jueves, 4 de enero de 2024

ESPÍRITU, TESTIMONIO Y ESPERANZA



 

Sed constantes en el orar, dice Pablo.

¿Qué significa eso?. ¿Tened “un tiempo”, “un ratito fijo”, intocable, para rezar?.

Yo, desde luego, no opino así.

Creo que es mucho más.

Sin quitar ni discutir momentos específicos, creo que ser constantes en el orar es orar permanentemente, que toda mi vida sea diálogo y confrontación de lo qué vivo, cómo lo vivo y por qué y para qué lo vivo con el referente absoluto: radicalmente Jesús de Nazaret. Pero no con la biografía de Jesús, irrepetible, seguramente inigualable y, seguro, que diferente de la mía, pero si confrontable con su evangelio, su legado, su propuesta, (que es el mismo Jesús) y que cuando lo acepto, me salva.

 

Pero la historia personal y colectiva lo confirman: el rezo es susceptible de ser  manipulado. Hemos, alguna que otra vez, o muchas veces, llamado oración a repetir mecánicamente frases hechas y darle muchas vueltas a la cabeza para hacer que Dios coincidiera con mi idea. Esto lo hace evidente el que ,después de nuestro subrayados espacios de oración y rezo, hemos seguido en las mismas.

Ante esto también encontramos indicaciones en las lecturas de hoy.

Hacer oración desde el Espíritu, mirando al mundo desde el Espíritu de Dios, analizando mi mundo desde el mismo Espíritu, haciendo preguntas y buscando respuestas desde ese mismo Espíritu, es decir, obviamente, quedándonos, optando, por lo mejor, que no tiene que coincidir con lo que a mi me gustaría o me interesa.

Y ese orar desde el Espíritu, si de verdad el Espíritu esta sobre mi,  se traducirá

·      En ser anuncio de Buena Noticia para la humanidad.

·      En ser acogida y compasión para los que sufren

·      En ayudar a que recuperen la salud los corazones desgarrados.

·      Para recuperar deudas, contenciosos y construir sobre amnistía y tiempo nuevo,

·      Para ayudar a que las personas alcancen su libertad y dignidad responsablemente.

·      Y para defender  y proclamar que la vida, gracia de Dios, debemos defenderla de toda manipulación y menoscabo.

Y el resultado de este orar desde el Espíritu nos transforma, nos llena de gozo, alegría y me convierte en el desierto florido tras la lluvia.

Seremos testigos de la luz.

Y no lo seremos por programación, sino por coherencia.

Dios nos bendiga.

Un abrazo

José Luis Molina

17 de diciembre del 2023

 

 


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