sábado, 22 de septiembre de 2018

AUNQUE PAREZCA MENTIRA...

Aunque parezca mentira ... la historia es y es verdad.
Comenzó en aquellos nefastos , últimos años del siglo XX con las medidas económicas de Jamil Mahuad, su feriado bancario, el hundimiento de Filambanco, etc.
La que luego sería Intiruna, tenía, en la mencionada entidad financiera de Filambanco, las aportaciones que  recibíamos desde España para lleva a cabo los programas en los que nos habíamos embarcado, especialmente la Escuela Inti.
De la noche a la mañana nuestra plata se esfumó. Fue necesario recurrir a apoyos de buena voluntad para salir adelante. Fue necesario tratar de que en España las entidades que habían concedido aportaciones a programas pudieran entender lo incomprensible. Lo que había sucedido en Ecuador.
Iniruna es tenaz y no desfalleció. Y empezamos a recorrer caminos de asesoramiento y gestión de abogados que ha dado como resultado que, a la fecha, después de 19 años, nos hayan devuelto, si no todo lo que se nos debía, al menos lo que, legalmente, después de todo ese enmarañado recorrido, se podía conseguir.La deuda, si no saldada, quedó zanjada.
E intiruna sigue su camino en el compromiso de su proyecto.
José Luis Molina

viernes, 21 de septiembre de 2018

CARGA ÉTICA

   
Posiblemente sea cuestionado y contestado por muchos. Pero, precisamente por eso, creo merece la pena darlo a conocer, hacerlo público. Creo que el artículo que sigue, valora la importancia del trabajo, pero "no a cualquier precio" y nos enfrenta con la responsabilidad ética frente al mismo. Hace dos días asistía a una charla sobre las Bienaventuranzas: "Dichosos los que trabajan para la paz...". En dicha conferencia se planteaba que las Bienaventuranzas persiguen hacernos felices, pero colectivamente, y esto es algo que en la realidad  se vive, cuando se vive, contracorriente.
Que les aproveche
José Luis Molina



misil-gbu-374824_561x316CARGA ÉTICAKOLDO ALDAI AGIRRETXE, koldo@portaldorado.com
ARTAZA (NAVARRA).
ECLESALIA, 21/09/18.- No sabemos lo que será de las 400 bombas que España prepara para Arabia Saudí. No se han logrado garantías de que el régimen feudal no las vaya a utilizar contra la población civil. Se enviarán por fin las 400 bombas inteligentes, pero las muy “listas” no nos dicen dónde harán diana. El contrato de las fragatas se ha salvado por lo tanto, lo que no sabemos es lo que ocurrirá con una lejana e indefensa población civil en la castigada Yemen.
En estos tiempos en que aún se pretende achicar tanto el mundo, en qué nuestros intereses personales pretenden sobreponerse al derecho de otros seres a algo tan esencial como la propia vida…, buscaremos ampararnos en las tan sabias como sencillas palabras del monje vietnamita, Thích Nhất Hạnh. Ya antes de enfermar nos había alertado seriamente del peligroso error de concebirnos como una conciencia individual separada de todos los demás seres vivos. Antes de callar el monje zen, ahora retirado en Tahilandia, nos lo había dejado caer con suprema claridad: “No puedes medrar por ti mismo, necesitas progresar con los demás.”
El eterno candidato a Nobel por la paz nos invita a “interser” con los demás, no a ser por y para nosotros mismos: "Si en nuestra vida diaria podemos sonreír, si podemos ser pacíficos y felices, no sólo nosotros, sino que todos los seres se beneficiarán de ello.” Si podemos por lo tanto no fabricar y exportar dolor, todos los seres se beneficiarán de ello.
El Maestro cuya caudal de compasión nos ha cautivado a tantos, nos anima a actualizar y comprender en este presente momento nuestra relación con todos los seres, a no concebirnos aislados. Mi pan, mi contrato laboral ha de “interser” con el otro, por bien lejano desierto en el que se halle ese otro. Mi “carga de trabajo” no deberá ser a cualquier precio, al precio incluso de la guerra y el dolor ajeno. Está llegando la hora de dejar de sacralizar cualquier trabajo, de reivindicarlo por encima del resto de principios y valores humanos. Nuestra reivindicación ha de ser una con la reivindicaciones globales, con la defensa de la vida.
Si “inter-somos” no exportaremos bombas y maquinaria de guerra a un país de dudosos principios de democráticos. Somos uno con nuestro prójimo también en las situaciones de más apuro. El pan de nuestros hijos no es a cualquier coste. La actual situación de precariedad de empleo ha supuesto la sacralización del trabajo, sea lo que sea lo que proporcione o produzca. Sin embargo cualquier trabajo no es ético, ni solidario, ni sostenible… Hemos de saber en qué invertimos nuestra fuerza e inteligencia. Hemos de saber qué mundo estamos contribuyendo a construir desde nuestro puesto en la cadena de una fábrica.
Cualquier empleo no es por lo tanto un bien supremo. Será preciso analizar si nuestro trabajo es en favor de la integridad física de las personas y los derechos humanos o por el contrario representa una amenaza. Será preciso observar el servicio y el bien que realiza a la humanidad en general, sin fronteras de ningún orden. Somos una gran comunidad humana y mi propio beneficio nunca debería ser a costa de la vida, a costa de la creación, de los reinos que la conforman sobre el planeta.
Han cortado carreteras, han hecho paros y huelgas en demanda de "carga de trabajo", pero la “carga de trabajo” para uno, no puede representar una “carga de dolor” para otro. Ya lo dijeron los mayas, que a su forma ya practicaban en la selva lacandona su budismo de compasión: “In La Kech, Hala K’in”. Es decir “Yo soy el otro tú, tú eres mi otro yo”. "Carga de trabajo" es el eufemismo del que convendría prescindir si deseamos afrontar con una mayor "carga de ética" nuestro propio destino (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

