domingo, 29 de marzo de 2009

La teología de la liberación se propaga, pese al veto del Vaticano

Desde sus inicios a fines de los años 60, la Teología de la Liberación adoptó una perspectiva global, enfocada en la condición de los pobres y oprimidos en el mundo entero, víctimas de un sistema que vive de la explotación del trabajo y de la depredación de la naturaleza.






Este sistema explota a las clases trabajadoras y a las naciones más débiles. Y además reprime a los que oprimen y por lo tanto contrarían sus propios sentiminetos humanitarios, En una palabra, todos deben ser liberados de un sistema que perdura desde al menos tres siglos y ha sido impuesto en todo el planeta.






La Teología de la Liberación es la primera teología moderna que ha asumido este objetivo global: pensar el destino de la humanidad desde la condición de las víctimas. En consecuencia, su primera opción es comprometerse con los pobres, la vida y la libertad para todos. Surgió en la periferia de las Iglesia centrales, no en los centros metropolitanos del pensasmiento consagrado. Por ese origen ha sido siempre considerada con sospecha por los teólogos académicos y principalmente por las burocracias eclesiásticas y la de la Iglesia más importante: la romano-católica.




De su cuna en Latinoamérica la Teología de la Liberación , pasó a Africa, se extendió a Asia y también a sectores del primer mundo identificados con los derechos humanos y la solidaridad hacia los desposeídos. La pobreza entendida como opresión revela muchos rostros: el de los indígenas que desde su sabiduría ancestral concibieron una fecunda teología de liberación indígena, la teología negra de la liberación que resiente las marcas dolorosas dejadas en las naciones que fueron esclasvistas, el de las mujeres sometidas desde la era neolítica a la dominación patriarcal, la de los obreros utilizados como combustible de la maquinaria productiva. A cada opresión concreta corresponde una liberación concreta.






La cuestión teológica de base que hasta la fecha no acabamos de responder es: ¿cómo anunciar creiblemente a un Dios que es un Padre bondadoso en un mundo atestado de miserasbles? Sólo tiene sentido si implica la transformación de este mundo, de manera que los miserables dejen de gritar. Para que un cambio semejante tenga lugar ellos mismos tienen que tomar conciencia, organizarse y comenzar una práctica política de transformación y liberación social. Como en gran mayoría los pobres en nuestros países eran cristianos, se trataba de hacer de la fe un factor de liberación. Las Iglesias que se sienten herederas de Jesús, que fue un pobre y que no murió de viejo sino en la cruz como consecuencia de su compromiso con Dios y con su justicia, serían las aliadas naturales de este movimiento de cristianos pobres.






Este apoyo se ha verificado en muchas iglesia en las que ha habido obispos y cardenales proféticos como Helder Cámara y Paulo Evaristo Arns en Brasil, Arnulfo Romero en El Salvador y muchos otros, así como numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos comprometidos políticamente.






En razón de su causa universal ya a inicios de los años 70 la Teología de la Liberación era un movimiento internacional y convocaba verdaderos foros teológicos mundiales.Se estableción un consejo editorial integrado por más de cien teólogos latinoamericanos para compilar una sistematización teológica desde la perspectiva de la liberación en 53 tomos. Ya se habían publicado 13 tomos cuando el Vaticano intervino para hacer abortar el proyecto. El entonces cardenal Joseph Ratzinger fue riguroso. Cortó de raiz un trabajo promisor y benéfico para todas las iglesias periféricas y esspecialmente para los pobres Pasará a la historia como el cardenal -y después Papa- enemigo de la inteligencia de los pobres.




La Teología de la Liberación creó una cultura política. Ayudó a formar organizaciones sociales como el Movimiento de los Sin Tierra, la Pastoral Indígena, el Movimiento Negro y fue fundamental en la creación del Partido de los Trabajadores en Brasil cuyo lider, el presidente Lula siempre se reconoció en la Teología de la Liberación.




Hoy en día esta teología ha transcendido los límites confesionales de las Iglesia y se ha convertido en una fuertza político-social. Además de Lula se identifican públicamente con la Teología de la Liberación el Presidente Rafael Correa del Ecuador, el Presidente de Paraguay, y ex obispo, Fernando Lugo, el Presidente Daniel Ortega de Nicaragua, el Presidente Hugo Chávez de Venezuela y el actual Presidente de la Asamblea de las Naciones Unidad, el sacerdote nicaragüense Miguel Escoto. Su fuerza mayor no reside en las cátedras de los teólogos sino en las innumerables comunidades eclesiales de base (sólo en Brasil existen ceca de cien mil), en los millares y millares de círculos en los que se lee la Biblia en el contexto de la opresión social y en las llamadas pastorales sociales.




Roma incurre en la profunda ilusión de creer que con sus documentos doctrinarios emitidos por burocracias frías y distantes de la vida concreta de los fieles conseguirá frenar la Teología de la Liberación. Ella nació oyendo el grito de los pobres y hoy la conmueve el grito de la Tierra. Mientras los pobres continúen lamentándose y la Tierra gimiendo bajo la virulencia productivista y consumista, habrá mil razones para sentir el llamado de una interpretación libertaria y revolucionaria de los Evangelios. La Teología de la Liberación es la respuesta a una realidad injusta y salva a la Iglesia central de su alienación y de un cierto cinismo.




Leonardo Boff.

1 comentario:

Christian dijo...

No sabía nada sobre la existencia de esta insititución. Quisiera saber más. Estudio Teología y me alineo con la de la liberación. Creo que muchos de los nombres que escriben en este documento son de personas respetables y ejemplares, que realmente inspira saber que ellos apoyan esta lucha critiana por los pobres. Pero también creo que no es muy positivo para quienes creemos con limpieza de corazón y de mente en la teología de la liberación,identificarnos con gente que no libera al pueblo de nada, más bien lo oprime más como Chavez o Daniel Ortega. He estado cerca del pueblo nicaragüense y aunque yo soy de izquierda, me da vergüenza y dolor saber que él,y su gente, Chavez sean supuestamente de izquierda, marxistas o de la liberación.
Por la revolución ciudadana, en Jesucristo liberador:

Christian Palacios,fsc