lunes, 16 de octubre de 2017

JESÚS,PROFETA LAICO.

Recomendado especialmente para Intiruna, para que reflexionen. La comunidad cristiana no tiene por qué ser esencialmente clerical. Jesús no lo fue y la Iglesia debe ser sacramento de Jesús

por Blogger
jesúsJESÚS, PROFETA LAICO
TOMÁS MAZA RUIZ, tomasmaza@telefonica.net
MADRID.
ECLESALIA, 16/10/17.- Jesús fue un laico, no dependió de la jerarquía religiosa de su pueblo, sino que tuvo serias discrepancias con ella. Era, como nosotros, una persona sin ningún tipo de poder religioso dentro de las instituciones religiosas judías.
Pero Jesús era creyente, era un ferviente creyente, que vivía intensamente la unión con su Padre Dios. Y que también vivía intensamente el amor hacia sus hermanos los hombres.
Jesús debió meditar profundamente sobre estos dos grandes amores: Dios y los hombres. Desde su infancia su espíritu fue creciendo en amor, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres. Fue educado en la fe religiosa judía y en las tradiciones del pueblo de Israel, pero se dio cuenta de que esa fe y esas tradiciones no eran suficientes para luchar contra el sufrimiento humano, y que incluso la religión ritualizada y jerarquizada era una de las cargas más pesadas que tenía que soportar el pueblo.
Cuando Jesús alcanzó su madurez humana y espiritual se dio cuenta de que la religión, tal como estaba estructurada, no era un camino para la “salvación“, es decir para la realización plena del ser humano, para su felicidad, y soñó con un mundo nuevo, con el Reinado de Dios. En este mundo ya no tendría la religión ritualizada la exclusiva para llegar a Dios, sino que, al contrario, era un obstáculo para cumplir su voluntad, porque la voluntad de Dios es que el hombre viva y sea feliz. Jesús descubrió que el camino para llegar a Dios consistía en el amor a los hermanos, especialmente los más pobres y los excluidos por los poderes de este mundo, sean políticos, económicos o religiosos.
Jesús no fundó una nueva religión. Su mensaje no es un mensaje religioso, sino ético, de amor. Jesús no instituyó una nueva jerarquía eclesial: sacerdotes, obispos, sumos sacerdotes. Todo ello fue una construcción humana copiada de la religión judía y de las religiones paganas del mundo antiguo. Si Jesús hubiera nacido en otra religión su mensaje habría sido esencialmente el mismo, puesto que no afectaba a creencias, ritos o dogmas sino al comportamiento de justicia y amor hacia los más pobres y marginados, que es común a cualquier ser humano sensible y de buena voluntad.
El ejemplo máximo de comportamiento “cristiano” en el Evangelio es atribuido por Jesús a un ”hereje”, un samaritano, que es el único que auxilia al herido tendido a la orilla del camino. Esto nos puede enseñar que lo que nos convierte en seguidores de Jesús no son los ritos, ni los dogmas, ni la obediencia a la “jerarquía”, sino el amor y la justicia hacia los pobres, marginados y víctimas de las injusticias de los poderosos. Y que son seguidores de Jesús los que obran así aunque sea de otra religión o incluso cuando no profesan ninguna.
Tres textos de los evangelios que resaltan la laicidad: Mateo 25, El Juicio de las Naciones, Mateo 5, Las Bienaventuranzas y Mateo 19, El joven rico.
La Iglesia oficial no se puede identificar con el Reino de Dios. Tampoco podría identificarse con este reino una Iglesia que siguiera las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. Esta sería sacramento del Reino, parábola del Reino, porque el Reino está siempre en construcción, es un camino, no una llegada. El Reino de Dios es justicia, paz y amor y conseguirlo es un camino sin fin (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

