jueves, 30 de julio de 2015

LA COSTILLA







LUCÍA GAYÓN, permanecerensuamor@gmail.com
IXAPA (GUERRERO, MÉXICO).
ECLESALIA, 29/07/15.- Creo que hay varios errores de traducción de la Biblia que han puesto a la mujer en un segundo plano. El idioma hebreo es un idioma consonantal, que no lleva vocales. Por ejemplo, la palabra “costilla” podría albergar otra palabra muy similar que es “costado”. Es decir, en el relato de la creación de la mujer, esta apareció junto, a un costado del hombre, no necesariamente surgió de una costilla.
En el relato de la crucifixión de Jesús, hay una parte que indica que una lanza atravesó su “costado”. Pudo haber sido, ya sea su costado o su costilla.
Al usar el término “costilla” en la traducción del Antiguo Testamento, tal vez, a propósito, se dejó esa palabra para subordinar a la mujer.
En la vida de Jesús, Él nunca trató a las mujeres como si fueran inferiores; Él vino a restaurar la posición de la mujer pues Él hablaba y trataba con prostitutas y extranjeras; defendió a la mujer adúltera –nunca la interrogó, simplemente la cuidó, la perdonó y la amó–. Protegió a María Magdalena cuando ella lo recibió llorando y pidiendo perdón. Es ella la portadora de la noticia de la Resurrección –de hecho, la primera que experimenta la Resurrección a nivel personal–. Y algo importante es que Dios se valió de una mujer para que Jesús naciera. Pudo haber aparecido o pudo haber nacido de la costilla de un hombre.
La sociedad se ha movido en dirección de que la mujer es un apéndice o una costilla del hombre. Incluso en la iglesia católica, la mujer es vista como inferior; solo tiene acceso a 6 sacramentos y debe someterse al hombre. Mientras que esté callada es aceptada; de otra forma es rechazada
Si se corrige la palabra “costilla” por “costado”, ¿cuánto tiempo tomaría restaurar la posición de la mujer?
En la Biblia, o en la ciencia,  no existe alguna referencia de la aparición o nacimiento de seres humanos provenientes de costillas. Ni los profetas, ni Juan el Bautista, ni los Evangelistas, ni San Pablo –ni Jesús–.  Incluso ninguna mujer después de Eva surgió de costillas masculinas (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

No hay comentarios: