jueves, 3 de noviembre de 2011

CON MI CORAZÓN EN YAMBO. LA DESAPARICIÓN DE LOS HERMANOS RESTREPO.

Hace unas semanas comentaba con mi sobrina de 22 años sobre el estreno de la película de María Fernanda Restrepo, CON MI CORAZÓN EN YAMBO, al hilo de la conversación una de las cosas que salió fue que un profesor de la facultad de sicología donde ella estudiaba, había dicho en alguna ocasión en su clase, que los papas de los Restrepo son personas que no han logrado superar la FRUSTRACIÓN y que prácticamente están al borde de la locura.

Como cualquier HUMANO que conoce algo del caso de desaparición de los Hermanos Restrepo bajo la responsabilidad de la Policía Ecuatoriana, la indignación me colmo frente al comentario descomedido y lleno de ignorancia, que este “caballero” había realizado a un grupo de estudiantes; hoy a unas semanas de haberse estrenado este documental, cuando también el gobierno ecuatoriano ha decidido reabrir el caso, creo que es importante que aunemos esfuerzos para que el sentido de este medio audiovisual se refuerce, se consolide. No es la idea de estremecer dramáticamente al público, menos aún, creo llenar salas de cine, peor todavía como decía algún medio de comunicación “Los Restrepo, un caso que el Ecuador se niega a olvidar”, que más bien debería decir, UN CASO QUE EL ECUADOR NO PUEDE, NI DEBE OLVIDAR, el documental tiene un sentido profundamente humano y de búsqueda de la humanización de los que ignoran lo sucedido, un poema que discierne entre la injusticia del poder estatal, la corruptela policial, la lucha, la exigencia y esperanza por la JUSTICIA, pero sobretodo un poema de amor infinito y trascendente por los DESAPARECIDOS y por los que han empuñado la resistencia a su muerte injusta. Un documental por tanto histórico para los ecuatorianos y que ningún ecuatoriano debería dejar de ver.

Para variar como diríamos entre amigos, en Guayaquil “república independiente” empezaron poniendo el pie a la difusión de este audiovisual , queriendo cobrar unos impuestos que no corresponden a una película ecuatoriana, pues cabe recalcar que María Fernanda Restrepo es ecuatoriana. ¿Por qué será? nos decimos también algunos con sarcasmo, sabiendo de base que el municipio guayaquileño es socialcristiano, partido político que gobernaba el país en el momento que desaparecieron Pedro Andrés y Santiago Restrepo.

La gente de Ecuador, con menos de 23 años, no sabe lo que sucedió con ellos, quizá gente más grande tampoco lo saben, por ello es necesario retomar la historia, hacer una opción por no olvidar, la desmemoria ha sido el mal de nuestra América Latina, de nuestro país para reiteradamente cometer errores, por esta razón desde Intiruna, queremos brindarles datos a los de aquí y a los de allá para que desde está historia escrita con sangre inocente no se olvide, sino más bien se fermente para la exigencia de los Derechos Humanos en todas las latitudes.

La vida tiene una virtud y es abrir oportunidades, creo que María Fernanda es experiencia de ello, pues la trama la enfrenta con quienes causaron daño a su familia, ahora ya no es la niña, es la mujer que habla con una FUERZA, que digo yo , no le cabe en el cuerpo, por eso también ahora con MI CORAZÓN EN YAMBO ella nos da la oportunidad, así percibo su deseo, de que los que no pudimos actuar en aquel momento lo hagamos ahora, no dejando morir la historia. Así que la invitación para todos para no dejar de pasar por el cine, de no quedarnos fuera de los acontecimientos con la reapertura del caso, lo hagamos.

Y para terminar, pensando también en que a veces nos encerramos en nuestro mundillo de dolor, algo que no se les podrá reprochar a la Familia Restrepo es que se hundieran en ellos mismos, sino todo lo contrario, su solidaridad se extendió a otros, Intiruna sabe de ello, pues la mano extendida de María Fernanda y Don Pedro, no nos faltó cuando el poder también intento acabar con nuestra esperanza.