domingo, 15 de octubre de 2017

LAS MUJERES LE SEGUÍAN


por Blogger
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GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).
ECLESALIA, 13/10/17.- El evangelista Lucas nos cuenta que a Jesús le acompañaban los doce y que algunas mujeres le seguían durante su misión itinerante... ¿Significa esto que tuvo también discípulas? De ser así, habría constituido algo audaz a la par que escandaloso, ya que resultaba incomprensible que un maestro enseñara los textos sagrados a mujeres y que se dejara acompañar por ellas, no una vez, sino en salidas de varios días por los caminos de Galilea y Samaría. Eran tiempos donde primaba la certeza de la condición intelectual inferior femenina y que resultaba pernicioso enseñar algo sagrado a personas irresponsables, de segunda categoría. Pero su seguimiento físico a la vista de todos, lo tiene de símbolo teológico, pues ellas también “dejando las redes (confort, prestigio, fama, seguridades...), le siguieron”.
El hecho de que los evangelios mencionen en varias ocasiones que un grupo de mujeres seguían a Jesús, es significativo. Y más todavía cuando señalan algo revelador a propósito de la Resurrección: “Ellas entonces recordaron sus palabras” (Lc 24, 5-8). Es decir, que las mujeres habían escuchado las enseñanzas para el grupo reducido de sus seguidores más cualificados que Jesús compartió en torno sobre lo que le venía encima en los últimos días de su vida, dando a entender que ellas participaron de esas enseñanzas (Marcos16, 6-7). Y encima, solo ellas fueron las testigos directos de la Resurrección, acontecimiento central cristiano recogido por los cuatro evangelistas.
Las primeras comunidades cristianas crecieron en una cultura donde ser mujer suponía una gran desventaja social, con leyes que permitían al hombre vivir con varias esposas o concubinas (poligamia y poliginia), pero no al revés. Aun así, aquellos primeros cristianos potenciaron la participación de las mujeres en las tareas de la Iglesia, algunas de las cuales ocuparían puestos importantes en sus comunidades con funciones de liderazgo, como nos cuenta San Pablo. ¿Por qué lo hicieron? Porque fue la actitud del Maestro con ellas. En la Edad Media se intentó corregir la situación injusta que padecía la mujer, pero no fueron más allá de la discusión sobre si el género femenino tenía alma, quedando su papel reducido a labores secundarias dentro del laicado ya de por sí marginado en la comunidad eclesial.
No podemos obviar esta conducta de Jesús en clave de mensaje, la manera de relacionarse con las mujeres de su tiempo de forma constante que culminó en que fueron las primeras testigos de la gran Noticia Pascual; no fueron los apóstoles. A pesar de la posición social que tenía la mujer, Él contaba con ellas y compartía su amistad sin ceder a las presiones y comentarios. Su nivel de relación fue un tú a tú tan humano como asombroso y polémico.
Jesús rompe tabúes y cuestiona leyes, anticipándose a los tiempos. La mujer samaritana, por ejemplo, simboliza la impureza étnica porque siendo parte del pueblo elegido, los samaritanos se relacionaban con paganos provocando el mestizaje. Jesús se para a hablar con una de ellas y le ofrece lo mejor que tiene: su propia revelación. O la mujer cananea: una extranjera, gente a excluir según el sentimiento religioso de los judíos con los gentiles. Jesús ve la fe de aquella mujer y no duda en curar a su hija. Qué decir de la mujer prostituta y el escándalo que Jesús provocó al dejarse acariciar los pies con un perfume carísimo. Y con la mujer adúltera se enfrenta directamente al legalismo inmisericorde que condena lo externo y prescinde de la conducta interior; un pasaje rompedor que ratifica la primacía del amor sobre cualquier norma.
Y por encima de todo, su madre María, la persona más importante y alabada de toda la historia del pueblo de Dios, tras Jesús, modelo a seguir porque nadie como ella supo aceptar el mensaje de amor con tanta radicalidad ¿Cuál sería la actitud del Maestro con las mujeres de hoy, con la Iglesia institución y con la curia actual? Yo no soy exégeta; en esto me asemejo a los discípulos y discípulas que acompañaron la vida pública de Jesús. Pero con el viento favorable actual a los derechos de las mujeres, en un contexto infinitamente distinto al que se vivía en el siglo I, constato la asignatura pendiente de la mujer en la Iglesia. Creo que en nuestro contexto cultural, Jesús sería todavía mucho más claro en el seguimiento de las mujeres (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sábado, 14 de octubre de 2017



Te vas
cuando deseo que te quedes,
cuando necesito,
en torno a mi, tu aliento,
cuando se me desdibuja
el por qué y el mañana,
cuando mis labios
necesitan tu beso,
cuando mi piel
necesita tus dedos,
cuando mi tarde
anhela una sonrisa,
cuando mi noche
carece de luceros,
cuando mi yo más yo,
dónde solo tú entras,
de ti está vacío.