martes, 18 de septiembre de 2018

CURSO 2018-2019.- ESCUELA INTI



Por razones que serían largas de enumerar, llego un poco tarde. Bueno, no un poco: llego tarde. Pero nunca es tarde cuando la dicha es buena. Ya ha comenzado el nuevo curso escolar, el pasado domingo comenzó el de Escuelas de Padres y en mi teclado se ha quedado la palabra de aliento, de ánimo, de júbilo ante la tarea que merece la pena.Porque sigo convenido que el sentido de la Fundación Intiruna, de la Escuela Inti, de la Escuela de Padres da sentido a la historia cotidiana, merece la pena. Por eso, aunque tarde, no quiero falten estas palabras mías. A los Padres que no sean tacaños con u hijos. Que lo que reciban en su escuela como padres, redundará, más temprano que tarde, en sus hijos. A los voluntarios que ellos son un pilar importante en el quehacer de la Escuela y de la Fundación y como tal lo valoro y lo agradezco. A los Intirunas que no se desanimen, que caminen, yo sigo caminando con vosotros a pesar de la distancia y efectivamente con la distancia y con todo el cariño que nace de la historia que juntos hemos construido.
José Luis molina

viernes, 14 de septiembre de 2018

HUECOS






A lo largo de mis años he practicado, frecuentemente, el deporte del espejo. Hace mucho que me compré un espejo y en él me he mirado largas y repetidas veces.
Honesta y sinceramente no ha sido desde una motivación narcisista. La verdad, y lo digo con verdad, es que esa imagen física que se puede recoger en un “flahs” fotográfico, nunca me ha importado demasiado. ¡Y eso que llevo ganado!. Ahora, cuando los años se encargan de quitar muchas cosas y de poner más en arrugas y deterioros múltiples, no tengo que invertir muchas energías y afanes para irlo encajando.
A todo el mundo, al menos mayoritariamente, le gusta agradar. A mi también. Pero puedo decir que, en mi caso, el deseo de agradar no estuvo nunca impulsado por ninguna intención posesiva del otro. Todo lo contrario. Lo motivaba mi intención de donación de lo mejor que hubiera en mi. Y eso no pasa por el camino de ser más o menos guapo, estar bien “plantao” o ser más o menos interesante.
Pero lo cierto es que me he mirado en mi espejo. Y, frente a él, me he puesto de un lado, de otro, de frete o de espalda, de pie o tendido.
Me he mirado en el espejo para descubrir mi perfil, para verificar coincidencias  o desacuerdos entre la imagen a la que aspiraba y el perfil que descubría.
Y en ese mirarme a lo largo de mi vida, siempre he descubierto muchos huecos. Huecos que aplastan. Huecos sangrantes. Huecos que producen paroxismos, pesadillas y terror.
En mi cama hay un hueco, como lo hay en la hierba justo al lado de donde me he semitumbado mientras mis dedos rellenan su tiempo jugando con una brizna de paja.
En mis manos, a veces tan cargadas, hay un hueco que permanece vacío aunque la sobreocupación aparente rebase y  haga resbalarse parte de su contenido.
Y en mis bolsillos está el mismo hueco. Introduzco en ellos mis manos pero, después de explorarlos, salen vacías
Estos huecos, ¿me hicieron infeliz?. Ciertamente creo que no.
Me hicieron pasarlo mal. Me produjeron angustia. En otros momentos me hicieron descubrir, colgada a mis espaldas, la sensación de fracaso.
Me han perseguido, pero no me han arruinado la existencia.
Algunas veces sentí que mi pecho se hundía. Por el hueco intentaba explorarme hacia dentro y no encontraba rastro del corazón.
El mayor hueco de mi vida (en realidad creo que es el mismo que todos los otros) o enarbola mi yo en una pancarta perforada por un gran agujero por donde pasa el aire que no es capaz de derribarla.
¡Compañeros de caminos, estos huecos no me han estorbado! No han sido obstáculo para mi andadura. Creo que todo lo contrario.
Estos huecos, su presencia en mi, no me permitieron me quedara en la cama cada amanecida.
                                      José Luis Molina
                                                     13 septiembre 2018