Les apunto el link del tráiler del documental y una entrevista que le realizan a ella sobre el tema, también un resumen del caso para los que lo desconocían.

Marcia Toca.






Resumen del crimen por la desaparición de los hermanos Restrepo



Pedro Restrepo reclamando verdad y justicia frente al Palacio de Gobierno (1995)

Lucha contra la impunidad
Por Claude Roulet y Dora Quintero

En 1988, a las nueve de la mañana del 8 de enero, la Policía Nacional del Ecuador detuvo ilegal y arbitrariamente a los hermanos Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy de diecisiete y catorce años, respectivamente. Lo que hoy se sabe a partir de esa detención se basa en gran parte en el testimonio del ex agente de Policía, Hugo España. Según sus declaraciones, los niños fueron entregados al Servicio de Investigación Criminal de Pichincha, donde él trabajaba, y torturados durante varios días por miembros del SIC-10, grupo represivo de la Policía Nacional. En cierto momento, uno de los menores murió a consecuencia de la barbaridad de los asesinos.
El 11 de enero mataron al segundo hermano para eliminar el testigo que quedaba, una decisión tomada en el despacho del ministro de Gobierno, Robles Plaza, según insiste desde años el padre de los niños, Pedro Restrepo. (Si no fuera así, ¿cómo se explicaría que toda una institución estatal a continuación coordinara una estrategia completa de encubrimiento?). En la clandestinidad de las cuevas de Guápulo y escondidos por la noche, los cuerpos de los niños fueron descuartizados, empaquetados en fundas de plástico y botados a la laguna de Yambo, antes del amanecer del siguiente día.

La familia Restrepo Arismendy emprendió la búsqueda de los dos hermanos. Aún no sabía del crimen y confiaba en la fingida ayuda de los agentes. Poco a poco se dieron cuenta que eran engañados por la Policía que les presentó falsos resultados de investigaciones, desapareció evidencias, encubrió y ocultó culpables etc. Los padres empezaron una lucha desigual contra el Poder para reclamar verdad y justicia. Durante años agotaron todos los recursos legales y lograron que algunos policías (entre ellos el ex comandante general de la Institución, Gilberto Molina) fueron sentenciados.

Sin embargo, la familia Restrepo Arismendy insistía en que la desaparición de los dos jóvenes no era un delito de unos pocos malos elementos de la Policía, sino un crimen de Estado, fruto de una política de Estado que promovía una violenta e indiscriminada represión. Presentaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Frente a la posibilidad de ser juzgado internacionalmente, el Estado ecuatoriano admitió el 24 de febrero de 1998 su culpabilidad en el crimen cometido contra los hermanos Restrepo. Aceptó por segunda vez en pocos días —después del caso Benavides— la responsabilidad en un Crimen de Estado.

La CIDH mediaba un acuerdo entre el Estado y la familia, en el cual el Gobierno se comprometió —entre otras cosas— a elaborar un informe detallado de lo sucedido con los desaparecidos, enjuiciar penalmente a todos los involucrados que aún no habían recibido sanción, realizar una “completa, total y definitiva búsqueda en la laguna de Yambo” para encontrar los restos de los dos jóvenes y pagar una indemnización. Lo último fue lo único que después se cumplió y hasta hoy han sido intocados los que gobernaron en aquella época el Estado que cometió el crimen.
Aún quedan muchos interrogantes sin respuesta. Por ejemplo, la Policía nunca reveló la identidad del principal torturador y asesino, a quien se conoce hasta hoy solamente con el apodo El Chocolate.

¿Cómo confiar en una institución la cual con esa actitud perdía toda su credibilidad? El entonces arzobispo de Cuenca, Luis Alberto Luna Tobar, opinó en el diario HOY del 16 de mayo de 1998: “Si la Institución responsable del crimen de Estado (…) no asumiera su responsabilidad total, llevando la historia hasta su lógico final, se suicidará ética y cívicamente, consumando su irresponsabilidad”.

El dolor que sufrió la familia Restrepo Arismendy y su tenaz lucha frente a las constantes trampas que les puso el Estado ecuatoriano, son el tema del libro El amor contra el Poder. El libro relata los sucesos hasta marzo del año 1996.