Y eso no es nuevo:
es tu juego amoroso
con el que siempre me llevaste al huerto:
Un desaparecer entre los juncos
y aparecer más tarde
recorriendo un sendero
donde serpean margaritas,
amapolas y tréboles,
y un chopo prisionero
en el recodo que el arroyo fuerza
mientras se yergue vigilante y sereno.

Pero ahora,
aunque luego venga la claridad
al menos eso espero,
 es noche oscura,
como otros la llamaron,
el vacío que se expande
llenándome todo de él.
Y vago por estrellas que no brillan,
me sumerjo en frescos manantiales
que ahora no refrescan,
y me siento a la sombra de un árbol
cuando no hay sol
y es la sombra un fantasma
donde me balanceo.

Esperaré a que vuelvas.
Miraré a la vereda
y saldré a escudriñar la noche
para atisbar el eco
que va llenando tu vacío
y caerá sobre mis hombros y mi pecho
                                               José Luis Molina
                                               9 – 10- 17




miércoles, 20 de septiembre de 2017


37 Congreso Teología
   
  1. Del 7 al 10 de  septiembre de 2017 hemos celebrado el 37 Congreso de Teologí­a sobre “Mujeres y Religión: De la discriminación a la Igualdad de Género” en un clima de debate sereno, diálogo sincero y encuentro fraterno-sororal. Comenzamos guardando un minuto de silencio como expresión de condena por los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils y de solidaridad con las familias, y otro por los asesinatos de mujeres producidos en España y en todo el mundo. Nos unimos con un nuevo minuto de silencio al dolor de los pueblos afectados por varios huracanes y terremotos que han causado decenas de muertos en Estados Unidos, México y El Caribe.
  2. Hemos hecho un análisis crí­tico del patriarcado como sistema de dominación contra las mujeres, las niñas, los niños y las personas más vulnerables de la sociedad. Este sistema se encuentra en alianza con otros modelos de dominación: capitalismo, colonialismo, fundamentalismo, depredación de la naturaleza, y provoca  discriminaciones de género, clase etnia, cultura, religión, procedencia geográfica y orientación sexual en todas las esferas de la vida: lenguaje, vida cotidiana, polí­tica, economí­a, educación, trabajo, familia, espacio doméstico, cultura, ciencia, creación artí­stica, lugares de ocio, medios de comunicación, publicidad.
  1. Nuestra crítica se extiende a las religiones, que tienen una estructura patriarcal, transmiten una ideología androcéntrica, imponen una moral machista y desarrollan prácticas sexistas. En la mayoría de los casos no se reconoce a las mujeres como sujetos religiosos y éticos, sino que las consideran inferiores, subalternas y dependientes. Las excluyen de los espacios de lo sagrado, las marginan de los puestos de responsabilidad, del ejercicio del poder y de los ámbitos de decisión. Generan en ellas actitudes de obediencia y sumisión calificadas como virtudes.
  2. Hemos analizado críticamente y condenado la violencia contra las mujeres y las identidades sexuales disidentes en sus múltiples manifestaciones: cuerpos colonizados; violencia machista como arma de guerra, violaciones, prostitución, trata de mujeres, vientres de alquiler, abusos sexuales de niñas y niños, venta de órganos, niñas y niños robados, penas de muerte, feminicidios, agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, maltrato a la infancia, retirada de la custodia de los hijos y las hijas a las madres y entrega a los padres condenados por maltrato.