sábado, 25 de agosto de 2018

SUEÑO DE HUMO






En la espiral de humo que sale de mi mano,  que sostiene un pitillo, difuminando el cono de luz que emerge de una lámpara mientras pierde su virginidad, su transparencia, apareces en sueño, como sueño apareces, como sueño que quiero agarrar y que te escapas dejando vacía la mano con que quería tocarte. Y te conviertes en nada. No en sueño imposible. No en quimera. No en añoranza. Te deshaces en nada porque no fumo. Mi mano no sostiene un pitillo. Y la lámpara está apagada, Se me olvidaba que había elegido, tranquilo, contemplar esta noche a la luna y bañarme de plata
José Luis Molina
25 agosto 2018

martes, 21 de agosto de 2018

NO ESTÁ VACÍA LA QUEBRADA




Vacía se quedó la quebrada.
Vacía de ruidos.
Vacía de sonido.
Vacía de compases.
Vacía de viento silbando entre las breñas.
Ya no hay rumores
de rumiantes corriendo entre los matorrales.
La quebrada se quedó oscura.
Vacía de luz.
Vacía de sol,
sol de mediodía justiciero,
vacía de luz tenue
haciendo blando el atardecer
en su verdor que se oscurece.
Quebrada vacía de apariencia,
aparente vacío que me atosiga
hasta que entiendo el espejismo
de ese vacío que construyo
dejando de oír en mi
los mil sonios que de ella emanan
por oír un canto de sirenas
que frente a mis ojos dibujan
olas y azules de un mar inexistente.
No está vacía ni muda,
por ella anda la vida
que baila, a ritmo de cencerros
de cabras y balidos de ovejas,
de noche y de mañana.
                        José Luis Molina
21 agosto 2018




SOLILOQUIO BAJO EL OLIVO



A la caída de la tarde se ha levantado un breve viento
que es remanso para el calor del día.
Está dorado el Albarracín
y la luna empieza a asomarse  por encima.
Habla el olivo, hablan sus hojas, habla la tarde
y hablo yo aprovechando que estoy dispuesto a escucharme.




 ¿De qué quiero quejarme? ¿De qué quejarme queriendo, en verdad, hacerlo?. Pude evaporarme. La vida sí que pudo dejarme en el desierto de la memoria que se hace sombra tras la sombra que la besó y en sus ojos cerrados se fundió el cielo. Pude evaporarme pero el cerrado oscuro no destruyó el sendero de mi aroma ni desapareció el camino donde mis huellas rompieron la monotonía del polvo acumulado.
Apenas si me quejo cuando, a veces, busco escucharme yo mismo para que brote la propia compasión que nadie me discute porque con nadie cotejo. Pero mi lamento apenas pasa de esbozo. Si cuando intento, decidido, que mi queja me salve de no sé que naufragio mar adentro, y me escucho, me suena a canto de sirenas. Entonces la cabriola que parece engullirme se convierte en tritón donde cabalgo.
Dejaré para otro rato mi deseo de quejarme. Y si me siento con ganas de que mi queja quiera hacerse notar, lo apagaré queriendo quejarme en otro rato. No quiero que la queja se establezca en mis labios. Pero tampoco quiero confundir este deseo con el silencio del grito reprimido frente a los dedos magullados y el corazón que sangra.

José Luis Molina
20 agosto 2018