jueves, 9 de julio de 2015

COSAS QUE YO LE DIRÍA AL PAPA FRANCISCO


Tras estos días viviendo la presencia de Francisco en Ecuador por todos los medos y absolutamente en todo momento, me soñé hablando con Francisco. Y en nuestra conversación le decía:



Francisco:  Sé que tú lo sabes mejor que yo pero me temo que todo siga igual. Sin embargo también sé que haces lo que tienes que hacer y de lo que estás convencido, y eso es, para mí al menos, sustento de esperanza.

Tus palabras están siendo manipuladas por todo el mundo para sus propias conveniencias.

Eres incómodo para los obispos y el clero: los encaras ( ¡qué lejos de los buenos y sinuosos modales vaticanos y clericales!), hueles a pastor, te permites hacer bromas con algo tan sagrado como son los estipendios, utilizas un coche normal frente a los muchos cms de más en los de ellos, no les gusta que se arme lío sino el orden, la autoridad, el prestigio y las "buenas compañías" según categorías sociales. Te ríes, te ríes incansablemente, frente a la seriedad y el hermetismo impuesto en las liturgias, donde, lógicamente, los niños molestan con sus niñadas hasta que los vamos domesticando en formalismos artificiales y represivos gracias a la catequesis. Si te quieren, no lo sé. Solo ellos lo saben, pero tengo mis dudas porque con frecuencia pisas el rabo. Pienso, y pido perdón si me extralimito en esta opinión,  que hay mucho de esperar que pase el tsunami para que las aguas vuelvan  a su cauce. Y me resulta muy doloroso que esto pueda ser verdad.

Por sectores de derecha, de fuertes empresarios y del clero conservador, se dice que no eres político, que tus palabras no son políticas y que no deben serlo porque tú, a lo que te dedicas es a hablar de Dios (y esto aplicado a dimensiones espirituales no más). Y tú, dale que dale con que no licuen la fe.
¿Como se va a aceptar tu encíclica verde "Laudato si" aunque se hable mucho de ella y muchos la compren. Gracias, Francisco, por ser político y humanista, por poner al ser humano en el centro, más allá de los intereses partidistas. Opino que eso es evangelizar, ofrecer la opción cristiana sin proselitismos ni corruptas o interesadas concesiones.

Me hubiera gustado para ti menos multitud (aunque sé que todos tienen derecho a disfrutarte) manipulada e instrumentalizada. Me hubiera gustado que tú, Francisco, te llevaras de Ecuador más experiencia de contacto con la realidad en profundidad y, aunque más delgada en cifras estadísticas, más rotunda en hondura y realidad sociológica.

Rafael Correa te habló de Proaño a tu llegada. ¿Lo han hecho los obispos? Ya casi casi que se ha conseguido borrarlo de la memoria eclesial aunque todavía se utiliza para presumir cuando es oportuno.

Se me hubieran saltado las lágrimas, como me las has hecho saltar más de una vez en estos días, si te hubieran llevado junto a un hermano tuyo, ya viejito y con alzheimer, que, probablemente, no te hubiera conocido pero al que, seguro, tú le hubieras entregado un cálido abrazo que, tal vez hubiera atravesado la misteriosa barrera en la que se sitúan estos enfermos. Creo que Luis Alberto Luna Tobar, Arzobispo emérito de Cuenca, se lo merecía y tú también.

Pero, sobre todo, quiero decirte gracias, compartirte que doy gracias al Señor por tí.

En estos días me has hecho reflexionar profundamente sobre mis opciones desde la fe y mi nivel de fidelidad a las mismas.

Gracias por decirnos (decirme) cosas tan lindas e importantes como que el vino de Caná que queda por venir debe hacerlo desde las tinajas de la purificación y que eso requiere una transformación personal, estructural, social y eclesial, y que otra forma de situarnos en la vida, otra forma de sociedad, otra forma de Iglesia (esa Iglesia que tú, yo y muchísimos más amamos) son posibles. ¡Fortaleces mi esperanza!

Gracias (me encantan los símbolos) por esa Luna-Iglesia que nos propones y que sin el Inti se queda opaca

Gracias por enfrentarnos de manera existencial con el requerimiento de ¿dónde está mi hermano? y por hipotecar la propiedad privada frente al bien común. Te llamarán comunista. Que bueno si lo hacen por ser Francisco Hermano.

Cuando rezo, cuando me pongo en comunicación con el Padre, te tengo presente. Puedes estar seguro.

Y te abraza este pobre cura en la Lucha de los Pobres de Quito que te ha contemplado desde lo lejos pero te ha tenido en su casa

José Luis Molina

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