sábado, 24 de marzo de 2018
DIOS ES NEGRO.- Domingo de Ramos.- 25 de marzo 1978-2018
Descubrí, una vez que por mi calle pasaba, cimbreándose, una rama de olivo, que se equivocaron o mintieron al decirme que el negro es la ausencia del color, de la luz. Transcendiendo al verde de la rama, descubrí, más atrás, como, en María, el negro intenso de su piel enmarcaba el negro espléndido de sus ojos. Supe descubrir el azul dorado en la sonrisa de Iker serpenteando entre sus churos. Y en el negro de Andrés amaneciendo, en su sonrisa, la esperanza de otro mundo posible. Y en el negro del dolor y la miseria descubrí el rojo de la pasión, la solidaridad, la lucha y la esperanza.
Entonces comprendí que DIOS ES NEGRO no por ausencia de color sino porque todo su color se convirtió en arco iris desparramándose sobre nosotros. Y descubrí en ese reducto que llamamos negro, la presencia de Dios.
Y quise ser pintor. Alisté mis pinceles y los llené de negro mutándose en el cielo y hoy, tras de cuarenta años, también se hace melodía en un "nocturno" traspasado de estrellas.
José Luis Molina
jueves, 22 de marzo de 2018
NADA TRAS DE TI
Tras
de tu pelo, nada.
Tras
de tu sombra, nada.
Tras
el brillo de tus ojos, nada.
Tras
tus dedos y los míos, nada.
El
ayer, tras de ti, nada.
El
hoy, después de ti, nada.
El
mañana sin ti,
sin
saber si contigo,
con
los bolsillos rotos
desparramando
vida, nada.
Tras
tu piel en mi mejilla
dejando
saudades y huellas de vacío, nada.
Porque
tú eres
o
que vivo y siento,
quien
me lanza,
me clava
Y
me inserta en la vida.
Sin
ti, tras de ti, nada.
Por
eso no te quiero recuerdo.
Te
quiero en el presente
siendo
presencia y todo
José Luis Molina
22 de marzo 2018
martes, 20 de marzo de 2018
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sábado, 17 de marzo de 2018
SABIDURÍA DESDE LA COCINA
Aunque ya conocía esta historia, hoy, esta mañana, en mis circunstancias actuales, me ha servido para reflexionar.
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| Gracias por volar con |
domingo, 11 de marzo de 2018
NO TE QUIERO
No te quiero
porque me crucé con tus ojos
y mi cielo se llenó
del violeta de tu iris.
No te quiero
porque llenaste de ritmo
el caminar de mi senda
y sus veredas
explosionaron
en blancas y amarillas margaritas,
ni porque, en los amaneceres,
comencé a escuchar
canciones nuevas,
ni porque, tras de ti,
el silencio ya no fue silencio vacío
sino silencio de plenitud preñada .
No te quiero
porque quiera quererte
en supremo ejercicio
de voluntad soberana.
En mi quererte
se encuentra todo eso, pero,
te quiero,
por algo más sencillo.
Te quiero
porque trajiste a mi yo el eco
donde ese yo quería encontrarse.
Te quiero
porque supones en mi
algo concreto:
Que la palabra anhelo,
que sabe de avatares
y de desasosiego ,
remansada, me hace
Y desde ella me lleno.
José Luis Molina
9 de marzo 2018
sábado, 10 de marzo de 2018
DESDE EL DÍA DE LA MUJER UNA MIRADA A LA MUJER DESDE JESÚS
JESÚS CON LAS MUJERESMANUEL BERMÚDEZ TRUJILLO*, activista CCP Andalucía, numebt@gmail.com JAEN.
Pretender que al hombre Jesús lo pudiéramos calificar de feminista sería un anacronismo. Entorno al siglo I la situación de la mujer no era muy distinta de la actual en muchos países -lejanos a nuestro entorno y cercanos, tanto que ni lo pensamos bien-, pero no existía otra cosa más que un fecundo, asfixiante e injusto patriarcado que incluso antropomorfizaba a Dios-Yaveh.