  3. Los dirigentes religiosos se prodigan en condenas contra el aborto, el divorcio, las relaciones prematrimoniales, los métodos anticonceptivos, el matrimonio homosexual, la fecundación in vitro, los derechos sexuales y reproductivos. Descalifican la teorí­a de género a la que llaman “ideologí­a de género” y la consideran la más perversa de la humanidad. Condenan los movimientos feministas y el LGTBI  y muestran su oposición a las leyes de igualdad efectiva entre hombres y mujeres. En sus documentos y declaraciones públicas generan con frecuencia diferentes formas de violencia de género: sexual, simbólica, religiosa, psicológica, y fomentan actitudes y comportamientos machistas y homofóbicos en las personas creyentes y en la ciudadaní­a. Muestran, sin embargo, insensibilidad hacia la violencia de género, el patriarcado, el sexismo y la LGTBIfobia. En la Iglesia católica se veta a personas sexualmente disidentes el acceso al ministerio sacerdotal y la participación en actividades pastorales.
  4. Hemos dado la palabra a mujeres activistas que han expuesto las aportaciones de los movimientos feministas en diferentes Áreas geoculturales, especialmente en América Latina, África y España, y a mujeres creyentes que han hablado de los Movimientos de Mujeres en las religiones que, en sintonía con los movimientos feministas, luchan contra todo tipo de discriminación y en defensa de la igualdad de género.
  5. Valoramos positivamente el encuentro fecundo entre feminismo y cristianismo, que ha provocado la rebelión de las mujeres contra el sistema patriarcal y el nacimiento de la teología feminista, que reconoce el protagonismo de las mujeres en el movimiento de Jesús entendido como discipulado igualitario, en el nacimiento de la Iglesia cristiana por ser testigos de la resurrección y en las primeras comunidades cristianas donde ejercían los ministerios y los carismas sin discriminación, conforme a la afirmación de Pablo de Tarso: “Ya no hay judí­o ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3,28). La exclusión de las mujeres del ministerio ordenado no responde a razones bí­blicas, teológicas o históricas, sino que es el resultado de la pervivencia del patriarcado instalado en la cúpula del poder y en la organización de las instituciones religiosas. Denunciamos que se castigue con la excomunión a las mujeres ordenadas sacerdotes en la Iglesia católica.
  1. Fecundo está siendo el encuentro entre el feminismo decolonial y las teologías feministas, que critican el feminismo hegemónico-occidental, cuestionan la colonialidad del poder, del saber, del tener, del ser y del género, defienden la descolonización de las mentes, del discurso teológico y de las prácticas liberadoras de las religiones y recuperan los saberes, los sí­mbolos y la espiritualidad de los pueblos originarios.
  2. Hemos descubierto que espiritualidad y polí­tica son dos realidades indisociables y hemos tomado conciencia de la necesidad y urgencia de una espiritualidad polí­tica, que lleva a escuchar el grito de la Tierra y el clamor desgarrador de millones de personas hambrientas de pan y de derechos y a luchar por Otro Mundo Posible.
  1. La lección que hemos aprendido en este Congreso es que entre feminismo y religión no hay contradicción y que se puede ser creyente y feminista. Ese es el desafío al que hemos de responder.
Madrid, 10 de septiembre de 2017

domingo, 10 de septiembre de 2017

Llegó la hora,
ha ido llegando.
Besos, abrazos,
emociones contenidas,
lágrimas que vidrían los ojos
y hacen rutilar el aire
y quebrarse la luz.
En cada abrazo que he dado
hay algo de mi
para vosotros. De verdad                                                     

que os quiero. De verdad
que quiero que se quieran ustedes.
Cuando hemos probado
qué es querer y que también te quieran,
el ego se hace absurdo
y la rivalidad no alcanza.
Y ahí coloco mi esperanza.
No cambiéis la cascada que salta entre las rocas
por el agua que se estancó en la cocha.
Sed peces de colores
y espuma que se expande
difuminando el verde
con que la selva canta.
Y rechazad ser lodo
donde se hundan, hasta desaparecer,
los pies de quien pasó por vuestra orilla
enamorado y enamorándose
del aleteo de la mariposa
que en vuestra orilla rubrica
cantos de encuentros y de amores
                                         José Luis Molina

                                  10 septiembre 2017