domingo, 21 de febrero de 2010

EN MEMORIA

Hace justamente un año, en Intiruna teníamos que enfrentarnos simultaneamente a dos golpes dolorosos y trágicos: Fabiola Aurestia, componente de uno de los grupos de fe se nos iba en un inexplicable desenlace tras una intervención quirúrjica que no presentaba mayor riesgo y, casi simultaneamente lo hacía José Luis Peñaherrera, hijo de un matrimonio, igualmente componentes de otro grupo de fe, a consecuencia de un accidente de tránsito, en plena juventud.


Tras este año transcurrido, hoy nos reuníamos todo Intiruna para celebrar la Eucaristía en la que tenerlos presentes, afianzarnos en nuestra esperanza de resurrección e igualmente celebrar la solidaridad y el acompañamiento con los que más directamente afrontan estas partidas. Fue una Eucaristía llena de símbolos con los que expresábamos lo que todo esto suponía y cómo lo vivíamos. Y como expresión de esta memoria y de la celebración de sus presencias desde la ausencia, formamos un ramo de flores con las que cada uno fuimos llevando al efecto.


Y desde estas circunstancias, y desde esta memoria, el siguiente poema de Miguel Ángel Olmedo



CORAZÓN DEL ÁTOMO


Átomo con corazón palpitante,

fusión de átomos enamorados,

el amor en el centro del átomo,

el átomo penetrando al átomo.


Materia escurridiza cosmológica

-la materia no se crea ni se destruye,

simplemente se transforma-

Noticia boom: "Científicos en búsqueda

del átomo del amor".


El Big-Bang parió materia inorgánica

que venía preñada de materia orgánica,

que a su vez se preñó de átomos atípicos:

el átomo justicia y el átomo libertad.


Desde que te fuiste

busqué el átomo del último beso que te di

y lo he encontrado,

me llaman loca,

pero yo lo tengo aquí, muy dentro de mi.

Todos los días lo miro

y hallo en él tu risa y tu mirada.

El átomo del último beso que te dí,

eres tú mismo en mi y en Él

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde que te fuiste


busqué el átomo del último beso que te di


y lo he encontrado,


me llaman loca,


pero yo lo tengo aquí, muy dentro de mi.


Todos los días lo miro


y hallo en él tu risa y tu mirada.


El átomo del último beso que te dí...
idem, idem, todos los dias