La tradición y costumbres judías, israelíes en general, tanto en lo religioso que abarcaba al gobierno y la administración, como lo social, sometían a las mujeres. Mujeres y niños eran considerados parte del patrimonio familiar del padre, cuando ellas aún eran solteras, del marido cuando eran casadas. Consideradas patrimonio personal y familiar, censalmente se contaban como medias personas, de ahí las curiosas cifras de los habitantes de ciudades, pueblos o aldeas palestinas. Hija o esposa desaparecían tras su marido en todo momento y lugar, viudas se constituían en anawin, pobres de solemnidad, apartadas, excluidas, al pairo de la buena voluntad. No debían -ni podían-permanecer solteras. No podían dirigirse a solas a un hombre ni este a ellas, menos acompañarlos o ser acompañadas si no se trataba de un familiar de primer grado. No debían manejar bienes fuera del matrimonio, y dentro de este siempre bajo el escrutinio del esposo. Impuras por naturaleza al estar castigadas con los ciclos menstruales, eran las indicadas para tratar con todo lo impuro: las letrinas, los cadáveres, los enfermos considerados como pecadores y doblemente impuros, aunque no tanto como sus cuidadoras. Si el esposo fallecía se debían a su cuñado, si él las divorciaba peligraba su honor y su vida, si se prostituían o -como solía decirse- se las hallaba en adulterio se las apedreaba hasta morir. Aunque ser madre diera alguna alegría, ser mujer no era nada exitoso en tiempos de Jesús (Jerusalén en tiempos de Jesús. Estudio económico y social del mundo del Nuevo Testamento. Jeremías, Joaquín. Ed. Cristiandad. Madrid 1977. Págs. 371 ss.).
Y sin embargo, los Evangelios muestran algo tan llamativo como histórico. La relación de Jesús de Nazaret, el hombre de Galilea, con las mujeres era impropia, inaudita, extraña desde todo punto de vista histórico-político y social, y desde el punto de vista humano, dignificante y respetuosa. Si la teología de la Liberación, así como mi propia experiencia de creyente en Jesús de Nazaret nos hablan de la opción preferencial por los pobres, lo humano nos habla de Jesús y su Dios, más que lo divino. Lo inmanente frente a lo trascendente. Lo humano frente a lo inhumano (La Humanidad de Jesús. Castillo, José María. Ed. Trotta. Madrid 2016. Jesús y las mujeres. Castillo, José María -artículo en Periodista Digital-).
Respecto de las mujeres, Jesús optó también por lo humano. Abolió el divorcio y el adulterio como lo que eran: motivo de sometimiento de las mujeres al capricho y poder de los hombres. Se dejó tocar por las mujeres, más aún acariciar y bendecir por los cabellos y el aceite caro de una mujer, públicamente. Sanó a enfermas, como la madre de Cefas, a endemoniadas, a la hemorroísa -cuyos flujos menstruales la atormentaban-. Habló a solas con extranjeras y excluidas religiosas, la samaritana, la cananea. Trató como amigas a quienes no pertenecían a su círculo familiar, Marta y María. Ellas lo acompañaban, financiaban su causa y él lo aceptaba.
Trataba igualmente con impuras, viudas, pobres, con posibles, ricas, solteras, casadas, obreras, amas de casa o pertenecientes a la corte real. Mujeres en importante número, algunas conocidas por su nombre o su procedencia familiar y geográfica fueron las únicas de su entorno que estuvieron a su lado durante su juicio, tortura y ejecución. Mujeres, según los evangelistas, fueron quienes recibieron en primer lugar la noticia del mayor evento tras su muerte (Ser mujer y judía en la época de Jesús. Eva y María como símbolos. Documentos del Ocote Encendido, nº 68. Ed. Camino. FUCLA -Fundación Universitaria Claretiana-Quibdó, Colombia; reeditado por el Comité Romero de Zaragoza).
Dicen los críticos de las formas y estudiosos de las escrituras en general, creyentes y ateos, que de los cinco criterios de historicidad, en lo relativo a su relación con las mujeres, se cumplen cuatro de forma positiva y uno, negativamente. Es el cien por ciento según esta ciencia auxiliar. Nadie que quisiese dar pábulo y publicidad a alguien, utilizaría estos argumentos que en su tiempo menoscababan su fama y honor, si no fuesen definitorios de su carácter, reveladores de su personalidad (Criterios de Historicidad de los Evangelios. Piñero, Antonio).
Así fue Jesús, el galileo respecto de las mujeres, con las mujeres. Así nos reveló a su Dios, Abbá (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
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jueves, 8 de marzo de 2018
MUJER
!Mujer!
No te dejes regalar los oídos.
!Eres mucho más que un piropo!
No te dejes comprar por una flor,
por un verso o un beso,
por una caricia o un sueño.
Tú eres el sueño,
parte del sueño, acunado
en la melodía cósmica
del tintinar de las estrellas.
Caminemos, mujer,
con pasos de igualdad
en una humanidad de comunión,
de dignidad y de repeto
José Luis Molina
No te dejes regalar los oídos.
!Eres mucho más que un piropo!
No te dejes comprar por una flor,
por un verso o un beso,
por una caricia o un sueño.
Tú eres el sueño,
parte del sueño, acunado
en la melodía cósmica
del tintinar de las estrellas.
Caminemos, mujer,
con pasos de igualdad
en una humanidad de comunión,
de dignidad y de repeto
José Luis Molina
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UNA PRIMAVERA ANTICIPADAMIGUEL ÁNGEL MESA, miguelmesabouzas@gmail.com


JESÚS CON LAS MUJERES