia, el perdón y la humildad en nuestra entrega. Parece como si la vivencia de nuestra fe fuese un plan nuestro y no el plan de Dios. Nos conocerán por nuestros hechos, sin duda, pero es que la fraternidad cristiana en las formas de actuar, también son hechos. Forman parte de la verdadera caridad cristiana
El amor es nuestra única guía y referencia en todo: actitudes, hechos y pensamientos. Lo que no pase por este tamiz, está fuera del evangelio. Esta tensión interior ineludible entre lo que hacemos y cómo lo hacemos es una constante desde que el ser humano tiene conciencia de serlo. Jesús lo que hizo fue darle la máxima importancia a este pulso interior (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).